Las UCI asturianas, preparadas para afrontar el pico más duro del coronavirus

La ocupación de camas está en torno al 15%, hay personal suficiente para atender a los pacientes y tienen disponibilidad de equipos de protección. Los profesionales sanitarios urgen contar con test rápidos para detectar positivos del COVID-19

Una caja con muestras para analizar si tienen coronavirus
Una caja con muestras para analizar si tienen coronavirus

El coronavirus está atacando con tanta agresividad que hace que la situación cambie de un momento para otro y la incertidumbre esté siendo máxima estos días, sobre todo, para el personal sanitario que está en primera línea del virus. Por ahora, la incidencia del COVID-19 en Asturias no llega al nivel de alarma de otras comunidades autónomas, aunque los profesionales del sector médico están a la expectativa de que en los próximos días se pueda producir el pico de afectados por la pandemia en la región y que puedan dispararse los enfermos graves como consecuencia del envejecimiento de la población asturiana. No obstante, el mensaje que la Consejería de Salud, médicos, enfermeras y auxiliares trasladaban este lunes al ser consultados por La Voz de Asturias era tranquilizador porque «no hay saturación en las UCIs» y éstas están preparadas para afrontar el pico del coronavirus. Desde la Consejería de Salud trasladaban esa respuesta precisando que los coronavirus positivos que precisen UCI están siendo atendidos en estos momentos en el HUCA, pero que «el plan de contingencia contempla que se pueden usar el resto de dispositivos de la red publica en caso de necesitarlos».

José Antonio Vidal, del Sindicato Médico Profesional de Asturias (SIMPA), señala que «la capacidad de las UCIs de la región es bastante buena para lo que se prevé si se cumplen las expectativas medias», aunque matiza que hay que tener en cuenta que se pueden tener que atender otros casos de enfermedades graves diferentes al COVID-19 y que, por tanto, «no se dedica a pacientes con el virus el cien por cien de la capacidad de las UCIs». De hecho, Salud ha establecido que UCIs de los hospitales de Asturias serán UCIs limpias (sin enfermos por COVID-19) y en cuáles se atenderá a quienes presenten sintomatología grave por el virus (HUCA, Hospital San Agustín de Avilés y hospital Álvarez Buylla de Mieres).

Según el mismo, la ocupación por contagiados de coronavirus en las UCIs está en torno al 15 por ciento, puesto que aún no llega a la treintena los pacientes ingresados y la estimación era que se pudiera atender en ellas a unos 150 enfermos graves. Y es que a las camas que hay en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales destinados a tratar a afectados por el COVID-19, se podrían sumar otros espacios que cuentan con respiradores, como las áreas de reanimación, ya que es la principal necesidad que tienen quienes están más graves por el virus.

Por tanto, en las UCIs todavía hay «un margen considerable» y también hay suficiente personal sanitario para atender a los pacientes que puedan ir ingresando en los próximos días, aunque hay médicos, enfermeras y auxiliares que se han contagiado o han estado en contacto con personas que han dado positivo y deben permanecer en cuarentena. «Hay profesionales afectados, pero sigue habiendo disponibilidad suficiente de personal», asegura José Antonio Vidal, que explica que el plan de contingencia ha contemplado que haya retenes para cubrir las bajas que se puedan producir en los próximos días. Además, ha explicado que en caso de que las UCIs estuvieran a rebosar, se podrían utilizar las áreas de reanimación quirúrgica para dar cobertura a los pacientes porque «los anestesistas tienen una buena capacitación y en esas áreas hay soporte de respiración, con lo que se podrían habilitar camas y personal». Aún así, no obvia que «la incertidumbre está ahí» en previsión de que «a Asturias el pico por el coronavirus llegará un poco más tarde» y que el factor de riesgo es que «la población aquí está muy envejecida y es la más vulnerable».

Uso «racional y racionado» de los equipos de protección

Vidal también ha querido tranquilizar en lo que a disponibilidad de equipos de protección se refiere, aunque apunta que se está haciendo un uso «racional y racionado» de los EPIs «por miedo a no disponer de más» cuando llegue a Asturias el pico de esta crisis sanitaria.

