Las razones por las que el renacimiento industrial de Asturias se pinta en verde

Los expertos creen que las renovables resultarán clave en el futuro inmediato para la recuperación económica de la región

Molino de energía eólica
Molino de energía eólica

Asturias

El futuro de esa Asturias verde de montes y negra de minerales, a la que tantísimas veces ha cantado Víctor Manuel, pasa cada vez más por el verde que por el negro. En Asturias el peso del sector energético ha sido determinante, especialmente en la generación de energía eléctrica a partir del carbón de las minas, pero el escenario ha cambiado radicalmente (y lo seguirá haciendo), en un contexto de transición energética global que se está desarrollando por razones climáticas, tecnológicas y económicas. Proceso que, para España, está condicionado también de manera ineludible por las normativas europeas.

Durante el reciente debate protagonizado por los presidentes de Asturias y Galicia, Adrián Barbón y Alberto Núñez Feijoo, en Vegadeo, y organizado por La Voz de Galicia y La Voz de Asturias, en colaboración con el Banco Sabadell-Herrero, se pusieron sobre el tablero estas nuevas reglas del juego y tanto políticos como empresarios o sindicalistas coincidieron en las posibilidades de crecimiento que plantean para Asturias las renovables.

Los expertos creen que la eólica marina, la biomasa o la geotermia son algunos de los nichos de desarrollo industrial en este ámbito con más posibilidades en la región.

Un sector en proceso de construcción

Pese a estos planteamientos, el asentamiento regional de la industria en verde aún es poco más que embrionario. De acuerdo con lo que establece el informe «El potencial de las energías renovables y su industria asociada en Asturias», elaborado por CCOO, mientras que en el resto de España tiene un mayor peso el petróleo en la estructura de consumo de energía primaria, en el Principado predomina el consumo de carbón frente a cualquier otra fuente de energía primaria (64% en 2017) como consecuencia de la tradicional mayor disponibilidad de este recurso local, la elevada tasa de generación termoeléctrica y de la aplicación siderúrgica del coque.

En Asturias las energías renovables representan aproximadamente el 30% de la potencia eléctrica instalada y en torno al 20% en el mix de generación eléctrica en la región, una producción «con mucho margen de mejora», destaca el sindicato. No obstante se añade que en la actualidad el sector asturiano de renovables opera en toda la cadena de suministro con una fuerte actividad internacional en grandes proyectos. «La capacidad industrial y el tejido empresarial del sector renovable existente permiten ser optimistas sobre su potencial de desarrollo para dar respuesta al crecimiento de las energías renovables a nivel autonómico, estatal e internacional en el horizonte 2030», apunta el informe.

En 2018 las energías renovables habrían empleado a unas 5.300 personas de forma directa en el Principado de Asturias. Por tecnología, se estiman unos 1.800 empleos en fotovoltaica, 1.400 empleos en eólica, 1.200 en biomasa, 200 en biogás, 400 en solar termoeléctrica y 300 en energía solar térmica. La federación de Industria de CCOO estima que solamente la biomasa puede generar unos 2.000 puestos de trabajo directos, casi 10 directos por megavatio instalado.

Entre las oportunidades de desarrollo local en renovables más interesantes se encontrarían la de lanzar un «plan de repotenciación de eólica terrestre, promover las redes cerradas y el autoconsumo fotovoltaico (o en hibridación) especialmente en los consumidores industriales, fomentar el uso sostenible de la biomasa en la industria agroalimentaria e impulsar las redes de calor urbanas y el uso de biomasa térmica en el ámbito rural». Otra oportunidad que CCOO plantea pasa por el desarrollo y comercialización de estructuras flotantes de eólica offshore, entre otras.

