Alcoa vende sus fábricas de Avilés y A Coruña, mientras la nueva empresa propietaria garantiza por el momento el empleo
15 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Mal año para el gigante mundial del aluminio Alcoa. Entre enero y septiembre acumuló 822 millones de dólares (739 millones de euros) de pérdidas, que la multinacional atribuyó, en buena medida, a los costes derivados de la venta de las fábricas de A Coruña y de Avilés.
En el mes de julio, la multinacional firmó la venta al fondo suizo Parter Capital, lo que suponía el mantenimiento de la carga de trabajo y el empleo de casi 700 personas. Esta transacción de las plantas afectadas puso fin a más de nueve meses de negociaciones entre empresa y sindicatos en primer lugar, y entre empresa y potenciales compradores posteriormente, con el compromiso mantenido por el Gobierno durante todo el proceso del mantenimiento de la actividad.
Por ello, el Gobierno en funciones esperaba que no solo que se mantuviera el empleo durante los siguiente dos años desde la venta, sino que la actividad industrial que ahora mantiene Parter «cree empleo, riqueza y bienestar en Asturias y Galicia para que se recupere el peso industrial».
Alcoa mantuvo activas las plantas en el primer semestre, aunque dejó de fabricar aluminio en ambas ya en febrero. Además de abonar los salarios durante ese tiempo, la empresa comprometió una inversión de 40 millones para la reactivación de las cubas de electrolisis. La venta de las instalaciones acabó generando un gasto cercano a los 200 millones de dólares (unos 180 millones de euros), según los resultados oficiales de la compañía.
No puede decirse que los trabajadores de que la fábrica ahora rebautizada como Alu Ibérica estén en la actualidad en el mismo momento de inquietud que hace un año, cuando Alcoa anunció el cierre de las plantas de Avilés y A Coruña.
Lo cierto es que después de doce meses complicados, la tranquilidad tampoco es lo que reina entre unas plantillas que se vieron al borde del precipicio y que ahora vuelven a ver pasar el tiempo sin que Parter Capital presente el plan industrial que anunció en el momento de la adquisición de las factorías. Así, puede decirse que han pasado de la incertidumbre de Alcoa a la expectativa con Alu Ibérica.
Los trabajadores señalaban que la situación actual tiene dos partes. Por un lado, consideran que la empresa financieramente está bien y es solvente. Están trabajando en la fundición de chatarra y la línea de actuación en este sentido parece que está bastante definida, incluso con intención de mejorarla.
Por otro lado, existe preocupación por el retraso en las series de electrólisis, instalaciones en las que se fabrica aluminio primario. Esto significaba que la carga de trabajo era pequeña, con lo que estaban realizando tareas de mantenimiento y preparación de las series para cuando se quiera retomar la producción.
El problema, decían, es que la situación actual de la factoría de Avilés no es sostenible a largo plazo sólo con la fundición, por mucho que se quiera mejorar ésta tecnológicamente.
En este sentido, ponían el foco en el Gobierno central, a quien acusaban de no haber hecho nada en el tiempo transcurrido. «Está bien que venga un inversor, que puede aguantar un tiempo, pero para arrancar al menos una serie de electrólisis dependemos del Gobierno», señalaba el comité de empresa.
Trasladan confianza a los clientes
A la espera de que el fondo suizo Parter Capital les presentara el plan industrial y el Gobierno central aminore los costes eléctricos que están lastrando a la industria electrointensiva, desde el comité de empresa trasladaban un mensaje de confianza a los clientes: «que sepan que no van a tener problema con los pedidos. Desde el punto de vista de los trabajadores, pueden estar tranquilos porque van a estar servidos», aseguraba el comité.