El representante del Sindicato Médico de Asturias también ha trasladado una demanda y una preocupación. Demanda de test rápidos con los que establecer si los profesionales sanitarios pueden estar contagiados o no. En primer lugar para que no sean transmisores del virus cuando salen del hospital y, en segundo, porque permitiría «rescatar» a los profesionales que estos días están en cuarentena por haber estado en contacto con positivos pero que están asintomáticos y desconocen si son portadores del coronavirus o no. Para ellos reclama también «apoyo psicológico, porque están en sus casas y les resulta perturbadora la situación sabiendo que sus compañeros y los enfermos pueden necesitar ayuda». Por otro lado, la preocupación que manifiesta es por la situación del personal del SAMU y del servicio 112, «porque ellos están con pacientes positivos y son el centro coordinador, el núcleo neurálgico que estos días está colapsado de trabajo». Sobre ellos ha dicho que es «admirable como trabajan con miles de llamadas diarias» y por eso considera fundamental que desde la administración se les atienda con especial atención por las complicaciones que puede acarrear «si falla el núcleo neurálgico».

Programa de reciclaje en enfermería

María Belén García, secretaria general del sindicato de enfermería (SATSE), ha coincido en señalar que en las UCIs aún «hay camas suficientes» y que también hay personal para atender esas unidades pese a que «no vale cualquier persona». No obstante, la misma reconoce que en el ámbito de la enfermería también ha habido bajas de profesionales que han dado positivo y que aunque «a día de hoy estamos bien de personal, «no descartamos tener problemas».

En previsión de ello, se ha puesto en marcha un programa de reciclaje interno por escalas, de forma que personal de enfermería se pueda incorporar a las UCIs. «A alguien que está en consultas de atención primaria no la podemos meter en la UCI, pero si la podemos enviar a plantas y la gente de planta trasladarla a la UCI», ha explicado María Belén García. De hecho, la pasada semana, el Colegio Oficial de Enfermería del Principado de Asturias lanzaba una circular «urgente» para informar que se estaba organizando un plan de capacitación interno intensivo para capacitar a profesionales que estuvieran interesados «ante la posible necesidad de personal por encima de las demandas habituales (enfermeras y TCAEs) en el área de críticos».

Respecto a los equipos de protección, la representante del sindicato de enfermeros ha trasladado que por el momento hay disponibilidad en todas las áreas sanitarias, pero que se ha pedido al personal que haga «un uso racional» de los EPIs «porque no estamos sobrados y esto dependerá de lo que tarden en llegar más» y de que haya un aumento de los positivos. «Estamos tomando todas las medidas que se puede de prevención para que haya una eficacia máxima si esto se desborda».

Mucho trabajo pese al refuerzo de auxiliares

Luisa María Montañes, secretaria autonómica del Sindicato de Auxiliares de Enfermería (SAE) en Asturias, coincide con María Belén García en que por el momento «hay EPIs suficientes» pero teme que deje de haberlos si se produce el pico de positivos en COVID-19 que es de prever. La principal queja de Montañes es la elevada carga de trabajo que está soportando el personal. «Metieron más gente, pero hay muchísimo trabajo y el estrés es continuo», ha manifestado la misma, que asegura que en el ámbito de los auxiliares también hay «bastante personal contagiado y otros en cuarentena esperando por una segunda prueba» por haber estado en contacto con positivos. Así, considera fundamental disponer de los test rápidos para evitar que el personal sanitario sea transmisor del COVID-19.

Quédate en casa

Una petición que hacen los profesionales sanitarios a la población es que se quede en casa por su propia salud y por la de los demás. «Los profesionales están dando todo lo que pueden y más», ha asegurado José Antonio Vidal, que confía en que «podamos resistir» pese a desconocer «cómo vamos a acabar». Por ello, le dice a la ciudadanía «que tienen que cuidar a los profesionales sanitarios, porque cuanto mejor cuidemos a los profesionales, mejor podrán cuidar a los enfermos», y a las administraciones que «si los profesionales piden algo tienen que ser escuchados». Un apunte más, señala para concluir: «estoy orgulloso de cómo está trabajando la gente».

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