Las defensa acepta una pena de 21 meses de cárcel. Dos acusados tendrán que pagar las cantidades acordadas en un plazo de dos años y medio. El tribunal tendrá que decidir sobre la expulsión del tercero
17 ene 2020 . Actualizado a las 20:42 h.Los tres acusados de estafar más de 22.000 euros a 15 ciudadanos ecuatorianos con un falso servicio de envío de paquetes a su país han admitido los hechos y han aceptado una pena de 21 meses de prisión, así como la devolución de las cantidades estafadas a cada una de las víctimas. Inicialmente, el Ministerio Fiscal interesaba una pena de 3 años de cárcel para cada uno de los tres acusados -dos españoles y un ecuatoriano- por un delito continuado de estafa, y en el caso de uno de ellos solicitaba su expulsión del país durante seis años en el caso de que la condena superase el año de prisión. Sin embargo, las defensas de los tres acusados han llegado a un acuerdo con la Fiscalía para rebajar la pena de prisión a 21 meses de cárcel, y por el cual se comprometen a devolver las cantidades estafadas a las 15 víctimas, lo que ha evitado la celebración de la vista oral que estaba señalada en el Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo.
Los dos acusados que carecen de antecedentes penales eludirán la prisión siempre y cuando abonen las cantidades acordadas en un período inferior a 2 años y 6 meses. En el caso del tercer acusado, para el que el Ministerio Fiscal interesaba la expulsión del país, quedará en libertad provisional hasta la ejecución de la sentencia, en la que el tribunal decidirá también sobre su posible expulsión, informa EFE.
En su escrito de acusación, la Fiscalía relata que los acusados, a través de la solvencia que aparentaba una mercantil que regentaba uno de ellos, captaban a personas de nacionalidad ecuatoriana ofreciéndoles el servicio de envío de paquetes a su país. El Ministerio Público sostiene que actuaban a sabiendas de que se quedarían con el dinero cobrado por los envíos y con los paquetes, que jamás llegarían a su destino. Tras el engaño, los tres acusados se repartían las ganancias y hacían desaparecer la posibilidad de contacto con los clientes.