El campeón «gamer» asturiano sin fibra óptica

El cangués Sergio Longo compite internacionalmente con una conexión peor que la de sus rivales

Sergio Longo con la camiseta de su equipo posando frente a su ordenador
Sergio Longo con la camiseta de su equipo posando frente a su ordenador

Redacción

Competir a nivel profesional en torneos de videojuegos demanda una conexión a Internet óptima, de forma que el juego sea fluido y no provoque interrupciones en el desarrollo de la partida: los temidos «lagazos» o «subidas de ping». Sergio Longo, jugador profesional de PUBG, forma parte del club norteamericano de deportes electrónicos (también conocidos como esports) Chaos, y compite desde su casa de Cangas de Onís sin fibra óptica.

«La falta de fibra óptica es algo con lo que tengo que lidiar. Juego con una conexión inferior a la de mis rivales, pero no puedo hacer nada por el momento. La única opción por es pedirla y esperar, o mudarme a otro lugar que sí la tenga. Por ahora no es algo que me plantee, aunque si sigo en el equipo y persiste esta situación...», señala Longo, cuyo día a día como jugador competitivo no dista mucho de la de otro chaval que juegue a videojuegos.

«Me levanto por la mañana y hago mis cosas. A partir de las siete de la tarde me pongo a entrenar con mis compañeros y preparamos los torneos. Para ello nos conectamos por Discord (una plataforma web que consiste en varias salas de chat de voz donde los usuarios pueden unirse y hablar en grupo) y ahí nos comunicamos y organizamos. Vemos repeticiones de partidas, comentamos estrategias, etc.», explica el joven jugador cangués del PUBG.

«Este juego es como Los juegos del hambre en versión bestia. Aterrizas en un lugar y tienes que ir recogiendo armas y acabando con tus rivales. El último que quede en pie al final de la partida, gana», comenta Longo. El PUBG (PlayerUnknown´s BattleGround) se trata de un juego del género «Battle Royale», en el que multitud de jugadores aparecen simultáneamente en distintos puntos de un mapa, y deben hacerse con armas y objetos para sobrevivir y acabar siendo el último personaje en pie de la partida.

Fichado recientemente por la organización estadounidense Chaos, sus primeros pasos en el mundo del videojuego competitivo llegaron de la mano de un título histórico del género «shooter»: el Call of Duty. «Comencé en los videojuegos de este estilo con el Black Ops: jugaba a nivel competitivo pero no profesional. Entonces fue cuando descubrí la competición de mano de la Liga de Videojuegos Profesional (LVP), donde tenían lugar torneos de este juego», comenta el joven asturiano, que señala que lo que le atrajo del PUBG era que se trataba de algo «diferente y que se me daba bien».

Respecto a sus apariciones en torneos internacionales, Longo afirma que solo viaja con el equipo cuando se clasifican para la final de un campeonato. «De normal no solemos movernos para competir. En el próximo mes tenemos un torneo que, en caso de clasificarnos, sí que nos permitiría en enero viajar a la sede de las finales», explica.

Para ello, son claves los encuentros de preparación que llevan a cabo los clubes y que organizan junto a otros equipos rivales. Son las denominadas «scrims», que consisten en partidas entre dos equipos en las que se ensayan estrategias y cuyo resultado final no tiene un impacto negativo ni positivo en el ránking de dichos equipos. Por ello, son una herramienta perfecta para que los clubes se conozcan mutuamente y practiquen tácticas que pondrán en marcha en los torneos internacionales.

El propio Longo señala que, además de competir en mejores condiciones, disponer de una conexión de fibra óptica le permitiría retransmitir en vivo sus partidas (convertirse en un «streamer») bajo la marca de su equipo Chaos, lo que le repercutiría económicamente con ingresos generados por las suscripciones en la plataforma Twitch.tv, donde multitud de jugadores profesionales juegan en directo partidas que pueden ser visionadas por espectadores de todo el mundo. «A pesar de que el PUBG se trate de un juego que a nivel de visionado no sea muy seguido en España, poder transmitir en vivo bajo la marca de mi equipo actual mientras juego me permitiría un dinero extra que de momento no puedo percibir, al no disponer de una fibra óptica que aguante retransmitir una partida en directo», señala Longo. Hasta que se mejore su conexión a la red, el joven cangués seguirá entrenando con un handicap deportivo y económico.

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