Sí, se puede comer en la playa y ... sano

El listado de trucos para pasar un día saludable al borde del mar es sencillo. El primero pasa por una dieta equilibrada

No solo de tortilla de patata, filetes empanados y ensaladilla rusa viven los aficionados a la playa. Se puede disfrutar de la arena y del mar todo el día y, al mismo tiempo, saborear de un menú equilibrado. No te resignes a pensar que es inevitable ganar peso. Solo hace falta abrir un poco la mente y pensar en todas aquellas recetas apetecibles en un día de calor, fáciles de transportar y que se pueden comer sin demasiada infraestructura. Si tienes pensado exprimir las horas de toalla, los paseos y los baños en el mar que abren el apetito, sigue leyendo. Aquí te orientamos hacia unos platos ligeros, que saben incluso mejor cuando los pruebas al aire libre.

Es importante mantenerse bien hidratado. Esta es una premisa básica. Así que en la cesta de la comida o en la nevera, si llevas todos los complementos, reserva espacio para el agua. Otra opción igual de refrescante es una ensalada de fruta. La sandía puede convertirse en su producto esencial: cortada en cubos, con cebolla y pepino y aliñada con una vinagreta de zumo de limón. 

Energética y baja en grasa. Son dos características de la ensalada de patata y pulpo, otra opción interesante para pasar un día en la playa. Su preparación es un poco más larga que la de sandía pero merece la pena. A los dos ingredientes básicos se añaden el aceite, el pimentón y una hojitas de rúcula. Una alternativa menos habitual pero igual de interesante la ofrece la ensalada de garbanzos y quínoa con zumo de lima. Se trata de un plato muy completo, en el que la base son unos garbanzos estofados y, además de la quinoa, se completa con cebolleta, tomate, pimienta negra, y aceite.

Si prefieres un plato de cuchara, puedes optar por una sopa fría de verano al estilo coreano. No es un gazpacho ni salmorejo. Lleva carne y fideos. Se cuecen repollo y setas durante 15 minutos, se añade la ternera y se deja otros 40 minutos más. Se aprovecha el caldo, al que se añade mostaza, para congelarlo. Solo resta hervir los fideos, unos huevos, dorar unos ajetes y mezclarlo todo con la carne picada en tiras. Si esta breve explicación ha despertado tu curiosidad, pulsa el enlace y descubre, paso a paso, cómo se elabora. 

Los amantes del bonito pueden aprovechar la jornada de playa. El complemento perfecto es un cuscús cocido con caldo de pescado y aliñado con el zumo de dos naranjas y un poco de pimentón. El bonito es mejor dorarlo en tacos y a una temperatura no muy alta para que quede jugoso y conserve todas sus propiedades. Si eres un cocinillas y tienes tiempo, unos tomates rellenos de ensalada de arroz pueden formar parte de tu menú.

Ni siquiera tienes que renunciar al postre. Puedes meter en un tupper unos bocaditos de melón y  completarlos con dip de mango o una gelatina de sandía y lima, que vuelve a ser una manera fácil y rica de hidratarse sin tener que beber agua todo el rato. En cambio, si optas por algo más elaborado te proponemos una sopa fría de melón y yogur. Solo tienes que mezclar con la batidora cuatro yogures naturales desnatados edulcorados, 400 mililitros de agua con gas, un chorrito de zumo de limón y un melón mediano, cortado en trocitos. La clave radica en refrigerarlo bien antes de saborearlo.

Ya tienes tu cesta llena. Solo queda elegir la playa que más te guste y completar el menú con algo de actividad física. Pasea, nada o juega a las palas. La arena se puede combinar con un ejercicio físico saludable.  

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