Asturias registra un incremento de denuncias de agresiones sexuales

La Policía Nacional apunta a que las víctimas cuentan con más medios a su alcance y existe una mayor conciencia social. Los datos de la Fiscalía confirman la tendencia. Los puntos lila de Cruz Roja no han atendido ninguna denuncia pero sí multitud de consultas

Manifestación del 8M en Asturias
Manifestación del 8M en Asturias

Redacción

Las víctimas de una agresión sexual son ahora más libres para hablar. En los últimos años la sociedad ha dado un salto y está más cerca de la agredida. Movimientos como #Me Too, canal a través del que miles de mujeres relatan en primer persona su episodio de abuso sexual y que cogió más fuerza a partir de 2017, o el caso de La Manada, que tras meses en el foco mediático, acabó con una modélica sentencia del Tribunal Supremo condenando a los cinco agresores a 15 de prisión por violar a una joven de 18 años en las fiestas de San Fermín, han allanado el camino a todas las mujeres víctimas de agresión sexual para facilitar el mal trago de contar su caso. En Asturias existe menos temor a plantar cara al agresor. De hecho, hay un repunte de denuncias, según confirman la Policía Nacional. Se trata de un incremento que, recalcan, «no es desmesurado» pero sí confirman que «existen hechos concretos que están siendo investigados pero en ningún caso se trata de crear alarma social». ¿Qué ha cambiado para que la mujer se atreva a dar el paso y ponerlo en conocimiento de las autoridades? Hay una mayor conciencia social y las víctimas cuentan con más medios a su alcance. «La sociedad se vuelca más con la agredida que cuenta con más ayuda y existen un mayor número de protocolos para prevenir este tipo de delitos», explican. 

La mayor presencia de efectivos policiales y de Guardia Civil con dispositivos especiales durante las fiestas y romerías asturianas para evitar este tipo de actuaciones durante el verano ayudan, en gran medida, por un lado a evitar posibles agresiones sexuales, y por otro, facilitan a la presunta víctima a denunciar su caso. «Ponemos de nuestra mano todas las facilidades y los protocolos necesarios para prevenir posibles abusos», explican fuentes oficiales de la Comandancia de Oviedo.

Una prevención que cuenta con programas de concienciación dirigidos a los jóvenes por parte de instituciones y ayuntamientos y con la instalación de los conocidos como puntos lilas o puntos violetas,  espacios habilitados en los grandes festivales, romerías o fiestas para denunciar el acoso y la violencia física hacia las mujeres. Estos espacios están gestionados por Cruz Roja. Este verano han estado ya en seis fiestas y en septiembre volverán a Llanes. Ninguno de los gestores de esos puntos lila recibió una denuncia directa de agresión sexual o de abuso. Sin embargo, sí que han atendido multitud de consultas de jóvenes que se han acercado a preguntar todas sus dudas. Fuentes de Cruz Roja han explicado que hay una mayor sensibilización y que casos como el de La Manada ha servido para movilizar a la sociedad y para que se tome conciencia. 

Hace menos de un mes, la fiscal superior de Asturias, María Esther Fernández, adelantaba los últimos datos de delitos sexuales en la región y alertaba de un repunte de un 61% de los casos en un solo año. Así, según las cifras oficiales, durante el año pasado se registraron 314 procedimientos, frente a los 195 del año anterior. ¿El motivo? Hay más casos y más medios para que se puedan presentar las denuncias. 

No solo han aumentado el número, también ha cambiado la agresión en sí misma. Hasta ahora, la mayoría se trataba de un abuso continuado y de larga duración en el tiempo, con autor cercano al entorno de la víctima y en el domicilio de la víctima, ahora son más bien esporádicos, ya no es conocido el autor, sino que la víctima es elegida al azar y el delito se comete en portales y en las fiestas. En este sentido, María Esther Fernández advierte del incremento de casos de agresiones sexuales en eventos festivos. Hay un dato positivo: ocho de cada diez acusaciones por delitos contra la libertad sexual «rematan» con sentencia condenatoria. 

82 denuncias por violencia sexual en un año

Los datos hablan por sí solos. Solo en un año, el Instituto de Medicina Legal atendió 82 denuncias, frente a lo que ocurría dos años antes que apenas superaba el medio centenar. Ante una denuncia el protocolo es siempre el mismo: el juez da aviso a los forenses que, junto con el ginecólogo del centro en el que esté siendo atendida, tiene que realizar una exploración para ver las lesiones y también recoger pruebas que ayuden a identificar al agresor. En los últimos años la tendencia es ascendente y aunque la propia directora del Instituto, María Antonia Martínez, explicaba este repunte no tanto en el incremento de la violencia, sino más bien en que cada vez las mujeres se sienten más protegidas a la hora de denunciar y dan el paso, sí alertaba de que las cifras «son solo la punta del iceberg».  Es decir, aún hay muchas que no dan el paso y denuncian. 

Los expertos explican que se han dado pasos de gigante en los últimos años en concienciación y prevención aunque recalcan que aún queda mucho por hacer. En cualquier caso, insisten en la importancia de que ante una agresión la víctima denuncie. «No hay que permitir que nadie sobrepase la ley», recalcan fuentes oficiales de la Comandancia de Oviedo

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