Pablo Iglesias propone una empresa pública de energía para reindustrializar Asturias

ASTURIAS

El candidato presidencial de Unidas Podemos Pablo Iglesias (c) durante un acto electoral celebrado este lunes en Oviedo
El candidato presidencial de Unidas Podemos Pablo Iglesias (c) durante un acto electoral celebrado este lunes en Oviedo J.L.Cereijido

El lider de Podemos llenó el hall del Calatrava en Oviedo en la semana previa al inicio de la campaña del 10N

28 oct 2019 . Actualizado a las 17:08 h.

Podemos es un partido que se suele sobreponer a las encuestas y aunque tenga una mengua de resultados, elección tras elección, también sacan más del augurio de los sondeos así que la épica se mantiene en los actos electorales. A una semana de que arranque la campaña electoral en sí, la más corta de la historia, Pablo Iglesias dejó su impronta en Oviedo con un mensaje en el que hizo fuerte el eje de políticas económicas (lanzó la propuesta de crear una empresa pública de energía que sirva para ofrecer costes competitivos a la industria asturiana) a la par que compaginaba el mensaje global de que, si hay una repetición de los comicios, es por el interés del PSOE, y de oscuros poderes ocultos, para que los morados no tengan influencia alguna en el gobierno.

Los morados llenaron con holgura el amplio hall del Palacio de Congresos de Oviedo, el conocido como «el Calatrava» y que, en su primera intervención, la edil de Somos, Ana Taboada, pintó como un símbolo del «derroche y la especulación» de los tiempos de Gabino de Lorenzo. Sobre un círculo en el que se sentaban los más destacados dirigentes e invitados de distintos colectivos sociales, se iba deplegando un público de contrastes, algunos muy jóvenes y otros en edad de jubilación. Entre las palabras de los candidatos se iban intercalando las intervenciones de trabajadores de Arcelor o Duro Felguera, de las trabajadoras de ayuda a docimicilio, de Vauste o de quienes sufren los desahucios de La Camocha, muy aplaudidos. Podemos combina en la puesta en escena la descripción de algunas de las denuncias sociales más justas, un cierto punto ñoño que a nadie más le sale tan bién, y además la sospecha, siempre jaleada, de que hay un complor en su contra.

«Hay un plan, claro que hay un plan», decía Pablo Iglesias a la hora de explicar y dar argumentos a sus seguidores respecto a las razones de que los comicios hayan tenido que repetirse. Tras un primer «¡puxa Asturies!» y la reivindicación de ser la única formación que no había acudido a créditos para pagarse la campaña («para hacer política de manera independiente no puedes permitir que los bancos te financien», dijo), el líder de Podemos recordó muchas de las demandas sociales que se acaban de escuchar y lamentó que, por el contrario, «el plan en esta campaña es que se hable de la momia [la exhumación de Franco] y de Cataluña y nada más».

Con un polo rojo como un Garibaldi, Iglesias inició un discurso para revertir el uso de que sus contrincantes hacen de términos como patriotismo o constitucionalismo. Para el primero destacando que «la patria no es una bandera, ser patriota es defender la escuela y la sanidad públicas»; y respecto a la Carta Magna pelando a sacudir menos el espantajo del artículo 155 y más el 128 (que declara la riqueza del país subordinada al interés general». Fue aquí donde reclamó su uso para la creación «de una empresa pública de energía que apueste por las renovables» pero que también sirva «para crear una transición justa» con una garantía de empleo. Otros puntos de su propuesta fueron dereogar la reforma laboral para que no se den casos como el de Vesuvius, terminar con los falsos autónomos o desplegar líneas de crédito para los autónomos. «Yo soy de izquierdas, ya lo sabéis pero a una vez un taxista me dijo que él nunca había votado a la izquierda pero que el único partido que defendía su familía éramos nosostros»; añadió. 

Engarzada en la descripción de sus planteamientos estaba la explicación, desde el punto de vista de Pablo Iglesias, de por qué se había tenido que volver a llamar a los ciudadanos a las urnas. El plan, insistió, era «sacar de la ecuación a Podemos y llegar a un acuerdo con el PP». El líder morado destacó que se les había llegado a hacer una oferta para entrar en el gobierno, pero la pintó totalmente vacía de contenido. «Nos ofrecieron una vicepresidencia sin competencia, un ministerio de Vivienda en el que si decíamos que queríamos impedir los desahucios nos decían que no, que eso era de Justicia; y que si queríamos intervenir en el mercado de alquileres nos decía que no, que eso era de Ábalos en Fomento ¿nos toman por idiotas?.  Así Iglesias, pidió al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que se comprometa públicamente durante esta campaña a que si el PSOE es el partido más votado el 10N no llegará a ningún acuerdo de investidura o de legislatura con el PP. 

Previamente tanto el secretario general de Podemos Asturies como la candidata al congreso por la comunidad, Sofía Castañón, destacaron los logros que sus grupos habían conseguido en los parlamentos. Como la subida del SMI que se pactó con los socialistas, desde fuera del gobierno, tras la moción de censura. Ambos dirigentes tuvieron mensajes destacados además para defender la oficialidad de la lengua asturiana.