Un ginecólogo a una paciente: «¿Te vas a dejar? Sé una mujer. Compórtate como una mujer si quieres saber qué te pasa»

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Hospital Valle del Nalón.Hospital Valle del Nalón
Hospital Valle del Nalón Carmen Liedo

La exconcejala de Empleo de Langreo, Vanesa Llaneza, denuncia el trato «sexista» que le profesó un especialista del Hospital Valle del Nalón. Ha presentado una denuncia en Atención al Paciente

31 mar 2019 . Actualizado a las 10:59 h.

«¿Te vas a dejar? Sé una mujer. Compórtate como una mujer si quieres saber qué te pasa». Esta fue la frase de un ginecólogo del Hospital Valle del Nalón que dejó perpleja y sin palabras a una paciente cuando esta semana acudió a la consulta médica para la que tenía cita tras ser derivada por la facultativa de Atención Primaria. Esa paciente era la exconcejala de Empleo del Ayuntamiento de Langreo y miembro del Consejo Ciudadano de Podemos Asturies, Vanesa Llaneza, quien «harta de abusos ginecológicos y harta de actos sexistas cuando vamos a consulta» ha decidido hacer público su caso. El insomnio de la pasada noche, provocado porque no podía quitarse de la cabeza lo que le había ocurrido el día anterior, la llevó a escribir un relato en Facebook a modo de descarga que, a la vez, la hacía reflexionar sobre el consejo que diariamente da a las chicas que llegan a la agrupación EsEndo: «que siempre que les pase algo que les haga sentirse mal, vejadas, maltratadas... o denuncien, lo denuncien por todas las vías posibles». Así, teniendo claro que «no nos podemos callar, no lo debemos hacer nunca», ha contado lo que le pasó cuando acudió a la cita ginecológica y ha denunciado en atención al paciente «a este profesional y su mal hacer», no descartando presentar otra denuncia de forma judicial.

Vanesa cuenta en el post que ha publicado en redes sociales que acudió a la consulta ginecológica para la que tenía cita en el Hospital Valle del Nalón, en Langreo, después de que su médica de Atención Primaria la derivara porque después de la operación quirúrgica por la que pasó el pasado diciembre, tiene problemas para orinar, no le disminuye la distensión abdominal y su tensión está en unos límites muy altos, por lo que la facultativa de cabecera solicitaba una valoración al especialista. La misma señala que en otras ocasiones ya había pasado consulta con el mismo ginecólogo que la atendió esta semana y que tras tener «algún altercado» y, teniendo en cuenta que padece «unos trastornos ginecológicos (vaginismo) que necesitan de un profesional con un poco de empatía y sensibilidad», había solicitado «en varias ocasiones» que no se le asignara este profesional. Aún así, Vanesa dice que cuando entró en la consulta y lo vio «decidí darle un nuevo voto de confianza».

«Entro y me dice que me desnude, que me tiene que auscultar. Como vi que no se acordaba de mí y que no había leído mi historia, le dije que tenía vaginismo, expliqué el porqué de este vaginismo y que no podía utilizar el espéculo conmigo, que había dos opciones: ecografía con vejiga llena (la llevaba llena porque no es mi primera vez como os podéis imaginar) o ecografía anal», relata Vanesa sobre la situación vivida. Según añade, «nada más decirle esto cambió radicalmente el gesto de la cara, pero radicalmente, y me dice que me tiene que mirar sí o sí, que pase a la consulta contigua». Allí se encuentran la enfermera del otro ginecólogo que también pasaba consulta, la enfermera del ginecólogo que la estaba atendiendo a ella, una joven que dedujo que estaba en prácticas, el ginecólogo que la estaba atendiendo y ella.

Vanesa explica que al ver que el ginecólogo que la atendía cogía un espéculo pequeño y se disponía a introducírselo, le volvió a repetir que no podía hacerlo «porque estoy tratando mi vaginismo con una especialista y hay unos pasos a seguir por los cuales, si se pone a introducirlo a la fuerza, lo que va a conseguir es causarme de nuevo un trauma y que pierda todo lo ganado hasta el momento». Según señala, el ginecólogo que la estaba atendiendo hizo «caso omiso» a su advertencia «y lo intenta a la fuerza. Resultado: no fue capaz de introducírmelo y yo misma, en esa postura sumisa y bastante degradante ya de por sí, tiré de sus manos».

