La Universidad ya respaldó en 2017 a Otín y rechazó irregularidades en sus investigaciones

El Comité de Ética dio su apoyo al bioquímico y su equipo ante un presunto «grupo de cientificos» que advirtió de los errores que han motivado la retirada de sus publicaciones

López-Otín y García Granda
López-Otín y García Granda

La Universidad de Oviedo ya ofreció en 2017 su pleno respaldo al bioquímico y catedrático de la institución Carlos López Otín ante informaciones sobre presuntas irregularidades en varias de sus publicaciones. Lo hizo después de que el Comité de Ética de la Investigación de la institución académica recibiese una comunicación en la que se informaba del uso inapropiado o manipulado de una serie de gráficos y figuras, detectadas a través del portal de internet PubPeer, de amplia utilización para el control público de artículos científicos; supuestamente, los mismos datos irregulares, o una parte, de los que aparecieron meses después denunciados bajo anonimato en Internet y finalmente han sustentado la decisión de la revista Journal of Biological Chemistry (JBC) de la retirada de ocho artículos publicados por López Otín y su equipo entre 2000 y 2007. Fuentes relacionadas con el envío de la información atribuyen a un «grupo de científicos» la compilación de las pruebas sobre los datos cuestionados y su análisis previo antes de remitirlo al Comité.

En una carta a la que ha tenido acceso La Voz de Asturias y en la que se preserva el anonimato del remitente, el presidente del Comité y vicerrector de Investigación, José Ramón Obeso, replica a las informacones mostrando su «total apoyo al profesor López Otín y a su equipo». En una respuesta redactada en inglés, Obeso transmite que «el Comité de Ética de Investigación de la Universidad de Oviedo ha revisado la información» y que «después de escuchar a los expertos en el campo», ha concluido que «no hay irregularidades relevantes en los artículos que se mencionan y que la investigación se ha realizado siguiendo los estándares establecidos por las diferentes publicaciones».

La posición es la misma que ayer manifestaba el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, apelando precisamente a los dictámenes del Comité de Ética y de científicos tanto de la institución asturiana como de otros ámbitos: pleno apoyo a López Otín y también a los resultados de sus investigaciones ante unas alteraciones que consideran sin relevancia para las conclusiones de los mismos, y que el propio científico y su equipo no han negado y se brindaron a corregir. Algo que la revista decidió no hacer, aplicando una política de validación que muchos científicos consideran demasiado rigurosa o directamente «desproporcionada».

Entre la cincuentena de científicos que han apoyado al bioquímico, muchos de ellos en una carta que solicitó a la revista norteamericana la corrección de los datos, se encuentran Margarita Salas, profesora Ad Honorem del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa; Manuel Serrano, investigador del IRB de Barcelona; Elías Campo, científico del Instituto de Investigaciones Biomédicas Augus Pi i Sunyer de Barcelona; Cristina Garmendia, ex ministra de Ciencia; José López-Barneo, del Instituto de Biomedicina de Sevilla o Juan Bueren, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas de Madrid, entre otros. 

En su respuesta a los informantes, el vicerrector de Investigación también advierte de la preocupación por la divulgación incontrolada de la información, y comunica a sus informantes de que el Comité «se siente muy preocupado sobre las potenciales consecuencias de la publicación de este tipo de dudas en Internet».

Las denuncias de errores y presuntas manipulaciones están relacionadas con las 'figuras' que acompañan los estudios retirados; unos gráficos que recogen los resultados de una técnica de electroforesis conocida como Northern Blot, y que presuntamente habrán sido indebidamente reiterados o alterados mediante procedimientos de edición digital de imagen. Carlos López Otín, que trasladó hace año y medio su residencia a París, remitía el pasado lunes un comunicado a los medios explicando que «no era consciente de la existencia de dichos errores hasta que la revista nos contactó solicitando información de estos artículos». El científico considera «dañina tanto para la ciencia como para los científicos» la retirada de los artículos, y ha hablado de un clima de «acoso» contra su persona y su equipo.
 

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