Los bancos bajan la persiana en Asturias

La comunidad perdió en solo una década una de cada tres oficinas bancarias, según los últimos datos del Banco de España

Una oficina en Oviedo del Banco Popular, en reestructuración tras ser absorbido por el Santander.
Una oficina en Oviedo del Banco Popular, en reestructuración tras ser absorbido por el Santander.

Asturias perdió en una década una de cada tres sucursales bancarias. Así lo revelan los datos del Banco de España que, a falta de cerrar la estadística del último trimestre de este año, contabilizó en la región una reducción nada menos que del 36,6% de oficinas desde el año 2008. Uno de los datos llamativos es que hay nueve de los 78 municipios asturianos que no disponen ni de una sola sucursal.

Las fusiones bancarias, la búsqueda de rentabilidad y la digitalización se apuntan como los principales factores de esta transformación, que se ha producido tanto en los bancos como en las cajas de ahorro, ahora reconvertidas también en bancos. Salvo las cajas rurales, con una notable implantación en la región, que resisten con ese nombre y función al mantenerse aún su estatus de cooperativas.

Los datos son demoledores. Mientras que hace poco más de diez años las entidades bancarias mantenían abiertas al público 966 oficinas, en el mes de septiembre de este año quedaban solo 612. Los últimos planes de cierre de Santander (tras la absorción de Banesto) y CaixaBank son los que este año han afectado más a esa reducción.

Mientras CaixaBank suprimió este año 11 oficinas y 58 empleos en Asturias, el Santander, por su lado, completó su reestructuración nacional echando la persiana de 26 sucursales. Entre ambas entidades, por tanto, dejaron de atender en 37 oficinas. Pero son prácticamente todas las que están inmersas en un proceso de contracción.

También coinciden con este diagnóstico las cifras de la Asociación Española de Banca (AEB), que en su último anuario recogía una paulatina bajada tanto de empleo como de locales al público en Asturias. Estos datos se refieren, no obstante, exclusivamente a entidades bancarias y no a cajas de ahorro.

Según AEB, mientras en la década de los años 60 se partía en Asturias de tan solo 95 sucursales que se llegaron a quintuplicar con creces (562) en la época del mayor auge, la década de los 2000, a inicios de este año en curso la cifra se había reducido prácticamente a la mitad: solo quedaban 287; datos siempre referidos a entidades tradicionales.

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