El aislamiento social se extiende por Asturias

26.000 hogares no cuentan con ningún tipo de apoyo en situaciones de enfermedad o dificultad. El 76% de los asturianos no ha notado la llegada de la recuperación económica

pobreza infantil, niños, malos tratos

Aislamiento: un término que en Asturias ha sido usado hasta la saciedad, siempre relacionado con el déficit de infraestructuras que convertía la región en un islote.  Pero hay otro aislamiento, el social, del que apenas se habla. El último informe de Cáritas ha puesto el foco en este fenómeno, que crece en Asturias. Hogares sin ningún tipo de apoyo en situaciones de enfermedad o dificultad y que afecta a 26.000 familias. Un dato que se ha incrementado respecto a 2013 y que es mayor que en el resto del Estado. «En Asturias crece la dimensión del aislamiento social. En la época de la conexión, de la interrelación global, necesitamos potenciar el apoyo próximo para las personas que más lo necesitan», concluye en el informe Foessa.

Si durante la crisis la red de apoyo social como son la familia, los amigos o los vecinos fue la tabla de salvación de muchos hogares en Asturias, en 2018 el aislamiento social está en aumento. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de exclusión social? A que el individuo no se integra en la sociedad por la carencia de recursos, de capacidades básicas y de derechos, lo que hace imposible su participación. Los hogares excluidos en pobreza han pasado en cinco años del 24% al 36%, pese a ser una región con menor población y un gasto social elevado si lo comparamos con otras comunidades. Es decir más fondos y menos personas, pero aun así crece el aislamiento. Y el 21% de la población asturiana está afectada por situaciones de exclusión en el empleo.

El informe de Cáritas profundiza también en la Gran Recesión de 2008. 11 años después, los efectos de la recuperación económica no parecen haberse hecho notar con claridad en Asturias: la mayor parte de la población de Asturias, el 76%, no percibe la llegada de la recuperación a su hogar, un porcentaje abrumador, del 92% en el caso de las personas que viven en hogares en situación de exclusión.

Los datos son muy significativos y el estudio intenta dar con soluciones, especialmente las que  aporta la ciudadanía a través de una encuesta. ¿El resultado? Los asturianos requieren más inversión y más gasto social. El 87% considera que hay que destinar a los servicios sociales más dinero público que en la actualidad. En general, la población asturiana apuesta por la universalización en los derechos de empleo, vivienda y servicios sociales. Curiosamente, en una muestra de solidaridad, los asturianos sin problemas de integración social se muestran en mayor medida partidarios de esta universalización en comparación con la población más desfavorecida.

Propuestas para el futuro

¿Cuáles son los desafíos para el futuro en Asturias? Para los autores del informe es urgente comenzar por los que peor están, ya que el paso del tiempo es una rémora. Es necesario trabajar para lograr el derecho a la vivienda de las familias con escasos recursos o que reciben el salario social, dadas las dificultades que tienen para alquilar un piso. El estudio apuesta por la población inmigrante, el 4% de Asturias, para que puedan tener oportunidades para generar una sociedad más dinámica. Y destaca el esfuerzo del Principado por dotar de un marco legislativo a las necesidades, pero exige un impulso definitivo para hacerlas efectivas. «Nos enfrentamos a una elección entre una sociedad que acepte la desigualdad y la exclusión y otra que reinvente un modelo integrador también en la organización y el desarrollo de la dimensión económica», afirma.

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