El millonario asturiano que colecciona palacios

La adquisición de la propiedad de la Torre dos Morenos de Ribadeo supone la última joya del reguero de propiedades de Víctor Madera

La Torre dos Moreno, ahora en ruina, fue construida en 1915
La Torre dos Moreno, ahora en ruina, fue construida en 1915

La última de sus adquisiciones fue en Galicia, aunque a tiro de piedra de Asturias. Paisajes de Asturias, empresa especializada en la adquisición y restauración de palacios y edificios singulares, se hacía la semana pasada con la práctica totalidad de la propiedad de  la Torre dos Moreno de Ribadeo, icono de la arquitectura indiana, un inmueble declarado bien de interés cultural (BIC). Antes poseía ya un 60% y con el inicio del nuevo mes de septiembre se hizo pública la adquisición del 21 % que pertenecía al municipio. Detrás de Paisajes de Asturias se encuentra un nombre, de Víctor Madera, el multimillonario que compra palacios como en una colección singular de joyas arquitectónicas, por su cualidades estéticas y también por su valor monetario.

La lista es impresionante. La torre de Ribadeo supone el colofón de una serie de adquisiciones que pone en el mapa un reguero de estancias singulares. También en Ribadeo se hizo hace tiempo con el antiguo cine y que luego restauró como aparcamiento y salón multiuso. La compra de la torre levantó las especulaciones sobre el nuevo destino del edificio, probablemente como hotel dada la cercanía de ese parkíng que fue antigua sala de cine.

En agosto, Madera volvió a ser noticia por haberse hecho con la finca Valero, considerada como la más grande del Parque Nacional de Monfragüe, en la provincia de Cáceres. Se trata de una amplísiima extensión (con un perímetro de 40 kilómetros y 4.350 hectáreas, de las que 1.350 están dentro de los límites del espacio protegido) pensada para obtener réditos de la caza; aunque también de la explotación ganadera. En los medios se especuló porque la compra pudo haberse cerrado por alrededor de 20 millones de euros que fueron a parar al bolsillo de ernando Falcó y Fernández de Córdoba, marqués de Cubas, y a quien la Junta de Extremadura ya había tratado, sin éxito, de expropiarle la finca hace alrededor de 40 años. 

Las propiedades de Víctor Madera, a través de Paisajes de Asturias, en el Principado son varias y destacadas y se extienden por todo el litoral de oriente a occidente. En la lista están los concejos de Llanes, con el palacio del Cercáu de Llanes pero también el palacio de los Duque de Estrada, más conocido como «la Bombilla», en el mismo municipio. Junto a ellos están las Torres de Donlebún, en Barres. Pero además el palacio de Trenor, en Figueras, y el palacio del Marqués de Santa Cruz, en Castropol, y más hacia el centro el palacio Villa Excelsior de Luarca.

Por si fuera poco, todos estos palacios, torres y la finca de Monfragüe acompañan a una finca de más de 200.000 metros cuadrados en Formentera, una casa de campo en Fresnedillas de la Oliva (Madrid), tres apartamentos en la calle Valenzuela (entre Alcalá y el Retiro) y una mansión de lujo en la urbanización Calo del Real en Sant Josep de Sa Talaia (Islas Baleares).

¿Pero quién es Víctor Madera? Este médico ha ido labrando una ascendente carrera como gestor sanitario. Nacido en Oviedo, se especializó en Medicina Deportiva tras realizar estudios en Estados Unidos, aunque apenas llegó a ejercerla porque optó por la gestión sanitaria. Primero en una pequeña clínica de Cruz Roja en Asturias y posteriormente, en un gran salto, dirigiendo con 31 años el hospital María Cristina, en San Sebastián. A mediados de la década de los 90 creó Ibérica de Diagnóstico Cirugía (IDC), que fue adquirida en 1998 por el poderoso fondo de inversión CVC.

Madera continuó en el cargo y basó su estrategia de crecimiento en las externalizaciones de los servicios sanitarios públicos. Una red de clínicas que se aprovechaba de las carencias de la red pública para crecer. Su estrategia incluyó la compra de la Fundación Jiménez Díaz en Madrid, todo un golpe de efecto a principios de este siglo. Con los gobiernos intentando aliviar las listas de espera y las privatizaciones de algunas comunidades del PP, la sanidad privada podía convertirse en un negocio boyante. Así fue. En 2005, CVC vendió IDC, ya convertida en el primer gestor privado de la sanidad del país, al grupo Capio, una empresa sanitaria sueca por 300 millones de euros. Madera fue nombrado vicepresidente, con el 5% del capital. Un año después, otro fondo de inversión, Apax, se hizo con Capio por 2.000 millones de euros.  

En 2011, CVC adquirió de nuevo la división española de Capio por 900 millones. Madera continuó flotando y fue nombrado también primer directivo de la empresa, que pasó a llamarse de nuevo IDC. Su buena relación con Javier de Jaime, director de CVC selló un proceso circular con una enorme revalorización. En 2014, IDC compró el grupo Hospitalario Quirón y en aquel momento se barajó la salida a Bolsa. Y el año pasado  apareció Fresenius ofreciendo 5.760 millones por el grupo.

La operación implicó que Madera se convertía en un multimillonario porque recibiría 6,1 millones de acciones valoradas entonces en 400 millones de euros, una cifra que no ha dejado de crecer en los últimos años hasta convertirle en un habitual de la lista de millonarios españoles en las publicaciones de Forbes. Y también, año a año, en uno de los mayores terratenientes del país.

Comentarios

El millonario asturiano que colecciona palacios