Seis claves que explican la ruptura de Liberbank y Unicaja

El reparto del poder, los costes de la reestructuración o la diferente tipología de los accionistas han frustrado la operación

Liberbank
Liberbank

La operación frustrada de fusión entre Liberbank y Unicaja, incubada durante cinco meses, deja un reguero de claves y de cuestiones pendientes.El reparto del poder, los costes de reestructuración y la diferente tipología de los accionistas han incidido en la ruptura final.    

El poder. El reparto del poder ha sido clave. Las horquillas del canje de acciones han sido la base de la negociación. Mientras Unicaja planteó un punto de partida del 60%-40% la entidad de raíz asturiana propuso un mínimo del 43% con posibilidad del 45%. Por capitalización en bolsa, a día de hoy, Unicaja supone el 57% y Liberbank el 43% restante.

Oceanwood. Algunos medios sostienen que fue el fondo Oceanwood, que cuenta con un 16% del capital de Liberbank, el que habría exigido ese mínimo del 45% del capital. El hedge fund habría recalcado que los costes de reestructuración que tendría que afrontar Liberbank eran muy elevados, ya que el grueso de la plantilla pertenece a la entidad andaluza, en una proporción 66%/33%. Oceanwood habría exigido elevar el peso de Liberbank para compensar esos costes, con una cifra de despidos que podrían ascender a 3.000. Oceanwood entendía que Liberbank ya había hecho los deberes de adelgazamiento de plantilla previos. Eso habría sido uno de los detonantes de la ruptura. En cualquier caso, Oceanwood solo dispone de un representante en el consejo de administración de Liberbank, por lo que su exigencia tuvo que ser ratificada por el resto de miembros.  

Avances y retrocesos. La negociación en otros aspectos estaba muy avanzada, y había sido presentada al BCE en Semana Santa, que había apremiado a cerrar la operación con unos mínimos de calidad. Liberbank había asumido que la sede social se trasladaría a Málaga y que la entidad resultante arrancaría con el nombre de Unicaja, con la base legal de que en estos casos el mayor de las entidades es quien fija el nombre. Pero en los últimos días la negociación encalló y el diálogo acabó en un ultimátum con el resultado final que se hizo público el martes por la tarde. En la entidad resultante, Azuaga habría sido el presidente y Menéndez el consejero delegado.

La morfología y los accionistas. Fuentes de Unicaja han apelado a la diferente morfología accionarial de ambas entidades. Mientras en Unicaja la Fundación Bancaria controla el 49% y el segundo accionista, Mayoral, solo cuenta con un 5% de las acciones, en Liberbank la situación es opuesta. Las fundaciones de Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura suman un 24% de las acciones, Oceanwood dispone del 16%, Grupo Masaveu tiene un 5,5%, Tinajero un 7,4% y Norges Bank un 3,2%. Según el banco andaluz, la negociación con LIberbank era más compleja al haber tantos interlocutores, entre ellos fondos de inversión que buscan rentabilidades más inmediatas.

Caser. Ambas entidades habían acordado vender su participación en la aseguradora Caser. Al renunciar a una ampliación de capital, la venta de acciones supondría una vía de ingresos para hacer frente a la operación. Era una exigencia del BCE, la de tener una dotación de calidad. Liberbank controla el 12,5% de la compañía y Unicaja el 9,9%. Al quedar suspendida la operación, también deja en un limbo la posición que tomarán ambas entidades en Caser.

Los antecedentes. Liberbank seguirá de momento en solitario, aunque el BCE, que en los últimos días apremió para que la operación se hiciese o no realidad, es partidario de fusiones. La entidad de origen asturiano ya tiene experiencia en operaciones frustradas. En 2010 negoció una integración con la Caja de Ahorros del Mediterráneo que no se llevó a cabo finalmente tras el agujero financiero que afloró en la CAM. Dos años después, Liberbank negoció con Ibercaja y Caja 3 un acuerdo que no cuajó finalmente. Esta es la tercera piedra en el zapato. 

Valora este artículo

4 votos
Comentarios

Seis claves que explican la ruptura de Liberbank y Unicaja