Los Sandulache recurren ante el Supremo sus condenas

Los abogados de los dos hermanos condenados sostienen que hay base suficiente para revocar las penas

Una operación policial propina un duro golpe al clan de los Sandulache, en Asturias.Una operación policial propina un duro golpe al clan de los Sandulache, en Asturias
Una operación policial propina un duro golpe al clan de los Sandulache, en Asturias

Oviedo

Las defensas de los hermanos Cristian y Sebastián Sandulache recurrirán ante el Tribunal Supremo las condenas a 55 y 53 años de cárcel, respectivamente, por trata de seres humanos en concurso con prostitución coactiva, contra los derechos de los trabajadores, blanqueo de capitales y lesiones.

Los abogados Ricardo Álvarez-Buylla y Alexandra Pop, que defendieron respectivamente a Cristian y Sebastián, han asegurado a Efe que recurrirán ante el alto tribunal la sentencia condenatoria de la Audiencia Provincial, al considerar que hay base suficiente para revocar las penas.

Alexandra Pop ha explicado que, aunque la decisión del tribunal de la Sección Segunda es «respetable», no comparte los criterios en los que ha sustentado la argumentación para condenar a su representado, Sebastián Sandulache, entre otros motivos, por las numerosas contradicciones que ha apreciado en la causa.

La letrada ha expresado su sorpresa por el hecho de que los magistrados hayan absuelto a los hermanos de siete delitos de trata y, sin embargo, les condene por tres delitos similares cuando de estas supuestas víctimas, «una no declaró, otra dijo que se dedicaba a la prostitución y una tercera que sabía que iba a ejercerla en España».

La abogada también discrepa sobre la tesis de la Fiscalía sobre el supuesto alto nivel de vida de los hermanos y asegura que las cuatro comisiones rogatorias a Rumanía certificaron que no tenían bienes a su nombre. El tribunal declaró probado que Cristian y Sebastián Sandulache lideraban una organización que se dedicaba, al menos desde el año 2010, a captar mujeres en Rumanía, su país natal.

Los hermanos impartían las órdenes al resto de los miembros de la organización, también condenados, y en ocasiones, según el fallo, fingían que iniciaban con las mujeres una relación sentimental, y otras veces, al conocer su precaria situación económica en su país, les ofrecían una vida mejor para ellas y su familia en España. Una vez que las mujeres llegaban a España, junto a los integrantes de la organización, éstos las obligaban «con violencia física y psíquica» a ejercer actividades de alterne y prostitución en distintos locales, durante los años 2011, 2012 y 2013, en clubs de alterne y prostitución ubicados en el concejo de Siero.

Además, retiraban la documentación y los teléfonos móviles a las mujeres, a las que se advertía que habían contraído una deuda con la organización por el precio del viaje y para impedir que huyeran las amenazaban de muerte incluso con objetos cortantes como espadas o katanas. En este clima de terror, según consta en la sentencia, los miembros de la banda criminal anunciaban a las víctimas que «les podían causar males» a su propia persona o a sus familiares en Rumanía si no saldaban la deuda, estando obligadas a entregar los beneficios de la prostitución a los hermanos Sandulache.

Las jornadas laborales en los prostíbulos se iniciaban a las 17 horas y las mujeres tenían que permanecer hasta el cierre de los locales, que se producía en torno a las 4 ó 5 horas de la madrugada o hasta que no quedaba ningún cliente en los establecimientos, exigiendo a cada una de ellas, al menos, 200 euros diarios.

La Audiencia resalta en la sentencia, que consta de 83 folios, que las mujeres vivían en una situación de constante temor, ya que cuando no conseguían la cantidad que «según su capricho» los hermanos consideraban suficiente o conocían su intención de huir, «las maltrataban y golpeaban con las manos y pies».

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