Al menos tres ancianos han fallecido sin compañía en Asturias en lo que va de año. Más de 63.000 personas que superan los 65 años no conviven con nadie. Suponen cerca de la mitad de todos los hogares unifamiliares de la región
17 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.El patrón se repite. Tras días sin tener noticias, un familiar o un vecino da la voz de alarma a los servicios de emergencia. Llevan tiempo sin verlo y sin saber de él. Es mayor y vive solo. Cuando llegan ya es tarde. Solo en el primer semestre de año Asturias registró al menos tres muertes en soledad. Tres mayores que fallecieron en su casa y que no fue hasta días después días cuando su entorno se percató. En nuestra región, donde cerca de la mitad de las personas que viven solas son personas mayores y donde además, registra la tasa de población envejecida más elevada del país, el futuro, en este aspecto, no parece muy esperanzador. Es la huella de la soledad.
Los últimos datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) indican que hay más de 63.000 personas que superan los 65 años que no conviven con nadie. De ellas, la mayoría son mujeres ya que los hombres apenas representan el 26%. En toda la región son 137.000 las personas que viven solas. Un dato al que si se le añade que más de una cuarta parte de la población de Asturias ya ha cumplido los 65 años y entra en edad de jubilación, lejos de mejorar, todo apunta a que el número de hogares unipersonales se dispare en los próximos años. Y con ello, el riesgo a que aumente los casos de personas que fallecen solas en su hogar.
Más de dos semanas llevaban sin ver a P.G.P. de 85 años sus vecinos en Luarca. Como puede ocurrir en casos similares, pensaban que se había ido de vacaciones o que había ingresado en un centro hospitalario. De hecho, fue una trabajadora social del Ayuntamiento quien se percató de que había ropa en su tendal por lo que dedujo que debía encontrarse dentro de la vivienda. Apenas tres meses después y preocupado porque llevaba días sin saber de su familiar, decidió acudir a la casa donde residía solo en Belmonte de Pría. Se trataba de un sexagenario que falleció en su casa. Dos casos que se suman al último de hace apenas dos meses cuando la voz de alarma la dio una vecina que llevaba días llamando por teléfono a la anciana que vivía sola en una piso en Gijón sin tener respuesta. No poder contactar fue lo que animó a los vecinos a alertar al servicio de emergencias.
En Asturias, para que las personas mayores puedan alertar de un problema, se facilita un botón rojo de teleasistencia que en cuanto lo tocan envía un mensaje a los servicios asistenciales y de emergencia.
La situación no es excepcional en nuestra región. La muerte en soledad no hace distinciones. En Bilbao, esta misma semana, los agentes localizaron los cuerpos de dos mujeres, de 60 y 80 años, sobrina y tía, en su vivienda del Casco Viejo. La hipótesis que barajan es que falleciera primero la joven (que cuidaba de la mayor) y que la octogenaria, al no valerse por sí sola, falleciera después. Una tragedia que se suma a la ocurrida en Galicia que en apenas una semana cuatro mayores murieron solos.