«El futuro presidente del Principado va a tener que ser un Iniesta ante Holanda»

Héctor Lasheras, director de CometCon y doctorando de la Universidad de Oviedo, firma esta tribuna

Héctor Lasheras
Héctor Lasheras

Redacción

Un 24 de febrero de 1990 nací en Oviedo. Estamos en 2019 y tras 29 años siendo asturiano, tengo la sensación de que en estas elecciones es mucho lo que nos jugamos para nuestra tierra.

Son plurales, calificables, ordenables y discutibles los problemas a los que se enfrenta nuestra región al tiempo que escaso el plazo que se nos ha dado para resolverlos. Hablamos de que estamos en prórroga y el futuro presidente del Gobierno del Principado de Asturias va a tener que ser un Iniesta ante Holanda y marcar no uno sino seis o siete goles, para remontar nuestra región.

Una de mis principales preocupaciones es, sin duda, la industria y el empleo, teniendo uno de los peores resultados en el norte de España en la última EPA de 2019. Escribo estas líneas desde Barcelona, donde me encuentro de estancia por el doctorado y desde esta distancia, observo cómo todos mis amigos y compañeros se encuentran fuera de Asturias, trabajando en sectores tecnológicos. Debemos frenar esta sangría demográfica. Asturias ha de ser referente en investigación y desarrollo, porque de eso trata el próximo milenio.

Hablemos con claridad de la reconversión industrial, agotados o en vía de extinción los sectores tradicionales. Asturias no puede ni debe depender del turismo como única salida. Debemos urgentemente mirara referentes como los planes de Duisburg 2000 y Dortmund-projekt consistentes en la reconversión de la cuenca industrial del Ruhr. ¡Si incluso Oviedo está hermanada con la ciudad de Bochum!

Pero todo esto son brindis al sol, debemos centramos en defender la Asturias plural, la Asturias de los asturianos y asturianas, la Asturias que va más allá del eslogan Asturias Paraíso Natural. La marca Asturias es la defensa de Tenneco, es brindar compromisos reales a Alcoa para mantener el empleo o el conseguir -de una vez y sin demoras electoralistas- los terrenos de La Vega, en Oviedo.

Porque lo que Asturias debe reclamar no es nada nuevo, es lo que nuestros vecinos del País Vasco tienen, rebajas eléctricas con ahorros de más de 100 millones de euros que se traducirían en que ArcelorMittal no reduzca su producción un 16% en nuestra región por los costes energéticos.

Nos encontramos ante un momento único para reivindicar nuestra posición marítima como puerto de parada entre Europa y América, al tiempo que mejoramos urgentemente la infraestructura de conexión, tanto hacia la meseta con la variante del Pajares como con el corredor cantábrico-mediterráneo reivindicando nuestro peso específico en el norte y desplazando el área de influencia hacia Asturias.

Esta es, sin duda, la legislatura que debe finalizar con la vergonzante variante del Pajares y disponer por fin de una red de alta velocidad acorde a las necesidades de nuestra región, así como de conexiones aéreas que no pongan en riesgo puntos estratégicos como Londres, París o Dusseldorf, sin olvidaros que para crecer también hay que mirar con lupa y revisar los problemas con Feve y las conexiones con los núcleos rurales. Porque, ante todo, Asturias también es rural y nos debemos a sus gentes, a sus campos y a sus ganados. Construir en pequeño, pensar en grande.

Todo esto, la industria, la tecnología no sale de otro sitio que no sea de la Universidad. Asturias debe enlazar el ecosistema de la Universidad de Oviedo y los centros educativos como si de un gigantesco semillero de ideas se tratase, con empresas y entablar mesas de colaboración con todos los demás agentes implicados como pudiera ser el IDEPA, entre tantos.

Debemos enseñar a aprender y explicar de forma realista a los y las jóvenes cuáles son los itinerarios y los caminos que llevan de la formación al empleo para evitar el fracaso escolar y el abandono universitario (gran problema de la universidad de nuestro país).

Una apuesta unificada por el saber, que no se pierda en debates de localismos y sedes y se centre en dotar a los grupos de investigación de presupuesto, en aumentar las becas Severo Ochoa y en convocar plazas públicas de docentes, tanto universitarios como de formación profesional, dignificación de la FP.

Asturias ha congelado las tasas universitarias durante los últimos años, pero es hora de que vaya un paso más allá y mire a su hermana mayor Europa apostando por educación universitaria gratuita.

¿Y qué me dicen de la cultura? La cultura como un valor intrínseco al ser humano. Asturias está maravillosamente dotada de espacios e infraestructuras públicas que no son aprovechadas o cuya burocracia abruma a posibles organizadores de eventos -véase el fracaso del Calatrava-. Contamos con una Sociedad Pública de Gestión y Promoción Turística y Cultural que debe ser el eje vertebrador de planes estratégicos integrales que consoliden Asturias como un referente en la captación de talento y congresos.

Debemos afrontar una reforma de la administración pública basada en el modelo mixto de empresa público-privada que aporten la energía y el dinamismo que se ha perdido y que vemos funcionar y es referente como Divertia en Gijón.

Por supuesto sin olvidar los miles de joyas turísticas con las que cuenta Asturias: la cueva de Tito Bustillo, el prerrománico asturiano, el Camino Primitivo de Santiago, los Picos de Europa…y un sinfín de lugares mágicos en muchos casos olvidados.

Es el momento de pensar en macro y continuar con el proceso de creación de mancomunidades y áreas metropolitanas. ¿Es que acaso comunidades como Madrid o Barcelona no lo hacen ya?

Pero también toca ser valientes, si yo fuera presidente, me arriesgaría y apostaría por una legislatura reformadora. Es hora de no conformarnos con la sanidad (de las mejores de España) y lograr reducir las listas de espera, es la hora de posicionar el HUCA como hospital de referencia nacional y apoyar los avances que, aunque de gran importancia, pasan sin gloria por los titulares de prensa. Es hora de retener el talento de grandes como López-Otín.

Es hora de hablar de leyes LGTB+, es hora de hablar de la eutanasia, de rentas universales, del reconocimiento de su lengua, de leyes de emprendedores y juventud, de fomento de la natalidad, de derechos para la tercera edad, y de hacer que Asturias sea el paraíso de los derechos civiles, políticos y sociales. Pero cuando digo hablar, digo dotar también de recursos, pues de nada sirve una ley sin una partida presupuestaria.

Y eso pasa por arrancar compromisos al Gobierno de la Nación, por la coordinación institucional, por la captación de empresas y la capacitación de las ya existentes. Asturias pasa por comunicarse con el mundo como lo hacen sus jóvenes, de soñar el futuro como Tesla, de gestionar como Amazon, de emplear como Linkedin, y por qué no, de una Asturias gayaspera como Tinder.

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