Redacción

La historia de Asiegu se remonta al 1.500 a.C. gracias a unas hachas encontradas en la localidad que actualmente se encuentran en el Museo Arqueológico de Asturias y que datan de esa época. Muchas cosas han cambiado en este pequeño pueblo de los Picos de Europa desde hace tantos siglos, pero si sus habitantes se tuvieran que centrar en un periodo histórico sin duda vivirían en el presente. Hace tan solo 20 años este balcón desde el que se puede admirar la belleza del emblemático Naranjo de Bulnes formaba parte de ese invierno demográfico asturiano cuya población se veía envejecida y sus localidades vaciadas. Este 2019, cuando ha sido galardonado como Pueblo Ejemplar cuenta con un desarrollo del que puede presumir. Y es que el empeño de sus jóvenes por mantener su pueblo vivo ha hecho que actualmente un 14% de su población sea menor de 11 años, gracias a que la tradición ganadera y quesera, motor de su economía, ha sabido adptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia. Sus habitantes tienen claro el por qué se merecen esta distinción: «Asiegu es un espejo de constancia en el que Asturias debe mirarse».

Así lo relata Javier Niembro, uno de los impulsores de la idea de que esta localidad debía de presentarse a Pueblo Ejemplar. Aunque en su día el pueblo sí tenía una asociación vecinal, actualmente fueron ocho amigos, la mayor parte de ellos geólogos, los que barajaron esta idea, «sobre todo fue Jesús Ruiz, director de Centro de Cooperación y Desarrollo Territorial de la Universidad de Oviedo (CeCodet) y profesor de geografía de la misma», puntualiza Niembro. Este es el segundo año que se presentaban sin esperar que serían elegidos para tal galardón. «Lo hicimos porque no es solo un reconocimiento, es un balón de oxígeno para el pueblo y una manera de que se nos tenga en cuenta en el ayuntamiento», explica. Y es que para él Asiegu es un ejemplo para otros pueblos pequeños que necesitan apostar por el turismo sin perder sus costumbres. Niembro junto a su hermano sabían muy bien lo que esto significaba cuando hace 20 años crearon sus tres negocios, entre ellos una casa rural, un restaurante y la Ruta'l Quesu y la Sidra cuyo protagonsta es también un producto típico de su localidad: el queso cabrales, de cuya producción total el 20% es realizada en el pueblo: «El valor de esta ruta es que no inventamos nada, simplemente hacemos lectura del paisaje, nos adaptamos a los timpos sin renunciar a lo que siempre nos ha dado trabajo». Esa es también para los cabraliegos la clave del éxito para que una zona tan alejada de los núcleos urbanos siga viva. 

Asiegu cuenta hoy en día con 75 personas que van formando sus familias y su futuro, incluso reordenándose territorialmente, «el pueblo cuenta con una ronda norte de producción y una ronda sur, si se lo explicas a alguien de fuera no puede creerse que un sitio tan pequeño tenga dos zonas», comenta Niembro. Aunque reconoce que queda mucho por hacer por la economía y el crecimiento local, este galardón será sin lugar a dudas una gran ayuda que podría servir también para otras poblaciones. «Es un milagro que en dos años nos hayan dado el premio cuando seguro que también hay muchos sitios que se lo merecen y que llevan mucho tiempo persiguiéndolo», afirma agradecido. Una alegría compartida con el resto del pueblo.

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Asiegu, un ejemplo contra la Asturias que se vacía