Así ha sido el primer día de Hunosa tras el teórico fin de la minería

Los trabajadores de Carrio y Santiago han acudido con «normalidad» a los pozos aunque para realizar tareas distintas a la extracción de carbón. Los traslados de personal serán acordados entre empresa y sindicatos a partir de la próxima semana

Concentración minera delante del pozo Nicolasa
Concentración minera delante del pozo Nicolasa

Redacción

Los trabajadores de plantilla de Hunosa y los de las contratas han vuelto hoy a los pozos en el primer día de faena tras el teórico fin de la minería que la Decisión 787 imponía para el 31 de diciembre de 2018 para todas aquellas explotaciones no competitivas que hubieran recibido ayudas al cierre. Así, aunque todos los mineros han ido a ocupar su puesto de trabajo y lo que ha reinado en todos los centros de trabajo ha sido la «normalidad», puede decirse que es una falsa normalidad cuando muchos de los que acudían a Carrio y Santiago comentaban esta jornada que  «vamos sin saber qué hacer», porque la extracción de mineral en ambas explotaciones se dio por terminada el pasado viernes, último día laborable del pasado año.

Esto es así porque diciembre, con tanto día festivo, dio para que Hunosa y sindicatos llegaran a un acuerdo que aún está por desarrollar y salvar al pozo Nicolasa, pero pendiente quedó para este mes de enero la distribución del personal y la adjudicación de tareas para aquellos trabajadores que no se vayan a quedar en Carrio y Santiago en labores de desmantelamiento y recuperación de material para el abandono y cierre de estos pozos, tareas que según el mismo preacuerdo se prolongarán durante al menos dos años, tiempo que se quiere aprovechar para el desarrollo de proyectos de diversificación, fundamentalmente energéticos, que generen nuevas salidas laborales.

En este primer día laborable tras el teórico fin de la minería, «los centros están con normalidad», señala el secretario de CC OO de Hunosa, Rubén García, quien explica que «en los centros donde no se saca carbón hay mucho trabajo igual en labores de desmontajes de maquinaria y material, conservación, labores de mantenimiento, seguridad,  control de evacuación de aguas, etc». A ello se dedicarán hasta que se produzcan nuevas reuniones entre sindicatos y la dirección de la hullera. Unas  reuniones serán para acabar de concretar el plan de empresa, puesto que aún queda la parte de reactivación, diversificación y social por concretar; pero habrá otras para negociar las salidas de Carrio y Aller y ver que plantillas quedan en esos pozos para las labores propias del cierre. Por tanto, «hasta que no haya un acuerdo de traslados no se moverá a los trabajadores», asegura García, que apostilla que como ya se hiciera en cierres anteriores se tendrá en cuenta, siempre que sea posible, la demanda de los propios trabajadores.

La mayor incertidumbre la siguen viviendo los trabajadores que pertenecen a contratas que trabajan para el ente estatal minero. Uno de ellos señalaba hoy que su empresa «está a expensas de que Hunosa le dé algo por escrito, ya sea desmontar la rozadora o no sé sabe el qué», ya que «el contrato que teníamos en vigor queda anulado, pero todavía no hay notificación por escrito». «En principio vamos sin saber qué hacer», apunta este minero del pozo Santiago.

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