«La clave de mi empresa es la sangre asturiana, trabajadora e indomable»

El empresario mexicano de origen asturiano, fundador y presidente vitalicio de Interproteccion, recoge esta tarde el Premio Álvarez Margaride a la Trayectoria Empresarial en el Club de Regatas de Gijón

El empresario mexicano Carlos Casanueva
El empresario mexicano Carlos Casanueva

«Bonhomía, su resiliencia, su espíritu emprendedor, y su compromiso con la sociedad y con Asturias». Esos son los méritos que le reconocen al empresario mexicano de origen asturiano Carlos Casanueva los convocantes del Premio Álvarez Margaride a la Trayectoria Empresarial, que recogerá esta tarde en Gijón, en el transcurso de una cena organizada en el Club de Regatas de Gijón. El fundador de Interprotección, el mayor grupo asegurador de América Latina ya en manos de sus cuatro hijos, se ha sumado a personalidades como Sabino García, Juan Alvargonzález, Plácido Arango, Juan Cueto, Francisco Rodríguez, Daniel Alonso, Antonio Suárez, y Luis Fernandez-Vega. Carlos Casanueva Varas en el elenco de galardonados por una iniciativa de la Asociación APQ (Asturias Patria Querida) y SabadellHerrero, patrocinada por la entidad bancaria, Asturiana de Zinc, Thyssenkrupp y DKV Seguros. Su objeto: «Reconocer el esfuerzo de personas, empresas e instituciones, que desde dentro o fuera de Asturias, siendo asturianos o no, hayan destacado por su trayectoria directiva o empresarial y sean ejemplo de tesón, capacidad de innovación y carácter emprendedor y mantengan o hayan mantenido una estrecha vinculación empresarial, económica o social con el Principado de Asturias».

Esos criterios han encontrado destinatario este año en la persona de Casanueva. Nacido en 1937 en Ciudad de Mèxico pero de orígenes «totalmente asturianos», es presidente vitalicio de Interprotección, Obtuvo su posgrado en seguros por la Insurante Company of North America de la Universidad de Pensilvania y comenzó su carrera hace 56 años. Preside también la Fundación Carlos Casanueva Pérez para la promoción y el apoyo a proyectos de educación, salud y medio ambiente y ha sido reconocido con premios como el Clinton Global Iniciative por la implicación de la Fundación «en la solución de los problemas mundiales». Su fuerte vínculo con Asturias se ha mantenido en gestos como su patrocinio al Real Oviedo -equipo cuyos colores eran los de su padre- y en su presencia en los patronatos de la Fundación Princesa de Asturias y del Archivo de Indianos, además de la creación de premios como el que lleva el nombre de su difunta esposa para respaldar a ONG asturianas.

-No es frecuente que un premio como este empiece reconociendo la bonhomía y la resiliencia... ¿Es esa la clave de su éxito empresarial?

-Desde luego que sí. Aprendemos a base de caernos y levantarnos.

-Su país acaba de ratificar el nuevo Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. ¿Qué aportará a México?

-Es importantísimo porque vence el tratado anterior y se ha renovado por muchos años. Para México significa muchos empleos, más exportación hacia Estados Unidos y Canadá, y eso repercute más clase media, una clase media que sabe usted que es la que más sufre las crisis.

-¿Y en el contexto internacional de guerra comercial? ¿Se dejarán notar sus efectos?

-Creo que sí, aunque siempre está la amenaza de los aranceles y demás, pero en medio de todo es una garantía de continuidad. Hay que tener en cuenta que el 80% de lo que México exporta, lo exporta a los Estados Unidos, y que el 50% de las importaciones totales vienen de Estados Unidos y de Canadá.

-¿Vendrá bien un marco estable para una presidencia un tanto impredecible, como la de Trump?

-Exactamente. Nos dará mucha más certidumbre.

-En tiempos económicamente inciertos como este, ¿qué importancia cobran los seguros?

-Mucha, porque mientras más exportaciones y negocios haya en ese contexto de libre comercio, más proyección habrá para los seguros. Vendrán además más inversones a México y se instalarán más corporaciones por la conveniencia fiscal, y eso repercute mucho en los seguros, que en México son todavía un terreno virgen porque el mercado de seguros representa el  2% del PIB, que es muy poco. En otros países representa el doble y mucho más todavía.

-¿Qué se requiere para que eso cambie? ¿Cambiar mentalidades?

-Exactamente. El ramo del seguro es muy fértil, pero está virgen. El cambio de mentalidad es necesario, como más inversión extranjera, más clase media… todo eso repercute en el consumo de los seguros.

-El carácter familiar de su empresa. ¿hasta qué punto ha sido decisivo en su crecimiento?

-La clave de mi empresa es la sangre asturiana. Los abuelos llegaron a América con lo puesto, y a base de mucho trabajo y de un carácter indomable salieron adelante. Y eso lo heredamos nosotros.

-Tambien ya sus cuatro hijos, al frente de la firma.

-Sí, totalmente. Los cuatro tienen esos mismos genes. La asturiana es una raza bravía que no se doblega ante la adversidad; al contrario, sale adelante a pesar de todo y de todos. Yo ahora soy presidente honorario del grupo, mis hijos son ya los que lo manejan y lo han hecho crecer mucho más allá de donde lo dejé yo, hasta más del 30% anual. Lo han convertido en el corredor de seguros más grande de América Latina.

-Su vínculo con Asturias es muy fuerte. ¿Lo sigue siendo también el que creó la emigración hacia México?

-Yo creo que sí. En Asturias hay mucha conciencia de la calidad de la emigración, y en el otro lado del Atlántico, también. La gente que ha emigrado de Asturias está considerada como gente trabajadora y de muchos valores, gente triunfadora. En México, por lo menos, el 90 por ciento de los asturianos son triunfadores.

-¿Siguen estando los dos países a la altura en un momento en el que la acogida vuelve a ser un reto?

-Yo creo que sí. El problema de la emigración es un problema mundial que todos estamos viviendo. A México llega gente de Centroamérica y de otros lados, y a España gente de África. Pero, creo que dentro de la generalidad de los países, tanto España como México son generosos.

-Imagine que es un empresario que que empieza y quiere radicarse en Asturias. ¿Qué pediría o esperaría para hacerlo?

-Asturias tiene todo para atraer a un empresario. Lo único que pediría sería seguridad y garantías de inversión para poder establecer un negocio y sacarlo adelante.

-¿Y empezaría de nuevo en el mismo sector, en seguros?

-Mire, llevo 56 años en este ramo de los seguros, y empezaría con lo mismo.

-¿Qué consejo transmitiría desde esa experiencia a un empresario que está saltando ahora mismo a la arena?

-Primero, que estudie muy bien lo que quiere hacer dentro de su mercado. Hay un adagio japonés que dice que hay que dedicar el 80% a planificar y el 20% a la realización, y esa es la clave del éxito. Y por supuesto, trabajo, trabajo y más trabajo.

-Y bonhomía y resiliencia, supongo...

-El factor humano es siempre vital.

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