El Consejo Escolar rescata el debate del calendario: nada de vacaciones religiosas

Este órgano consultivo del Principado presenta 64 propuestas para mejorar el sistema, entre las que destaca una nueva organización más pedagógica

Vuelta al cole
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El polémica no se ha disuelto como los azucarillos. Continúa larvado, entre corrillos docentes, foros de debate y órganos consultivos. ¿Cuenta Asturias el mejor calendario escolar posible? ¿Los periodos vacacionales tienen algún sentido? El Consejo Escolar del Principado ha reactivado el debate y ha tomado partido. Las fiestas religiosas no pueden marcar los ritmos del aprendizaje. Son necesarios criterios pedagógicos a la hora de organizar las horas lectivas de todas las etapas de la educación no Universitaria, que es la que le corresponde fijar a la Administración regional. Reclama un método más racional y equilibrado.

Esta es una de las 64 propuestas trasladadas por el Consejo Escolar del Principado a la Consejería de Educación dentro de su informe anual. Son iniciativas que han conseguido un amplio respaldo en los plenos y que persiguen una mejora de la calidad de la enseñanza. Abarcan desde medidas que mejorarían las condiciones sociolaborales de los docentes hasta la defensa de la escuela rural, planes de igualdad o la mejora de equidad del sistema. La responsable de Educación ha reconocido que pueden ser muy útiles a la hora de orientar la gestión y ha citado algunas concretas, como la necesidad de potenciar el número de plazas de 0 a 3 años en escuelas públicas.

A vueltas con el calendario

El debate del calendario escolar lo abrió en su día la Junta de Personal Docente no Universitario al presentar a la Administración una propuesta que despertó un airado rechazo de los padres. Las asociaciones se negaron en rotundo a analizarlo. La entonces presidenta de la Federación de Padres y Madres Miguel Virgós, Elena González, indicó que el análisis debía de ser más amplio y hablar no solo de vacaciones sino de periodos lectivos, lo que afectaba también a la organización de las jornadas. La Consejería de Educación optó por aparcar un modelo que organizaba el año en cinco periodos lectivos, en lugar de los tres actuales. Era el año 2015. Un tibio intento posterior siguió la misma suerte. En cambio, ha habido comunidades que han realizado algunos retoques en el mismo sentido en el que querían los sindicatos asturianos. Ese es el caso de Cantabria.

Ahora la propuesta la recupera el Consejo Escolar, en el que está representada todos los actores implicados en la educación, la comunidad pública y la concertada, los profesores, los alumnos, los padres, los ayuntamientos,... No parece, sin embargo, que la postura de las familias haya cambiado en exceso pero sus adeptos tratan de crear el caldo de cultivo necesario. El texto exacto de la petición reclama «la sustitución del calendario escolar determinado por las fiestas religiosas y la tradición por un calendario escolar pedagógico equilibrado y racional en la distribución de los días lectivos que favorezca el proceso de enseñanza aprendizaje»

La justificación es sencilla. «Un calendario escolar tiene que tener como criterio principal para su elaboración el pedagógico y no las fiestas religiosas católicas. Los descansos en el proceso de enseñanza-aprendizaje deben hacerse cuando conviene al alumnado», indica el consejo. No aporta una solución cerrada, una idea concreta con los periodos divididos pero sí que ofrece los criterios de elaboración. «El calendario debe ser equilibrado en cuanto al reparto de los días lectivos contenidos en cada una de las evaluaciones. El objetivo ha de ser el de racionalizar la distribución lectiva para mejorar el bienestar físico y emocional de los alumnos», argumenta. El objetivo sería conseguir «una estructura racional y equilibrada redunda en una mejora del aprendizaje del alumnado». Esa es la idea que ahora debe madurar la consejería.

Otras propuestas

Un bloque importante de las propuestas se refiere a los docentes. Solicita reducir la carga lectiva al cuerpo de maestros hasta las 23 horas, organizar una escuela menos burocratizada, abrir el segundo tramo de la carrera profesional -una medida que la propia Carmen Suárez ya ha anunciado- el reconocimiento económico de la labor de los tutores de todos los niveles educativo, introducir la reducción voluntaria de la jornada lectiva para los mayores de 55 años, equiparación salarial con el resto de comunidades o favorecer la formación permanente.

Pero también hay otro bloque importante más volcado en el alumno, con estrategias o programas de prevención del acoso, el diseño de un plan estratégico de igualdad, la mejora de la convivencia y contra la discriminación de género, favorecer la atención a la diversidad y la atención personalizada del alumno como un principio básico del sistema, mantener los comedores escolares o reforzar la orientación. Hay un apartado referido a la potenciación de los ciclos de 0 a 3 años, del asturiano y de a Formación Profesional (FP) dual. La escuela pública se considera un pilar de los servicios públicos y una herramienta contra el despoblamiento, por lo que reclaman el fortalecimiento de esta red. Del mismo modo, quieren atajar las repeticiones con planes de refuerzo.

Las 64 propuestas del Consejo Escolar del Principado conforman una escuela del siglo XXI mejor que la actual, con nuevos criterios para un alumnado diferente, para el que las aulas tradicionales son espacios asépticos. 

Más alumnos en Infantil y FP y menos repetidores: así quiere la educación asturiana alcanzar a Europa

Susana D. Machargo
La consejera de Educación del Principado, Carmen Suárez, junto al presidente del Consejo Escolar, Alberto Muñoz, y la secretaria del Consejo, Angélica Álvarez
La consejera de Educación del Principado, Carmen Suárez, junto al presidente del Consejo Escolar, Alberto Muñoz, y la secretaria del Consejo, Angélica Álvarez

El última informe del Consejo Escolar muetras que las tasas de titulación y de abandono está en línea con lo exigido por la UE. Deben potenciar el ciclo de 0 a 3 años y rebajar aún más el abandono

Existen pocos campos en los que la Asturias actual converge con la Unión Europea (UE). La educación parece una de esas honrosas excepciones. La tasa de titulación bruta en Secundaria, es decir, el número de estudiantes que consiguen el graduado mínimo exigible, está por encima del objetivo marcado. Los niveles de rendimiento del alumnado, medidos con los estudios internacionales como PISA o TIMS, arrojan datos mejores que la media nacional y en cabeza en la OCDE. La proporción de titulados universitarios también rebasa las expectativas depositadas en cualquier sociedad del siglo XXI. El balance es, por tanto, bueno. Pero existe margen de mejora. El Principado está a la cola en escolarización de niños de 0 a 3 años, en un primer ciclo de Infantil que no es obligatorio. Tampoco consigue remontar las titulaciones de Formación Profesional (FP) ni impulsar la formación permanente a lo largo de la vida profesional.

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