«Bienvenidas al siglo XXI»: las plazas, a rebosar en el 8-M

Miles de personas participan en las concentraciones feministas convocadas al mediodía en todo el Principado

Juan Carlos Gea

«Bienvenidas al siglo XXI». Ese es uno de los cánticos que se ha escuchado al mediodía en las plazas asturianas. Miles de personas han salido a la calle para participar en las concentraciones que estaban convocadas a las 12 en las plazas de los ayuntamientos. En estos actos han participado los piquetes y las bicicletas que llevan recorriendo las principales localidades desde la madrugada. También los estudiantes han tenido un papel importante, sobre todo, en Oviedo y Gijón: han organizado diversas marchas que han confluido en las concentraciones.

La mezcla generacional ha sido una de las señas de identidad de estas concentraciones. Mujeres, fundamentalmente, de todas las edades han coreado los lemas, han mostrado pancartas y han exhibido símbolos morados que se identifican con la lucha feminista que encarna el 8-M. En concejos como el de Oviedo, las autoridades municipales se han dejado ver. El alcalde, Wenceslao López, por ejemplo, ha estado presente. En Gijón, los piquetes musicales han animado la concentración. Previamente, habían realizado un gran recorrido y habían entrado incluso en la delegación de Hacienda.

«Un bote, dos botes, machista el que no bote», «Asturies será la tumba del machismo», «No estamos todas faltan las internas», «Ni una menos, vivas nos queremos», «No es no y sigue siendo no, qué parte no entendiste la N con la O», «Con ropa y sin ropa mi cuerpo no se toca», «La noche y la calle también son nuestras»,... Estos son algunos de los lemas coreados por miles de gargantas en el Principado, en la primera exhibición de fuerza antes de la manifestación de las 7 de la tarde, en Gijón

La representante de la Coordinadora Asturies Feminista 8-M, Susana Moral, ha explicado que una de sus exigencias es una educación en la que las mujeres sean visibles, además de una sociedad «en igualdad». «Queremos mejorar las condiciones laborales y acabar con la precariedad laboral de las mujeres. Exigimos que se repartan cuidados», ha añadido Moral en la concentración de Oviedo, en la que también han estado presentes representantes sindicales de UGT y de CCOO.

La responsable de Igualdad de CCOO, María Rodríguez, ha dicho que las asturianas tienen que trabajar 103 días más que un hombre para igualar su salario. La causa de la brecha salarial en Asturias, ha dicho, tiene una «explicación fácil», la que alude al carácter industrial del Principado. Pero Rodríguez ha añadido que la causa se explica también porque las mujeres están en trabajos «mayoritariamente femeninos y, por tanto, con salarios menores». Así, ha reivindicadao las capacidades profesionales de las mujeres. «Porque solo nosotras podemos ser quien queramos ser», ha dicho. Carmen Escandón, de UGT, ha dicho que la movilización de este año tiene que superar a la del año pasado. «El 8 de marzo de 2019 tiene que ser no solo como el de 2018, sino muchísimo más totalitario, reivindicativo, absolutamente una jornada festiva en la que quede claro que la igualdad es nuestra hoja de ruta, y ni un paso atrás», ha dicho.

Así fue la primera gran huelga de mujeres de Asturias

E. G. Bandera
Operarias del taller de cigarrillos superiores, en 1906, en una fotografía de Julio Peinado
Operarias del taller de cigarrillos superiores, en 1906, en una fotografía de Julio Peinado

En enero de 1903 las cigarreras de Gijón paralizaron durante nueve días la fábrica de tabacos tras imponerles la dirección cobrar menos. «¿Cómo vamos a resignarnos a morir de hambre?», justificaban

Eran mano de obra barata y pretendieron que lo fueran aún más. «¿Cómo vamos a resignarnos a morir de hambre?» Así se expresaba, según recogen las crónicas de El Noroeste el 14 de enero de 1903, una de las 800 cigarreras que se negaron a callar y resignarse cuando en la fábrica de tabacos de Gijón se vieron obligadas a pasar a un trabajo peor remunerado. Protagonizaron la primera gran huelga de mujeres de Asturias y pusieron en jaque a la compañía y a la ciudad durante los nueve días que duró el conflicto, la mayoría de ellos negándose a trabajar. 

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