España renegocia su hipoteca de xarda

Bruselas aplaza el pago de 1.123 toneladas de la xarda que tendría que devolver este año de la multa por sobrepesca, para descontarlas de la cuota que le toque en el 2023


redacción / la voz

La Comisión Europea ha aceptado modificar el reglamento comunitario que establece las cantidades de caballa que España tiene que devolver como sanción por la cantidad que capturó de más hace diez años. Una hipoteca que suscribió en el 2009, al pescar muy por encima de sus posibilidades, y que el Ejecutivo comunitario decidió cobrar en forma de (in)cómodos plazos entre el 2013 y el 2023, descontando una cantidad variable de toneladas de xarda y anchoa del cupo correspondiente a España en cada ejercicio.

Esos vencimientos se hacían excesivos para la flota, ahora que el total admisible de capturas (TAC) de caballa ha ido bajando cada año por encima del 20 % -24 % en el 2019- y, por eso, el Gobierno español solicitó una renegociación de esos plazos. Y Bruselas ha aceptado. Ha decidido aplazar al 2023 parte del pago de la multa que debería satisfacer este mismo año.

España salió del Consejo de Ministros de Pesca del 2008 con 29.529 toneladas de xarda asignadas para el siguiente ejercicio. Que se quedaron en 25.525 en cuanto se descontaron sobrepasamientos de cupo y demás. Sin embargo, al finalizar el 2009, la flota nacional había capturado 90.954 toneladas, tres veces y media por encima de las capturas que tenía autorizadas.

Bruselas no pasó por alto ese incumplimiento. Aplicó el reglamento correspondiente, en virtud del cual si se pesca un 50 % por encima de lo autorizado se tendrá que devolver el doble de la cifra capturada de más. Y si el Estado es reincidente -como lo era España-, la cifra se multiplica por 1,5 para calcular la sanción final. Al menos, se le autorizó a pagarla también con anchoa.

Consecuencias sociales

Ahora bien, la Comisión Europea entendió que la flota española depende en gran medida de la caballa y que la rentabilidad de estos barcos ya es muy baja. Como el recorte del TAC en este ejercicio fue del 24 % y, a mayores, España tenía que devolver 5.544 toneladas, el tijeretazo total llegaba al 38 %, cuando la normativa comunitaria establece que si la cantidad que debe deducirse excede el 33 % de la cuota de caballa anual hay que revisar los plazos de compensación y ampliar el período para evitar consecuencias sociales y económicas tanto para el sector pesquero como para la industria de transformación asociada.

Y con esos mimbres se presentó España en Bruselas solicitando que le suavizaran las cuotas pendientes. Demandó que en lugar de 5.544 toneladas se le permitiese abonar este año 4.421 toneladas, una diferencia del 0,1 % del TAC que tendría escaso impacto biológico sobre la población pero que supondría un gran alivio para las pesquerías de pequeña escala.

La Comisión Europeas aceptó esa renegociación (que no condonación) y postergó al 2023 el abono de esas 1.123 toneladas de diferencia, por lo que deducirá de la cuota de ese año 1.392 toneladas, en lugar de las 269 que estaban previstas.

Consejo científico revisado

Con todo, el sector todavía desconoce si, como ha propuesto, será posible amortizar anticipadamente esa hipoteca que tiene hasta el 2023 empleando la parte que corresponde a la flota española de la diferencia que media entre el TAC que los Veintiocho aprobaron para este año y la nueva recomendación que hicieron los científicos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) tras revisar su consejo. Un nuevo cálculo que, por cierto, hicieron a instancias de Noruega, alarmada después de que MSC decidiera retirar su sello a la caballa que comercializaba.

Tras esas nuevas cuentas, el ICES elevó su recomendación de capturas un 140 %.

El sector espera poder amortizar parte de la sanción con el error de evaluación científica

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