De cómo Cogersa se llevó íntegro el primer presupuesto de Medioambiente de España

La experiencia del consorcio de basuras logró unir a la totalidad de los 78 municipios de la comunidad

Las autoridades de Oviedo contemplan una maqueta del vertedero de Cogersa
Las autoridades de Oviedo contemplan una maqueta del vertedero de Cogersa

Redaccion

Ahora resulta una idea casi inconcebible pero no hace tantas décadas era bastante habitual encontrarse por Asturias por vertederos al lado del río en cada localidad, en una ladera de un monte, al lado de una carretera. La basura se acumulaba en los lugares más inéditos casi sin control con quemas esporádicas y, en ocasiones, de forma peligrosa. «Recuerdo que en la antigua carretera de Mieres, por donde se iba a Riosa y Morcín, había un vertedero en la ladera hacia el Nalón, que de de vez en cuando si llegaba una riada se lo llevaba». Lo recuerda Antonio Suarez Marcos, exgerente de Cadasa y que estuvo en los inicios de la creación de Cogersa como segundo de Arturo Gutiérrez Terán, que fue a su vez el primer consejero de Ordenación del Territorio, ya en el gobierno preautonómico. En una Asturias, la de comienzos de los años 80, que se asomaba a la democracia, antes de que comenzara el declive demográfico y con los principios del desarrollo de las grandes infraestructuras, la gestión de las basuras comenzaba a ser un problema de calado. Uno que exigía una solución del mismo tamaño.

En principio se pensó en un consorcio con los 16 ayuntamientos del área central (salvo Siero, que no quiso sumarse hasta más adelante). Gutiérrez Terán visitó la zona de Avilés (era preciso encontrar un suelo impermeable que sirviera para el gran vertedero que se pensaba en un inicio), exploró las experiencias de otros países y provincias y todo ello mientras se consolidaba la agrupación de ayuntamientos. «Entonces fue al Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (el antiguo MOPU) en la que estaba la recién creada dirección general de Medioambiente, era la primera que existía, y el presupuesto que tenía para todo un año se nos concedió a nosotros, a Asturias, porque teníamos un proyecto muy concreto».  Fueron 300 millones de pesetas (algo menos de 2 millones de euros) que permitieron financiar prácticamente el coste de la infraestructura, además de la conexión por cartera desde la autopista Y, aunque esto no resultó sencillo y tiene un capítulo aparte en esta historia.

Los comienzos no fueron sencillos porque hubo reticencias de los ayuntamientos para pagar, había protestas de los vecinos de la zona, porque hubo que constituir una sociedad con el Principado como presidente y para que hubo que contratar un gerente en un contexto además en que otros consorcios y empresas públicas acumulaban enormes pérdidas y se pretendía formar una nueva. Pero esta fue una historia de éxito, del gas metano que surgía del vertedero se comenzó a generar electricidad para dar suministro a la propia Cogersa «y luego fue cuando grandes empresas empezaron a interesarse por llevar allí sus basuras», con lo que se minorizaron gastos.

La empresa pasó a depender de la Agencia de Medioambiente en el segundo gobierno autonómico. El plan inicial era repetir la creación de otros vertederos, uno en el oriente y otro en el occidente a imagen y semejanza del central. Pero no fue posible. Suárez Marcos recuerda que Llanes se negó en un extremo y Cangas del Narcea en el otro por la oposición vecinal «y creo que tuvimos suerte porque Cangas se integró en Cogersa y ese fue el primer puntazo que hizo que otros ayuntamientos le seguieran». Para hacerlo fue preciso desarrollar un sistema de estaciones de transferencia, es decir, puntos en los que se deposita la basura local, donde se comprime hasta dividir por cinco su volumen, que luego es recogida por camiones que se llevan hasta el vertedero central. Hoy puede parecer algo de cajón pero no lo era y hubo que crearlo de cero, al igual que la experiencia del uso de contenedores para el depósito de las basuras «cuando los trajimos por primera vez fue un bombazo porque era una solución fenomenal para el medio rural y nos hizo crecer exponencialmente».  

Con las estaciones de transferencia «nos dimos cuenta de que podíamos resolver toda Asturias», así que en vez de crear varios depósitos de residuos se mantuvo el central accesible para todos los municipios hasta que se unieron el total de 78. «Y fue el primer consorcio regional de basuras que hay en España, el primero de Europa y el primero del mundo», destaca Gutiérrez Terán. Casi todo fue rodado, casi todo, porque para hacer la conexión por carretera con la «Y» hubo trabas desde el MOPU y se logró gracias a que la ley permitía reservar un espacio para las gasolineras. El cartel que señalaba el acceso no se ubicó hasta décadas después.

Además del aumento paulatino del consorcio a través de la suma de los ayuntamientos, Suárez Marcos relata el crecimiento de Cogersa a partir de tener la idea de acoger también los residuos industriales, del polo de compañías que se ubican en la comunidad, «primero se hizo la recuperación del vertedero, se hizo con la recuperación del gas que ya fue una instalación novedosa, en los 90 ya estábamos abriendo camino al reciclaje; y se hizo una cosa importante también porque entonces cada hospital tenía su propio incinerador y pensamos en un horno central de tratamiento de residuos hospitalarios con personal especializado y con garantías».

«Asturias era puntera en el tratamiento de residuos en España, qué pena que hoy no los seamos porque no se tira para adelante con todas las instalaciones que hay que hacer --destaca Suárez Marcos-- hoy todos los ayuntamientos llevan su basura al área central y eso no pasa en ninguna autonomía. Fue importante porque se hicieron proyectos para 30 años, que es como se debe trabajar en la administración, no hay que quedarse en el corto plazo. No vale decir que piensas en las generaciones futuras si luego sólo haces para el día a día».   

Asturias exporta cuchu humano

Luis Ordóñez
Compostaje de una pila de lodos bajo membrana con ventilación forzada
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Los lodos de depuradora procedentes de las ciudades se tratan para producir compost y energía eléctrica con biogas

Dice el refrán asturiano que «Dios y el cuchu pueden munchu, pero puede más el cuchu». La sabiduría popular atesora desde hace siglos que no todo lo que es residuo es inservible si no, bien al contrario, una buena boñiga puede ser promesa de una buena cosecha. Claro que eso es lo que sucedía con el estiercol de vaca en una sociedad agraria ¿qué pasa con el cuchu humano en una sociedad industrial que además lo produce por toneladas en grandes ciudades? La asturiana es una buena mierda, tanto que hasta se exporta una vez que ha sido tratada debidamente.

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