Tres municipios pugnan por el esqueleto de la gran ballena que murió en Tapia

Tapia, Navia y Valdés quieren exponer los huesos del cetáceo de veintidós metros


tapia/ la voz

Tres municipios del Occidente asturiano, Tapia de Casariego, Navia y Valdés, se disputan el esqueleto de la gran ballena que varó y murió en Tapia el pasado miércoles. De casi veintidós metros de largo y unas treinta toneladas de peso, antes de que el agua que le entró en el cuerpo durante el remolque por mar lo elevase a cerca de cincuenta, ya se encuentra bajo tierra en Gijón, en las instalaciones de Cogersa, la Compañía para la Gestión de los Residuos Sólidos en Asturias.

Los tres concejos que pugnan por ella quieren exponer sus restos en museos o lugares públicos.

No será antes de, al menos, los dos años que se calcula deberán pasar hasta que se descomponga, su carne desaparezca y quede el esqueleto del cetáceo. La última palabra la tendrá el Principado de Asturias. De momento, cada uno de los aspirantes a quedárselo justifica sus razones.

Los argumentos

En Tapia apareció el rorcual. Su alcaldesa, Ana Vigón, quiere el esqueleto para instalar en zonas exteriores turísticas, como Os Cañois, o para protagonizar un museo marino que podría ayudar mucho al turismo del concejo. Se trata de un ayuntamiento muy ligado al mar, como Navia.

Navia es el segundo municipio que ha pedido oficialmente la propiedad de la estructura ósea de la ballena. La colocaría en Puerto de Vega, en el museo que tienen sobre historias del mar. «Es una localidad muy ligada al mundo de la ballena. En varios puntos de la localidad tenemos restos de estos animales o aparejos que se empleaban hace décadas para su captura. Sería el lugar más apropiado para su ubicación», asegura Ignacio García Palacios, alcalde de Navia.

El tercero en liza por la preciada pieza museística es Valdés. La intención del alcalde es colocar el esqueleto en el futuro Museo del Calamar Gigante de Luarca, cuya construcción se proyecta en el antiguo Cine Goya. «Valdés es sinónimo de ciencia e investigación. Creemos que esa pieza tiene que formar parte del nuevo museo del calamar», explica Óscar Pérez, regidor valdesano.

Complicada recuperación

El varamiento y posterior recuperación del enorme rorcual hembra ha sido uno de los más seguidos en los últimos tiempos. Tras morir el pasado miércoles en la cala del Figo, una zona rocosa en la costa tapiega, aprovechando la pleamar vespertina del viernes una lancha de Salvamento Marítimo la remolcó hasta Astilleros Armón Navia. Partió por la cola en el primer intento de izarla al muelle con una potente grúa, pero al segundo se consiguió. Tras perder parte del agua que le había entrado en el cuerpo, el sábado fue transportada por carretera hasta Gijón, donde ha sido enterrada.

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