El sector cierra filas frente a Sanidad: «La sidra no es el problema»

Productores, hosteleros y organizadores defienden la continuidad de los festivales de la sidra. Destacan su vertiente cultural y dice que los botellones proliferan en todas las fiestas

Festival de la sidra en Gascona
Festival de la sidra en Gascona

redacción

La sidra en Asturias es más que una bebida y no supone la causa principal del consumo incontrolado de alcohol. Esos son los dos argumentos básicos con los que productores y organizadores de festivales rechazan la idea del Principado de retirar las ayudas públicas a los actos de promoción. Todos cuentan cómo se han ido autorregulando con el paso de los años. La parte cultural ha ido ganando peso, se han adoptado medidas para esquivar los macrobotellones y se han modernizado los programas, adaptándolos a públicos de todas las edades. Es más, incluso la Asociación de Sidra Asturiana (Assa) ha publicado un decálogo a cumplir por los organizadores con unos estándares mínimos de calidad. Reconocen que el incremento en el consumo de las bebidas alcohólicas es un problema, que es comprensible que la Consejería de Sanidad esté preocupada y que busque alternativas. Pero si la ingesta descontrolada es la clave entonces no solo habría que retirar la financiación a los festivales de la sidra sino al 99% de las fiestas, de Les Piragües al Xiringüelu, pasando por El Carmín.

Esto lo tiene muy claro el alcalde de Nava, Juan Cañal. El festival de Nava, una de las celebraciones más multitudinarias de Asturias, lleva celebrándose desde 1969 y es un escaparate que rebasa las fronteras del Principado. Entiende la preocupación del director general de Salud Pública, Antonio Molejón, al comprobar que las cifras del consumo crecen y comprende que haya que insistir en el consumo moderado. Pero también matiza varios aspectos. El primero es que «la sidra no es de donde emánanan los males de la población asturiana». El segundo es que esas restricciones que se pretenden debatir no casan con otro tipo de políticas, como el proceso de declaración como patrimonio inmaterial por la UNESCO. La tercera sería que habría que cambiarle hasta el sobrenombre a Nava, popularmente conocida desde hace décadas como «la villa de la sidra». 

También la patronal y la Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias han tomado posiciones. No discuten las conclusiones técnicas del estudio, pero se reconocen «sorprendidos y molestos» por el comentario sobre los festivales. «Creemos que ha sido una declaración un tanto desafortunada pues tanto la sidra como la cerveza son, precisamente, las bebidas que tienen la menor graduación alcohólica del mercado». Entienden que «hay actuaciones mucho más necesarias y urgentes para reducir el alcoholismo entre la sociedad asturiana, como podría ser la lucha contra el botellón donde, efectivamente, el consumo de alcohol sí es preocupante». Por el contrario, aseguran que poner el foco en estos festivales de promoción de la sidra «criminaliza indebidamente su consumo moderado y responsable, apuntando directamente a unos consumidores que precisamente demuestran una vez tras otra ser los más conscientes y respetuosos para consigo mismos y también para con los demás».

El caso de Nava 

Cañal, que se ha puesto en contacto con Molejón, piensa que las políticas tienen que ir en otra dirección y pone como ejemplo lo que se ha hecho en los últimos años en su festival, que está a punto de cumplir el medio siglo de vida. Lo primero fue potenciar el apartado cultural con charlas, recorridos por los lagares, cocina en la calle, cancios de chigre ligados a la cultura sidrera,... También se extremó la vigilancia para poner freno a los macrobotellones. El alcalde de Nava se muestra satisfecho con ambas medidas. Dieron resultado. Incluso se ha recuperado la tradición de las pipas en la calle, para el reparto gratuito. Se ha dado instrucciones al personal a cargo para que controlen cómo discurre la degustación. «No se trata de banalizar pero sí de poner las cosas en sus justa medida», insiste.

En una línea muy similar se pronuncia el sector, a través del colectivo Assa. Productores y cosechadores de manzana entienden que el consumo responsable es fundamental. «Somos los primeros interesados en que los actos de promoción de la sidra natural tengan unos estándares de calidad óptimos», señalan. De esa preocupación nació el decálogo presentado hace unos meses. Tres de los puntos cuadran perfectamente con este tema de los festivales. El punto tres habla de garantizar la ausencia de botellón en todo el evento. El apartado cuarto consiste en que no se regale sidra, ya que debe ser pagada por el consumidor a precio de mercado. Entre sus recomendaciones está, precisamente, la estrategia seguida por Nava: «Vincular el evento con otros actos de cultura asturiana como actuación musical, deporte rural, exposición etnográfica, talleres artesanales asturianos, etc». Son conscientes de que si la organización de los festivales se descontrola y no se cumplen unos estándares adecuados se puede volver en su contra.

Pero quieren que, sobre todo, «se imponga la cordura». El sector puede acudir a reuniones para reflexionar sobre cómo enfocar el futuro y cómo organizar de la manera más adecuada. De hecho, ellos defienden el consumo moderado en adultos y condenan la venta a menores. Pero tiene que quedar claro que «la sidra es parte de la cultura asturiana y de la forma que tienen los asturianos de entender la socialización». Todo este argumento se entrelaza constantemente con el de Juan Cañal que propone aprovechar esas encuestas de salud para bucear el problema y ver dónde está la raíz del problema, por qué los asturianos beben cada vez más. Ya vaticina que la explicación no está en la sidra.

Otro alcalde, el de Oviedo, Wenceslao López, se ha mostrado más partidario de comenzar a analizar las medidas alternativas para controlar la ingesta de alcohol, recoge EFE. López ha declarado que está «totalmente de acuerdo», ya que el alcohol es un problema social «preocupante», especialmente entre la juventud. Se ha mostrado a favor de la elaboración de cualquier tipo de plan o actuación que se lleve a cabo desde Sanidad para abordar y corregir este tipo de comportamientos.

Estos son los 10 mandamientos para la promoción de la sidra en Asturias

Claudia Granda
Botellas de sidra.Botellas de sidra
Botellas de sidra

La Asociación de Sidra Asturiana (ASSA) pretende alejar la imagen de esta bebida del concepto de botellón

La Asociación de Sidra Asturiana (ASSA) ha aprobado durante la última asamblea un decálogo para los actos de promoción de la sidra asturiana. Su principal objetivo es que estos actos cumplan las diez condiciones obligatorias si lo que quieren es tener el apoyo de los elaboradores asociados a esta asociación que son, prácticamente, todos los productores sidreros de la región así como los principales elaboradores de sidra espumosa.

El decálogo, que durante este año se trasladará de manera meramente informativa, se hará vinculante el próximo año 2019. «El objetivo de esta propuesta es mejorar y promocionar el producto y que la sidra se asocie a la cultura y gastronomía asturiana. Hay que erradicar la imagen sidra relacionada con el consumo abusivo de alcohol y el botellón», aseguran desde la asociación. Aún así, destacan que este decálogo es una propuesta y no una imposición. «La organización de dichos eventos es plenamente libre de aceptarlas o no», aclaran.

Seguir leyendo

Comentarios

El sector cierra filas frente a Sanidad: «La sidra no es el problema»