El conductor ebrio que causó la muerte a un guardia civil: «Circulé con tranquilidad, seguridad y claridad»

La Voz

ASTURIAS

Juzgado de Oviedo, Audiencia Provincial de Oviedo
Juzgado de Oviedo, Audiencia Provincial de Oviedo

El acusado niega que la sidra que bebió ese día alterara sus reflejos

31 ene 2020 . Actualizado a las 14:29 h.

El conductor acusado de haber causado, en estado ebrio, la muerte a un guardia civil de 44 años que se encontraba fuera de servicio en el Alto de la Madera, en Siero, ha asegurado que realizó la conducción «con tranquilidad, seguridad y claridad» y ha negado que la sidra que ingirió el día del accidente hubiera alterado sus reflejos antes de chocar con la moto que conducía la víctima. El juicio contra el acusado, Rubén V.P., se ha celebrado ante el juez de lo Penal 1 de Oviedo, donde la Fiscalía ha ratificado su imputación por un delito de homicidio por imprudencia grave por el que ha pedido dos años de cárcel, la retirada del permiso de conducir durante 3 años y el pago de indemnizaciones que suman 779.718 euros para la viuda, la hija, la madre y la hermana de la víctima.

Rubén V.P. ha relatado que el 15 de julio de 2017, sobre las 16:45 horas, conducía su vehículo Audi por la carretera local que comunica la localidad de Orviz con la carretera AS-246 y, al no ver la iglesia a la que se dirigía, dio la vuelta y le preguntó a otro conductor, C.F.R., que le dijo que él también iba hacia allí y que le siguiera. Este testigo ha explicado que cuando había circulado unos metros oyó «un golpe brutal» y vio a un motorista en el suelo en la carretera general, en el carril derecho en dirección a Gijón, recoge EFE.

El acusado ha explicado que, al llegar a la intersección de la carretera secundaria con la principal, se detuvo en un stop «adecuadamente» e inició la maniobra de incorporación a la vía porque, según ha manifestado, «no vio a nadie». Sin embargo, un guardia civil fuera de servicio salía de una curva con su moto y se encontró inesperadamente con el vehículo del acusado y, pese a realizar una maniobra evasiva y frenar, no pudo evitar la colisión contra el lateral izquierdo del turismo, falleciendo tras el impacto. El acusado ha mantenido que el golpe se produjo en medio del carril de circulación de la moto, pero, según la Fiscalía, el coche estaba cruzado en medio de la carretera, impidiendo el paso al motorista, que tenía preferencia, estaba en el carril correcto y las señales de tráfico eran «muy claras».

El acusado ha dicho que había bebido una botella de sidra en la comida que no le afectó en la conducción ya que se detuvo en el stop, y «con certeza» inició la marcha, momento en que vio la moto, por lo que «su cerebro» entendió que era «una situación crítica de peligro» y en dos o tres segundos no le dio tiempo a reaccionar. M.A.A.G. y M.A.V., esposa y madre de Rubén V.P., respectivamente, que viajaban en el coche, han asegurado que el acusado se incorporó al carril sin que hubiera vehículo alguno, cuando apareció el motorista «a gran velocidad» y fue «visto y no visto».

El agente J.P.P.LL. había quedado con la víctima cuando se encontró con el accidente y ha explicado que vio el coche cruzado en mitad de la carretera y a su compañero muerto en la moto, ya que la enfermera C.C.C. que llegó al poco tiempo ha confirmado en sala que intentó hacerle la reanimación, pero no tenía pulso.

El acusado arrojó un resultado de 0,36 y 0,38 miligramos de alcohol por litro de aire espirado en la primera y segunda prueba de alcoholemia, respectivamente. Cuatro agentes de Tráfico y Atestados han atribuido el accidente a la incorporación a la vía del coche del acusado, sin tomar las medidas de precaución necesarias. Los peritos de la defensa han discrepado al mantener que el acusado probablemente no vio al motorista y el grado de alcoholemia no influyó en el accidente para reforzar la petición absolutoria.