Nadie se arrepiente por la muerte de Andreas Fernández

Susana Machargo
Susana D. Machargo REDACCIÓN

ASTURIAS

El HUCA en Oviedo
El HUCA en Oviedo

La familia de la joven que falleció atada en una cama de psiquiatría en el HUCA lucha porque se sepa la verdad y denuncia el corporativismo médico al que se enfrenta

07 jun 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Nadie se arrepiente por la muerte de Andreas Fernández o, al menos, nadie asume ninguna responsabilidad por lo que le ocurrió a esta joven de 27 años, que falleció en una cama de la unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) a la que llevaba maniatada desde hacía más de tres días. La autopsia desveló que, en realidad, lo que padecía no era ningún trastorno mental sino una meningitis y una miocarditis que terminó parando su corazón. Desde ese día, el 27 de abril del 2017, su hermana, Aitana Fernández, no ha parado de pelear para saber todo lo que sucedió y para tratar de demostrar que el fatal desenlace se debió a una cadena de errores médicos. Se ha involucrado de tal manera en esta empresa que maneja con soltura el lenguaje médico aunque es pedagoga de formación. Andreas era psicóloga. 

«No puedo seguir respirando si no se hace justicia, si los médicos siguen campando a sus anchas sin asumir las consecuencias de sus actos», argumenta Aitana. La empresa no es fácil y lo sabe. En estos dos años ha aprendido mucho. «El corporativismo médico es un titán muy grande. Todos se conocen», lamenta. Aún así lamenta que «estén disfrazando la realidad» y le parece «sangrante que nadie se arrepienta». Nadie ha descolgado el teléfono en todo este tiempo para hablar con ella, para darle una explicación. No está segura de si es porque los facultativos están inmunizados al convivir con la muerte o porque no quieren asumirlo. Pero sí anuncia que no se rendirá porque su meta no se limita a esclarecer el fallecimiento de su hermana sino que quiere garantizar que en el HUCA «no se vuelva a atar a nadie a la cama, a secuestrarlo contra su voluntad».

En esta batalla ha ido recabando muchos apoyos. Su abogada, Alejandra Gutiérrez, ha conseguido presentar un contrainforme firmado por 50 profesionales sanitarios, que han colaborado de manera altruista, que rebate el informe forense encargado por la jueza de Oviedo que lleva el caso. La instrucción se reactivó el año pasado. El caso se cerró por la vía administrativa pero, con todas las consecuencias, la familia se ha enganchado a un proceso penal. Apunta directamente a siete médicos, que ya han declarado en calidad de investigados por una presunta negligencia, pero la cifra final podría ser más amplia. Baraja la opción de incluir al forense que intervino antes del fallecimiento de Andreas y que dio el visto bueno a la contención mecánica prescrita por los psiquiatras del HUCA.