La fiscal superior sobre la instrucción inicial del asesinato de Sheila Barrero: «No se practicaron una serie de diligencias»

Esther Fernández señala que 13 años después algunas pruebas está degradadas

La Fiscal Superior del Principado de Asturias, María Esther Fernández
La Fiscal Superior del Principado de Asturias, María Esther Fernández

Redacción

La fiscal superior de Asturias, Esther Fernández, ha admitido que en la investigación inicial desarrollada para esclarecer el asesinato de Sheila Barrero, perpetrado en enero de 2004, «no se practicaron una serie de diligencias». «No se por qué motivo. Si es que en aquella época no había mecanismos o técnicas, lo cierto es que después de trece años las pruebas se degradan y ya no es lo mismo», ha puesto de manifiesto. En estos términos se ha pronunciado a preguntas de los periodistas antes de asistir al acto de conmemoración del 196º aniversario de la creación de la Policía Nacional, después de que la Fiscalía haya solicitado el sobreseimiento provisional de la causa por falta de pruebas.

«No sé cuál hubiera sido el resultado si en aquel momento se hubieran podido hacer las cosas con las tecnologías y los medios que hay ahora», ha sostenido. Fernández ha dicho que la posición del fiscal «está bastante clara, explicada y justificada», lo que no quiere decir que no acabe celebrándose juicio, dado que aún está pendiente de resolución el recurso presentado por la acusación particular, recoge EFE.

La Fiscalía ha solicitado el sobreseimiento provisional de la causa que investiga el asesinato de Sheila Barrero al considerar que las nuevas diligencias practicadas para intentar esclarecer los hechos no permiten realizar una acusación formal contra su exnovio, única persona investigada por el crimen. Sheila Barrero, de 22 años, fue asesinada el 25 de enero de 2004 cuando regresaba a su domicilio en la localidad asturiana de Degaña tras finalizar su jornada como camarera en un pub de Villablino (León).

Última oportunidad para Sheila Barrero: «la espina clavada» de la UCO

SUSANA D. MACHARGO
Julia Fernández, madre de Sheila Barrero
Julia Fernández, madre de Sheila Barrero

La familia de la joven asesinada en Degaña recuerda que la UCO volvió a empezar de cero la investigación, utilizó toda la tecnología y llegó a la misma conclusión que hace 15 años

Cada vez que tenían alguna novedad, que recibían algún comentario o alguien les escribía a la web, algún miembro de la familia marcaba el número de la UCO. Aprovechaba la oportunidad para preguntarle al agente de la Guardia Civil cómo iban las pesquisas. Invariablemente, la respuesta era la misma: «Se está trabajando en ello». Hubo momentos de desaliento, donde la respuesta de los investigadores tan solo parecía una fórmula aprendida para quitarles de delante. En 15 años hay muchos días de esos. Pero la respuesta no una manera de esquivar la responsabilidad. Mónica Barrero, la hermana de Sheila Barrero, la joven de Degaña asesinada el 24 de enero de 2004, reconoce que Sheila «ha sido una espina clavada para la UCO, que siempre ha tenido un hueco para seguir con su caso». Agradece su tenacidad, porque ha trabajado «más allá de lo que debería, con la cantidad de casos que hay en España». Ha vuelto a empezar de cero, ha utilizado toda la tecnología a su alcance y ha llegado a la misma conclusión: las pruebas apuntan al exnovio. La familia cruza los dedos. Está ante su última oportunidad. En menos de cinco años el asesinato prescribirá y entonces ya no habrá marcha atrás.

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