La sentencia también le condena al pago de una indemnización de 1.000 euros y le impone la prohibición de acercase a la víctima
26 dic 2018 . Actualizado a las 17:57 h.El Juzgado de lo Penal número 4 de Oviedo ha condenado a quince meses de prisión por un delito de acoso a un hombre que telefoneó a su exnovia 300 veces en una semana, en algunas ocasiones a altas horas de la madrugada. La sentencia, contra la que cabe recurso de apelación, también le condena al pago de una indemnización de mil euros y le impone la prohibición de comunicarse o acercase a la víctima a menos de doscientos metros durante tres años.
El fallo relata que, tras el cese de la relación a finales de 2016, el hombre contactó o intentó contactar con la mujer en numerosas ocasiones «mediante insistentes llamadas telefónicas, hasta un total de trescientas veces» entre el 1 de enero y el 7 de febrero de 2017. El acusado realizó varias de estas llamadas «a altas horas de la madrugada» y las repetía con independencia de que la mujer las contestara o no. La sentencia también considera probado que el procesado «merodeó» por las inmediaciones del establecimiento de hostelería que regentaba la mujer, y también de forma reiterada se personó en el domicilio de la víctima «llamando insistentemente a la puerta de su vivienda para que le abriera».
El magistrado subraya que el comportamiento del acusado obligó a la mujer a cambiar sus rutinas para quedarse a dormir en casa de sus padres, ser acompañada por su progenitor al trabajo e incluso cerrar su negocio de hostelería. El juez considera «palmario» que existe un delito de coacciones, reservado para aquellos supuestos en los que, sin llegar a producirse necesariamente el anuncio explícito o no de la intención de causar algún mal (amenazas) o el empleo directo de violencia para coartar la libertad de la víctima (coacciones), se producen «conductas reiteradas por medio de las cuales se menoscaba gravemente la libertad y sentimiento de seguridad de la víctima».
Durante el juicio, el acusado aseguró que él se limitó a devolver las llamadas que ella le efectuaba, pese a que muchas eran con número oculto, e insistió en que el acosado era él, versión que la denunciante negó. Sin embargo, la sentencia remarca que fue la mujer la que solicitó en dos ocasiones la presencia policial y que los agentes encontraron al acusado en dos ocasiones en la vivienda de la víctima y en las inmediaciones de su trabajo, a lo que hay que sumar el listado de llamadas que corrobora la versión de la exnovia.