Maravillas, euros y cronómetro en mano: los millennials toman la Junta General

Los portavoces han dejado claras sus prioridades para la legislatura pero también su personalidad y su dominio de la escena y la política. También el presidente de la Cámara ha tenido su protagonismo

La portavoz de Ciudadanos en la Junta General del Principado de Asturias, Laura Pérez Macho
La portavoz de Ciudadanos en la Junta General del Principado de Asturias, Laura Pérez Macho

«Teresa, de maravilla». Así ha recibido el histórico Isidro Fernández Rozada a la nueva portavoz del PP, María Teresa Mallada, en los pasillos del hemiciclo de la Junta General, al término de la segunda sesión de investidura. Mallada acababa de estrenarse en el cargo y estaba recibiendo también las felicitaciones de Fernando Goñi y de Ramón García Cañal. No era la única novata. Una nueva generación de parlamentarios ha entrado en el hemiciclo. Lo ha señalado otra portavoz que también luce la L, Laura Pérez Macho, de Ciudadanos. Los millennials toman el relevo dispuestos a imprimir un nuevo aire a la cámara. El propio Adrián Barbón, a sus 40 años, es el mejor ejemplo. Esa ilusión de políticos nacidos en democracia se mezcla con la experiencia y la veteranía de otros más rodados. Cada uno imprimió su propio carácter a la intervención, sus prioridades, su forma de manejar el espacio y de entender la Cámara como un escenario. El presidente de la Cámara también ha dejado su huella desde el principio. Ha agilizado una sesión que se vaticinaba inabarcable cortando de raíz los excesos en los turnos. Ni 10 segundos de cortesía ha dejado. Ya nadie tiene duda de que debe planificar mejor su intervención

Mallada, bajo fuego amigo

Mallada, por ejemplo, ha hecho más un discurso de candidata que de principal fuerza de la oposición, aunque ha dejado claro desde el principio que es consciente de que ese es el papel que le han reservado las urnas. Su intervención ha tenido dos partes bien diferenciada. En la puramente política, ha expuesto todo lo que cree que debería hacer el futuro presidente del Principado. Es decir, ha desgranado su propio programa electoral y ha dicho qué haría si fuese su turno, desde bajar impuestos a fijarse en los parados de larga duración o enfrentarse a las políticas «radicales» de descarbonización. Está dispuesta a sentarse a hablar de los grandes problemas como el despoblamiento y ha aceptado la mano tendida de Barbón.

Pero en otra parte mucho más personal ha lanzado dardos hacia el interior, hacia su partido, en un claro reflejo de la tensa relación que mantiene que la presidenta regional de su partido, Mercedes Fernández. Ha hablado de «la deslealtad» interna que le impidió centrarse desde el principio en lo importante, que es trabajar por Asturias. Ese no fue el único sobresalto de su intervención. También ha desvelado que como presidenta de Hunosa estuvo de ser cesada por la Sepi en varias ocasiones, porque no estaba con un plan de futuro en el que no hubiera ni actividad extractiva ni medidas complementarias. Eso es lo que ha lanzado a todos los que han dudado de su labor al frente de la hullera. Ya en la recta final, ha recordado que ha sido víctima «de una grave campaña de acoso personal con insidias», por lo que ha reivindicado el derecho a la vida personal y profesional, ha reclamado el máximo respeto a todos los diputados y ha precisado que no todo vale y que no puede ser «a costa de cualquier cosa».

Un euro en el bolsillo

Al igual que Mallada se estrenaba Laura Pérez Macho, portavoz casi accidental de Ciudadanos después de la dimisión del número 1 de su lista, Juan Vázquez, que estaba llamado a ser su cara visible. Pérez Macho ha sido la más dinámica. Ha manejado el espacio y el ritmo, ha preparado la puesta en escena y no ha tenido falta de agotar sus 45 minutos. No se ha limitado a realizar un repaso de su programa electoral. Ha explicado que han pedido sentarse en el centro del hemiciclo precisamente como declaración de intenciones, para reivindicar su centralidad. Se ha mostrado decepcionada porque Barbón haya optado por responder en bloque a toda la oposición y no uno a uno, tal y como se ha hecho tradicionalmente. Lo ha considerado un mal comienzo. Igual que tampoco comparte que el candidato haya rescatado en su discurso «los viejos argumentarios socialistas». Ella ha hablado de los millennials que han tomado el relevo y de su sólida formación profesional, intelectual y en valores. No ha podido evitar citar a José Ángel Fernández, ha criticado el buenismo y el falso igualitarismo y ha prometido una oposición fuerte frente al sectarismo.

Ha protagonizado una de las anécdotas cuando se ha sacado del bolsillo de la americana un euro. Lo ha mostrado a Adrián Barbón y a todos los diputados. Les ha recomendado a los futuros miembros del Gobierno del Principado que lo lleven siempre en el bolsillo como recuerdo de que el dinero que gestionan no es suyo sino de todos los ciudadanos. Con ese dinero hay mucho que hacer. Ciudadanos está dispuesto a trabajar en el impulso del área metropolitana o de la innovación pero no con la oficialidad del asturiano. Comparte la agenda de prioridades del candidato socialista y ha añadido uno más, muy alejado de los postulados del PSOE: la reducción de impuestos. Desde la tribuna de oradores, observaba el diputado nacional del partido y exdiputado regional, Ignacio Prendes.