El sindicato cree que, para maximizar las oportunidades de crecimiento de la industria renovable asturiana hay que desarrollar una serie de líneas de actuación, entre las que se encuentran la elaboración de un plan asturiano de energías renovables que establezca la contribución de esta comunidad autónoma al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima; celebrar subastas específicas por áreas geográficas según recurso renovable disponible, por tecnología y por tamaño, priorizando las cuencas mineras; impulsar la repotenciación de los parques eólicos; apoyar las instalaciones de autoconsumo y generación distribuida en el ámbito municipal, doméstico e industrial; desarrollo de la biomasa; activar medidas para la recogida de residuos ganaderos y su valorización energética; facilitar y ampliar los proyectos de aprovechamiento geotérmico del agua de las minas y promover la industria asturiana de fabricación de equipos renovables.

Subastas de renovables más abiertas

El secretario general de SOMA-Fitag-UGT, José Luis Alperi, considera que al motor de la Asturias verde del futuro «le está costando arrancar; es cierto que la producción energética en Asturias venía tradicionalmente del carbón y últimamente de ciclos combinados. El cambio de perspectiva está costando». En primer lugar destaca que «las subastas de renovables no son muy acordes a lo que Asturias puede necesitar. Ese sería uno de los elementos que considero claves a la hora de cambiar esa tendencia».

En esta línea considera que «se puedan hacer unas subastas de renovables más abiertas, por ejemplo alguna biomasa de 10 o 15 megavatios, y que esa aportación de la biomasa sea en los nudos de conexión a la red eléctrica existentes, como pueden ser Lada o Soto de la Barca. No sería exactamente una subasta a la carta, pero sí sería de discriminación positiva hacia ese cambio que hay que hacer en Asturias». Destaca que el principado cuenta con varios nichos de crecimiento y oportunidades en este segmento. «Hay potencial en biomasa, biogás, geotermia, bombeo minihidráulico, eólico y fotovoltaico. Existen muchas pequeñas fuentes que se pueden ir sumando para ese cambio de modelo de generación», asevera.

Del mismo modo estima que en la región hay «industrias importantes del sector lácteo o la propia Ence, que tienen mucha producción y pueden crear instalaciones de autoconsumo y cogeneración que pueden sumar». Insiste en que realizar estimaciones de creación de empleo en este campo es complejo. En primer lugar porque, gran parte de ese empleo a día de hoy «está subsumido en otras grandes industrias». Asimismo, empresas tradicionalmente asociadas a otros ámbitos desarrollan obras dentro del campo de las renovables sin que a ellas se les pueda considerar compañías verdes per se. «Rioglass solar va a fabricar espejos para un proyecto termosolar en Dubai. Estamos hablando de un contrato de 240 millones de dólares que garantiza carga de trabajo para tres años. Eso es empleo verde, pero englobado en otra parcela», pone como ejemplo.

No obstante cree que «todo lo que sea actividad industrial va a dar lugar a empleo estable y de calidad, así como a un empleo auxiliar estable y numeroso», en lo que tiene que ver con «facilitadores de materia prima o de fabricación de componentes». Asimismo, explica que vías de crecimiento, como la generación de energía eólica marina o el aprovechamiento del gas de las minas para generar energía, pese a estar de momento en punto muerto, también tienen opciones de crecimiento.

Nichos de crecimiento

El director general de la Fundación Asturiana de la Energía ( FAEN), Juan Carlos Aguilera, apunta que «para nosotros la parte de industrialización de las renovables gira en torno a tres tecnologías. Una son las soluciones offshore, fundamentalmente éolica, donde Asturias tiene un potencial importante; la segunda es en el segmento fotovoltaico, en la parte de construcción diseño y montaje de estructuras metálicas; en el tercer bloque estaría la biomasa y su aprovechamiento». En su opinión se tratan de «tres nichos donde Asturias tiene presencia y posibilidades de recorrido».

En el capítulo de la generación de energía eólica marina «se está avanzando en desarrollos tecnológicos de plataformas flotantes» a nivel global. Cree que «la versión precomercial seguramente la veamos en los tres próximos años» y que las aplicaciones industriales aparezcan en «cinco o diez años, si bien es cierto que con el desarrollo tecnológico, inversiones y aceleración de procesos de descarbonzación hay que cogerlo con pinzas, porque se está corriendo mucho y podemos encontrarnos que en tres años o menos ya veamos promociones de carácter industrial lanzadas dentro de Europa».

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