Asturias inspeccionará sus 547 depuradoras ante la caída de recaudación del impuesto del agua

«Hay más lugares con saneamiento y más contribuyentes pero la recaudación no puede ser menor», afirma Lastra

Estación Depuradora de Aguas Residuales de Cudillero
Estación Depuradora de Aguas Residuales de Cudillero

Hay más localidades y pueblos con saneamiento y hay más contribuyentes, pero la recaudación sigue cayendo. Es para el Gobierno regional el misterio del impuesto del uso del agua. El consejero de Medio Ambiente, Fernando Lastra ha cuestionado que esta situación se deba únicamente la congelación de tarifas. El Gobierno inspeccionará en 2019 las 547 depuradoras que hay en Asturias y requerirá información sobre las mismas a los ayuntamientos o las empresas que gestionen las aguas.  

El consejero ha recordado que se trata de un ámbito en el que hay una multiplicidad de titulares que van desde pueblos a comunidades de usuarios que no en todos los casos están bajo el control municipal, lo que provoca que no haya un registro adecuado de contribuyentes ni de mecanismos de control de los consumos.

«Lo preocupante es que mejoramos, hay más lugares con saneamiento, hay más contribuyentes y la recaudación no puede ser menor», ha apuntado Lastra, que ha cuestionado que esa situación se deba únicamente a la congelación de las tarifas que se pagan y que, a su juicio, sea necesario revisar esta cuestión para proceder a una actualización de las mismas, informa EFE.

Para Lastra, no todos los sistemas de depuración tienen «una correcta interpretación» dado que, en algunos casos, los ayuntamientos desconocen los costes reales de funcionamiento de los dispositivos instalados.

El Consorcio de Aguas de Asturias (Cadasa) se plantea extender su ámbito territorial, limitado ahora en el ámbito del suministro a 27 concejos del centro y el occidente de la región, y actualizar anualmente en función del IPC el impuesto sobre afecciones ambientales al uso del agua -el antiguo canon de saneamiento- y que está congelado desde hace varios años.

Dicho impuesto tiene carácter finalista -su recaudación está destinada a financiar las obras de saneamiento- y, pese a las mejoras registradas que han permitido contar con una red de 547 depuradoras, su recaudación ha bajado a pesar de que el consumo de agua en Asturias ha crecido hasta situarse en 154 litros por habitante al año, por encima de la media estatal.

Así, el Gobierno regional, que en 2019 inspeccionará las 547 depuradoras que hay en Asturias y requerirá información sobre las mismas a los ayuntamientos o las empresas que gestionen las aguas, contempla que Cadasa se extienda territorialmente para encargarse de la gestión de los dispositivos y de la denominada distribución en baja (el agua una vez potabilizada).

El agua, ha subrayado, es «un recurso extraordinariamente potente» y forma parte de los grandes retos medioambientales junto al aire y los residuos por lo que es necesario «buscar soluciones técnicas de la mayor solvencia» para mejorar el funcionamiento.

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