Fue entonces cuando, según narra, la dejó perpleja con sus palabras al tratar de cogerle una muestra: «no sólo le bastaba con eso que se pone a cogerme una muestra de flujo y me dice: ¿Te vas a dejar? Sé una mujer. Compórtate como una mujer si quieres saber qué te pasa». Según indica, el ginecólogo completó la prueba del bastoncillo tras tomarle la muestra de flujo, tras lo cual «se va a la primera consulta dejándome en un estado que prefiero no recordar».

«La enfermera no paraba de mirarme asustada y preocupada y me decía que me tranquilice, que pase a la otra habitación y que ella me ayuda a vestirme. No paraba de decirme tranquila, tranquila, intenta relajarte, no te preocupes». Vanesa le agradece a esta profesional que permaneciera con ella, que le diera tiempo para recomponerse y que la acompañara y le diera su apoyo, «no solo cogiéndome de la mano sino también con sus miradas. Gracias, gracias», le reitera la misma.

Tras el desagradable episodio, Vanesa Llaneza vuelve a la primera consulta en la que le había atendido el ginecólogo, donde este le comunica que «aparentemente no ve nada raro que me va a mandar hacer una radiografía abdomino-pélvica específica y analizar el flujo que me había extraído previamente. Que hace poco más de tres meses que me había operado, que fue una operación complicada y que si no me quejé de los efectos de la misma primero, ahora no tenía mucho sentido». En respuesta, la paciente le comenta que la distensión abdominal continúa después de casi cuatro meses y que según le trasladó el especialista en digestivo puede ser la prueba de que hay alguna adherencia por causa de la cirugía abdominal. «Según él (el ginecólogo) no es relevante la inflamación. Me da una próxima cita para ver resultados y seguimiento de sintomatología para el mes de julio, mi hermana coge los informes y salimos», continúa explicando la misma.

Fue entonces cuando Vanesa Llaneza dice que no pudo aguantar más y se derrumbó ante su padre, que las esperaba fuera de la consulta. «Nos pregunta qué tal, que qué me pasa, por qué estoy tan pálida y ya no pude mantenerme por más tiempo fuerte. Me rompí, rompí a llorar, me sentía fatal pero, lo peor de todo, me sentía fatal conmigo misma», aunque las preguntas se le amontonaban en la cabeza: «¿Por qué? ¿Yo había hecho algo malo? ¿Por qué yo me tenía que sentir mal? ¿Por qué tenía que llorar?». Su razón le dice que tiene problemas ginecológicos y vaginismo y que por ello «no me tengo que sentir mal». Más bien, «él se tendría que sentir mal por ser un nefasto profesional y un misógino de los pies a la cabeza», apostilla Vanesa Llanesa, que no está dispuesta a dejar pasar este trato sexista y, por lo pronto, ya ha presentado una denuncia en el departamento de Atención al Paciente del Hospital Valle del Nalón. También tiene previsto solicitar una reunión con la gerencia del centro hospitalario. «Y denunciaré a este «profesional» y su mal hacer de todas las formas posibles y utilizando todos los recursos que tengo», asegura la misma que quiere dejar claro también que «aparte de esto, no es justo que el buen nombre de un hospital como el nuestro, con tan buenos profesionales en ginecología, quede manchado por incompetentes amargados como este».

El relato de Vanesa Llaneza en redes sociales ha generado multitud de comentarios y, según señala, muchos de ellos son de mujeres que le han comentado que también han sentido los «abusos ginecológicos» de ese mismo profesional, del que por el momento no da el nombre por recomendación de su abogada. «A las chicas que se han puesto en contacto conmigo les he pedido su número para valorar la posibilidad de poner una demanda o queja conjunta», concluye.