Empresas asturianas ya sufren problemas de abastecimiento por el coronavirus

La patronal espera que el impacto sobre la economía regional sea «relativamente limitado», si la epidemia se mantiene en los niveles actuales

Panorámica tomada desde la Campa de Torres del puerto de El Musel de Gijón
Panorámica tomada desde la Campa de Torres del puerto de El Musel de Gijón

Asturias

Algunas empresas de la región ya están empezando a notar los efectos del coronavirus en su stock de materia prima, en forma de cancelación de acciones promocionales y tensiones financieras derivadas de la paralización de la actividad bancaria en China. Son solamente algunos de los muchos efectos que la enfermedad está generando, más graves aún si tenemos en cuenta que su foco está en el corazón de uno de los principales actores de la economía mundial.

Alberto González, director general de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade) explica que el impacto económico en la región de la crisis del coronavirus chino «es un tema que estamos siguiendo con mucha atención, por el especial componente que puede tener en el tejido de empresas asturianas que exportan o reciben personas y productos de China, y creciente preocupación. Estamos en permanente contacto con las autoridades sanitarias de España y haciendo un seguimiento muy estrecho de las recomendaciones que realiza la Organización Mundial de la Salud», asegura el director general de Fade.

«China es un importante centro de fabricación a nivel mundial y también un destino con una importancia creciente para las empresas asturianas. No hay sector que directa o indirectamente, en mayor o menor medida, no se pueda ver afectado por esta crisis sanitaria», afirma González, que destaca que «aún es pronto para calcular el impacto del coronavirus en las empresas asturianas. Pero el hecho es que algunas ya están teniendo o temiendo problemas de abastecimiento, otras se están viendo afectadas por la cancelación de acciones de promoción de productos europeos en Asia, y también hay casos puntuales de tensiones financieras derivadas de la paralización de la actividad bancaria en China».

Desde Fade de momento son prudentes ante un problema de escala mundial. «Como ha afirmado Funcas, la exposición de la economía española a China y el resto de Asia es cuatro veces menor que en el caso de Alemania, y la mitad que Francia o Italia. Así pues, cabe esperar que el impacto directo sobre la economía española de la extensión del virus será relativamente limitado, si la epidemia se mantiene en los niveles actuales. En el caso de Asturias, las cifras de comercio directo con el país asiático son incluso inferiores a la media nacional, pero el impacto se dejará notar de forma indirecta en mayor grado, al ser precisamente estos países unos de nuestros principales socios comerciales», concluye González.

Menor efecto en el metal

Fuentes de la Federación de Empresarios del Metal y Afines del Principado de Asturias (Femetal) destacan que a cierre de 2019 las importaciones de China por parte del sector metal ascendieron a 107,44 millones de euros, «lo que supone tan sólo el 9,57% del valor total de las importaciones del sector ese año». Desde la patronal regional del metal se resalta que «por lo general, las empresas de la industria del metal de Asturias trabajan con un inventario de procesos de 2 o 3 meses. Ahora que la economía China se vuelve a reactivar, es muy probable que no se produzca ningún tipo de ruptura en el suministro, y que al mismo tiempo se estén localizando medidas alternativas para el aprovisionamiento de aquellos productos que se importan del país asiático»

Los cuatro principales productos que la industria del metal asturiana importa de China son otros metales no férreos, estructuras metálicas y sus componentes, maquinaria para la industria metalúrgica, dispositivos de cableado y maquinaria de elevación y manipulación. 

Punto de ruptura en abril

Teresa Vigón, directora general de la Sociedad de Promoción Exterior Principado (Asturex) considera que «no hay que ser alarmistas» ante el escenario, más si cabe si se tiene en cuenta que «todavía no tenemos una pandemia oficialmente declarada».

Explica que en la región «hay empresas que fabrican parte de sus componentes en China. Todavía no, pero pueden empezar a tener problemas de suministro». En este sentido, esas compañías «pueden tener una cierta capacidad de sustitución de proveedores, pero hasta cierto punto, porque los precios pueden ser muy diferentes».

Así, «los que dependen de productos intermedios que vengan de China, probablemente en el mes de abril tengan un punto de ruptura» si se prolonga la situación. Es peor el caso de las empresas que fabrican directamente en el país «y que ya están notando sus consecuencias, por una parte por el cierre de las fábricas y por otro por la disminución sustancial del tráfico de mercancías».

Asevera que en la región «hay gente que trabaja en sectores de tecnologías de la información que se está planteando si llegado el caso estarían preparados para trabajar desde casa» a modo de «planes de contingencia».

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