No es momento de tibiezas

Laura Pérez Macho ha citado. El Quijote en su intervención. La portavoz de Podemos, Lorena Gil, se ha referido a Virginia Woolf. «No hay sociedad sana sin empatía», ha señalado. En su primera intervención, le ha sobrado tiempo. Ha sido dura. «No es momento de tibiezas», ha reconocido. Ha explicado que el sistema que se tambaleó con la aparición de Podemos, estaba en realidad guardando las formas y esperando a que pasara el aguacero. Está convencida de que no aceptó la regeneración democrática de verdad sino que se limitó a guardar las formas. Gil ha advertido del peligro de que las viejas tácticas del régimen vuelvan a extenderse y ha puesto como ejemplo la subida de sueldos políticos generalizada en Asturias, tanto en el Parlamento como en los ayuntamientos.

Ha calificado de «trampantojo» la puesta en escena del PSOE con la negociación y se ha referido a Julio Anguita, el excoordinador de IU, para revindicar la firma de pactos basada únicamente en el programa electoral. Lamenta que los socialistas hayan tardado mes y medio en iniciar las conversaciones y ha vuelto al punto de partida: sus propuestas, de sobra conocidas. Escuelas de 0 a 3 años públicas y gratuitas. 1.100 contratos en la sanidad. Avanzar en el fin del peaje del Huerna. Un plan concreto para acabar contra el desempleo juvenil, mejora de la movilidad y políticas frentes a la contaminación. Puesta en marcha de un plan de defensa de la industria,... Y la oficialidá del asturiano que, como hizo el propio Adrián Barbón, ha defendido usando la llingua y para la que ha reclamado altura de miras.

El grupo mixto

Tres partidos integran el grupo mixto y los tres, gracias al acuerdo de la mesa de portavoces, han tenido su tiempo. Izquierda Unida (IU), Foro y Voz. Se han repartido equitativamente los 45 minutos de la intervención y los 15 minutos de respuesta al candidato. 

Ángela Vallina ha lanzado algún gancho a Podemos y ha aceptado el discurso del PSOE como positivo. La portavoz de IU ha reconocido que hay un primer documento en el que ahora tendrán que trabajar para profundizar. Quiere que Podemos se sume. Cree que la sociedad asturiana no perdonará que no se cumpla con su mandato, formar un gobierno progresista con políticas de izquierdas. Ha reclamado coherencia y capacidad de negociación para solventar los problemas de la ciudadanía. «El pueblo ya cumplió con su obligación: vota, y ahora a sus representantes nos toca buscar los consensos necesarios», ha insistido. Esa es la estratégica que propone «frente a la antipolítica» y para que nadie les meta «un gol en propia puerta». Sobre la marcha ha apuntado dos ideas para la futura estructura de Gobierno que Barbón ha aceptado: una dirección general centrada en la captación de fondos de financiación europeos y después recuperar una consejería específica para Cultura.

Adrián Pumares, uno de los diputados más jóvenes de la Cámaras, es el nuevo portavoz de Foro Asturias. Le ha sucedido algo similar a Laura Pérez Macho. La dimisión de la candidata Carmen Moriyón, ya reincorporada a su puesto en el hospital de Cabueñes, le ha adelantado a la primera fila política. Pumares ha reivindicado la herencia de Cascos y ese gobierno de apenas 10 meses a caballo entre los años 2011 y 2012. Ha felicitado a Barbón por ganar con claridad las elecciones pero ha insistido en que eso no es un éxito en sí mismo, el éxito será que Asturias haya mejorado en 2023, al término de la legislatura. Aunque se le han ido enredando las fechas, lo que ha dejado claro es que está dispuesto a negociar grandes acuerdos, que es necesario acabar con el aislamiento de la región y recuperar a las leyendas urbanas que se han ido yendo durante años.

Ignacio Blanco ha exprimido su turno hasta el final. Ha denunciado que en Asturias «el fascismo es de izquierdas» y ha acusado al PSOE de despreciar a sus votantes por no incluirles ni siquiera en una ronda de diálogo de cortesía. «El diálogo es la base de la democracia», ha argumentado. Ha tirado de su anecdotario para recordar que José Ángel Fernández Villa se hizo millonario vendiendo pinchos de bacalao en Tuilla o para explicar que un nuevo gobierno del PSOE le recuerda al día de la marmota. Considera «temerario» promover la oficialidá del asturiano y ha asegurado no sentirse identificado con muchas de las afirmaciones altisonantes realizadas por los líderes nacionales de su partido que le ha sacado a colación Adrián Barbón, al que por error ha convertido en alcalde de Pola de Laviana, en lugar de alcalde del concejo de Laviana.

  

Valora este artículo

1 votos
Comentarios

Maravillas, euros y cronómetro en mano: los millennials toman la Junta General