Gijón

Dolor personal, en no pocas ocasiones hasta las lágrimas; reconocimiento político más allá de cualquier diferencia ideológica y un claro sentimiento de cierre de época en el socialismo asturiano, y de despedida a una personalidad «irrepetible» -muchos lo han recalcado- en la Asturias de este tiempo. Todo ello se ha palpado esta mañana en torno a la Sala 8 del Tanatorio de Cabueñes, donde durante dos horas han acudido amigos, compañeros de militancia, aliados y rivales políticos y representantes de las instituciones y la sociedad regional para arropar a los familiares de Vicente Alberto Álvarez Areces, el mandatario asturiano con mayor peso público en la historia reciente del Principado. Serena bajo el mazazo y la estupefacción de una pérdida tan inesperada, su viuda, Soledad Saavedra, resumía en un aparte al expresidente Antonio Trevín y al senador popular Fernando Goñi la trayectoria de Areces: «Tuvo una vida política muy intensa y muy dura, pero supo mantener hasta el final el entusiasmo que otros fueron perdiendo».

Desde la apertura del tanatorio, a las diez de la mañana, Marisol -como es conocida por allegados y compañeros de partido- y sus hijos Manuel Carlos y Alberto recibieron a manos llenas las condolencias y el calor personal e institucional ante su pérdida. Temprano acudieron el presidente del Principado, Javier Fernández, acompañado de varios cargos de su Consejo de Gobierno, y el presidente de la Junta General del Principado, Pedro Sanjurjo, que, recordando su militancia compartida y también los años de trabajo como segundo de Areces en la alcaldía, habló de un «compañero incuestionable» que deja «huella imborrable» en la política asturiana.

Entre los militantes y cargos socialistas que ya se encontraban en el tanatorio entre la incredulidad y la pesadumbre, algunos se mostraban particularmente afectados. Otro histórico compañero de partido y de dirección en la Agrupación gijonesa, Francisco Villaverde, lo describía como «el político de la gente de la calle», mientras que el que fuera su teniente de Alcalde en un tándem político de alto voltaje, Jesús Morales -claramente conmocionado, bajo su habitual reserva- recordaba el carácter imparable de la voluntad política de Areces, al que recordaba enfrentándose a las mayores dificultades de su gestión con una actitud fija: «Esto sale porque sale... y al final, las cosas salían». Deja, para el exconcejal de Urbanismo, el legado «imborrable» de «un Gijón mejor y una región mejor».

Igualmente abrumada comparecía la exconcejala y vicesecretaria de la Ejecutiva Local, Dulce Gallego, a la que había que rogar que alzara la vista para dirigirla a las cámaras. Amiga de Areces desde la infancia compartida en el barrio gijonés de La Arena, «cuando jugaba con la pelota y rompía los cristales» de algún vecino, Gallego mencionó a modo de ejemplo a «una ciudadana» que estos días le decía: «Miro mi ciudad y veo los cambios que trajo Tini», un político que, en expresión que se ha repetido esta mañana en el tanatorio, «ha muerto con las botas puestas» y «mirando al futuro».

Un futuro que seguía guiando los intereses y las acciones de Álvarez Areces, según otro de sus grandes colaboradores, el exconcejal José María Pérez, que tuvo que interrumpir unos instantes sus declaraciones, enmudecido por la emoción. TIni Areces era para él un político «obsesionado con el futuro» que «simboliza la transformación y la entrada de Asturias en el siglo XXI»; y que seguía en la misma actitud. Pérez lo ha recordado hace unas fechas hablando con unos jóvenes militantes que se mostraban «sorprendidos de que hablar del futuro con proyectos, como si fuera a ser él quien los liderase».

Un detalle elocuente al respecto, que comentaban algunos de los militantes que frecuentaban a Areces en sus predios del café Dindurra, cerca del mismo domicilio donde fallecía esta madrugada: el expresidente había pedido ayer vía whatsapp referencias de la serie de HBO sobre el Brexit, que empezaba a disfrutar poco antes del derrame que causó su muerte. «Estaba al corriente de todo lo último, conectaba cada una de sus ideas, de sus proyectos o de sus razonamientos con el contexto internacional, económico o geopolítico, pero sin perder nunca el suelo local», comentaban.

Por su parte, y dentro de la estructura institucional del PSOE, el presidente gijonés, Iván Fernández Ardura, valoraba a Tini Areces como «una parte importante de la historia reciente de Asturias y un socialista ejemplar, que siempre defendió los valores y principios de nuestro partido allá donde fue». Y la candidata a suceder a Areces en la alcaldía de Gijón, Ana González, que ha enarbolado en varias ocasiones el legado del fallecido como ejemplo a seguir, se refería a él de forma expresiva diciendo que «lo llenaba todo» y que trajo a Gijón «color, alegría y modernidad».

El presidente de los socialistas asturianos, Adrián Barbón, llegaba poco después acompañado de la vicepresidenta de la Ejecutiva Federal, Adriana Lastra. El primero confesaba hallarse «en shock» por una noticia que había conocido a las siete de la mañana, cuatro horas antes de la renunión que tenía prevista con el fallecido: una personalidad «irrepetible» y «fundamental en la historia de Asturias» cuya muerte ha dejado a la FSA «rota de dolor», según su máximo dirigente.

Lastra, que se encontraba en Asturias para participar en esa misma reunión, ha hablado de «una pérdida muy dura» también «para el socialismo español» y ha incidido una vez más en la «vitalidad impresionante» de Tini Areces. Ambos han dado algún ejemplo de esa energía que era exigente con quien tenía al lado: Barbón, recordando que la pasada semana Areces aún «ponía deberes» en una reunión con dirigentes de la FSA, y Lastra evocando las jornadas de campaña compartidas con el expresidente y exalcalde: «Se hacían las diez de la noche y le decíamos que había que parar un poco, pero él insistía en que había que llegar al pueblo siguiente, hacer un poco más». Del mismo modo, el exlíder ugetista Justo Rodríguez Braga aludía a ese Tini imparable que «seguía trabajando cuando los demás estaban cansados», y lo recordó a través de las «grandes discusiones y los grandes acuerdos» que compartieron.

Todos ellos, como sus compañeros del grupo municipal, la directiva local y la militancia, acusaban también otro golpe en un día negro para el socialismo gijonés: la pérdida, igualmente repentina, del abogado, articulista y activo republicano gijonés Francisco Prendes Quirós, marido de la exconcejala socialista Carmen Veiga y exconsejero de la preautonomía asturiana, que caía fulminado ante su ordenador esta misma mañana. No pocos se enteraban de la noticia a su llegada al tanatorio y decidían esperar la llegada de sus restos para transmitir a la exdirectora del teatro Jovellanos y destacada feminista sus condolencias una vez que el féretro del expresidente del Principado partía hacia la capilla ardiente que permanecerá instalada toda la tarde en la Junta General.

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El socialismo asturiano cierra época en torno a un político «irrepetible»