El socialismo asturiano cierra época en torno a un político «irrepetible»

J. C. G. GIJÓN

ASTURIAS

Compañeros de militancia, corporación e instituciones elogian el ímpetu político y la vocación pública de quien «tuvo una vida política intensa y dura, pero mantuvo hasta el final el entusiasmo», según Soledad Saavedra, su viuda

17 ene 2019 . Actualizado a las 18:49 h.

Dolor personal, en no pocas ocasiones hasta las lágrimas; reconocimiento político más allá de cualquier diferencia ideológica y un claro sentimiento de cierre de época en el socialismo asturiano, y de despedida a una personalidad «irrepetible» -muchos lo han recalcado- en la Asturias de este tiempo. Todo ello se ha palpado esta mañana en torno a la Sala 8 del Tanatorio de Cabueñes, donde durante dos horas han acudido amigos, compañeros de militancia, aliados y rivales políticos y representantes de las instituciones y la sociedad regional para arropar a los familiares de Vicente Alberto Álvarez Areces, el mandatario asturiano con mayor peso público en la historia reciente del Principado. Serena bajo el mazazo y la estupefacción de una pérdida tan inesperada, su viuda, Soledad Saavedra, resumía en un aparte al expresidente Antonio Trevín y al senador popular Fernando Goñi la trayectoria de Areces: «Tuvo una vida política muy intensa y muy dura, pero supo mantener hasta el final el entusiasmo que otros fueron perdiendo».

Desde la apertura del tanatorio, a las diez de la mañana, Marisol -como es conocida por allegados y compañeros de partido- y sus hijos Manuel Carlos y Alberto recibieron a manos llenas las condolencias y el calor personal e institucional ante su pérdida. Temprano acudieron el presidente del Principado, Javier Fernández, acompañado de varios cargos de su Consejo de Gobierno, y el presidente de la Junta General del Principado, Pedro Sanjurjo, que, recordando su militancia compartida y también los años de trabajo como segundo de Areces en la alcaldía, habló de un «compañero incuestionable» que deja «huella imborrable» en la política asturiana.

Entre los militantes y cargos socialistas que ya se encontraban en el tanatorio entre la incredulidad y la pesadumbre, algunos se mostraban particularmente afectados. Otro histórico compañero de partido y de dirección en la Agrupación gijonesa, Francisco Villaverde, lo describía como «el político de la gente de la calle», mientras que el que fuera su teniente de Alcalde en un tándem político de alto voltaje, Jesús Morales -claramente conmocionado, bajo su habitual reserva- recordaba el carácter imparable de la voluntad política de Areces, al que recordaba enfrentándose a las mayores dificultades de su gestión con una actitud fija: «Esto sale porque sale... y al final, las cosas salían». Deja, para el exconcejal de Urbanismo, el legado «imborrable» de «un Gijón mejor y una región mejor».