Más de una treintena de asturianos atrapados en Lanzarote: «Nos han dejado tirados»

E. G. B. REDACCION

ASTURIAS

La Voz de Lanzarote

Uno de ellos es el gijonés Alejandro Romero, a quien le cancelaron el vuelo de vuelta a Asturias que tenía el 14 de marzo: «Prefiero estar encerrado en mi casa»

17 mar 2020 . Actualizado a las 19:44 h.

«Queremos salir de aquí. Nos han dejado tirados en nuestro propio país», lamenta el gijonés Alejandro Romero desde Lanzarote, de donde debería haber salido con su mujer el pasado sábado y en donde están atrapados más de una treintena de asturianos tras ver cómo sus vuelos de vuelta se han ido cancelando desde entonces. «Nosotros teníamos el viaje del 7 al 14 de marzo. Lo teníamos pagado desde enero. Después del 14 ni se me hubiera ocurrido venir», dice Romero, que es el presidente vecinal del barrio de Contrueces y que ha conseguido reunir en un grupo de WhatsApp a otros asturianos en la misma situación. 

«Lo publiqué en la prensa, una chica de Pola de Siero se puso en contacto conmigo y ya somos 32, pero son muchos más los asturianos atrapados en Lanzarote». Incluso se han puesto en contacto con el Principado para que les ayude a regresar a sus casas, pero «nos dicen que desde allí no pueden hacer nada. Hombre, mirad por la gente de vuestra región, si tienes asturianos habrá que intentar hacer algo para poder solucionarlo».

El sábado pasado, cuando aún no se había decretado el estado de alarma por el coronavirus, Romero llamó a la agencia con la que contrató sus vacaciones porque le avisaron desde Asturias de que el vuelo estaba cancelado. «Me avisó el chico de la agencia en la que dejé el coche en el aeropuerto y, al llamar a la agencia, me dijeron que no me preocupara, que en cinco minutos pasaba el autobús y nos llevaba al aeropuerto de Lanzarote». Dice que le cantó las cuarenta en previsión de lo que efectivamente acabaría ocurriendo al llegar al aeropuerto. «Aquello era un caos. No se canceló sólo el de Asturias, estaban suspendidos los de Barcelona, Madrid, Málaga, Irlanda… Fue un caos horrible. Allí nadie te atendía y la cola de Vueling era de más de cuatro horas».

Romero, que tiene 75 años, y su mujer esperaron las cuatro horas hasta conseguir llegar al mostrador. «Todo el mundo salía cabreado y le pregunté a la chica que qué problema había. Me dijo que el vuelo estaba cancelado y no supo explicarme por qué. El avión ni siquiera había salido de Asturias. No entiendo cómo la agencia de viajes no lo sabía. Me hubiera quedado en el mismo hotel que estaba, que era un hotelín que estaba bastante bien y era económico», dice.

Cuando llamó desde el aeropuerto para mantener su habitación fue imposible porque «habían entrado 90 ingleses a los que también les había pasado lo mismo y el hotel estaba hasta los topes». Eran las ocho y media de la noche cuando se tuvieron que poner a buscar otro alojamiento en Lanzarote. «Lo primero que nos dijeron en Vueling fue que nos buscáramos la vida, que me arreglara con la agencia y que nos cambiaban el vuelo por otro el 21 de marzo a Barcelona y de ahí a Asturias. Pero ya me han comunicado que el de Barcelona a Asturias está cancelado, así que nos quedaríamos tirados en Barcelona», explica, asumiendo además que es grupo de riesgo ante el nuevo coronavirus.

El sábado pasado, pasadas las diez de la noche, consiguieron encontrar dónde dormir. «Estábamos perdidos. Llamé a las agencias primero, que nos dijeron que les mantuviéramos informados para tenernos controlados, y finalmente lo hicimos por nuestra cuenta, pagándolo nosotros. Como estaba todo cogido acabamos en un hotel encima caro. Ya no tenías opción a nada. Como le habían dado la vuelta a tanta gente en el aeropuerto enseguida se habían ido a buscar alojamiento». Tuvo que pagar por adelantado una semana: 1.725 euros. Y sólo está incluido el desayuno.

«Además encima están cerrando los hoteles según se van quedando vacíos», explica. A través del  grupo que han formado los asturianos atrapados en la isla sabe que en un principio se había dicho que iban a salir vuelos a Bilbao, pero también se han cancelado. «Mañana sale uno pero te lo tienes que pagar tú y tampoco te aseguran que no vaya a cancelarse. Es un caos total, total, total. Nadie te sabe decir nada, en el aeropuerto se montan unas colas y están todos con mascarilla, porque claro, es donde más fácil lo puedes coger».

Cuenta que, en una familia de siete personas, a una de ellas le habían dado plaza para hoy mientras que a las seis restantes el sábado que viene. Sin embargo, al ir al aeropuerto, el vuelo estaba cancelado. «Otros cuatro que ya tenían los billetes para entrar al avión, al entrar, les dijeron que solo dos. Es un caos total. Están perdidos hasta quienes están atendiendo en el aeropuerto», insiste. 

En la isla, dice, la situación de afectados por el virus está relativamente tranquila. Solo hay cinco casos de personas contagiadas. «Hoy ha empezado el confinamiento prácticamente porque, aunque empezó ayer, no se respetaba y había gente en la calle y por la playa». Romero tuvo que ir a la farmacia porque necesitaba su medicamento para la tensión ya que contaba con estar de vuelta ya en Gijón y había llevado para 10 días. «En la primera farmacia a la que fui no me lo quisieron dar, pero en otra fueron muy majos y vieron en el ordenador que tenía la receta electrónica». Tener su medicación le ha dejado más tranquilo: «Eso funcionó bien, pero, vamos, de otra manera es una pena. Aquí no estamos mal, quizá sea el sitio en el que menos te vas a contagiar, pero para estar encerrado en una habitación prefiero estar en mi casa».

Asume que tiene que tener paciencia. «Es una tristeza que las agencias -contrató a través de una con otra- pasen olímpicamente de uno. Los vuelos los tenía contratados con ellos, al igual que el seguro de viaje, pero es lo que pasa siempre con estos seguros que cubren todo menos lo que te pasa a ti. Tengo miedo de que cuando vayamos a empezar a reclamar digan que no entra porque es una pandemia. Inventan luego lo que les da la gana pero yo ahora lo que quiero es salir de aquí. Nos dejan tirados en nuestro propio país y es una pena», insiste.

En el hotel en el que se han tenido que alojar los clientes son mayoritariamente extranjeros. «Algunos están tumbados en las hamacas y en la piscina, se lo toman a risa, pero en el hotel te obligan a lavarte las manos antes de entrar en el comedor. Y ya se están respetando las medidas fuera porque no ves a nadie por la calle ni por la playa. Ayer era un caos», dice Romero, que indica que en toda Canarias hay entre 10.000 y 15.000 turistas españoles atrapados. «A ver si nos vemos en Gijón, que es mejor», dice al despedirse por teléfono.