¿Y ahora qué hacemos con el curso escolar?

CCOO y ANPE rechazan que se alargue el tercer trimestre más allá de junio, Suatea tan sólo lo ve factible si es presencial y FETE-UGT cree que aún hay tiempo para encauzar la situación excepcional causada por el coronavirus

Colegio La Gesta de Oviedo.
Colegio La Gesta de Oviedo.

Oviedo

¿Qué hacer con el último trimestre del curso escolar? La propagación del coronavirus ha puesto patas arriba nuestra vida cotidiana. El cierre de los centros escolares, el estado de alarma, el confinamiento. Si todo va bien, el fin del estado de alarma coincidirá con el fin de las que tenían que ser vacaciones de Semana Santa. La incertidumbre rodea cualquier planteamiento y ese qué pasará provoca que también haya una división enter los sindicatos de la enseñanza a la hora de defender si se debe alargar el curso más allá de junio o si, por el contrario, se continúe con la fecha prevista para finalizarlo. Desde CCOO y ANPE se niegan a que se vaya pensando en julio como mes para estar en las aulas mientras que Suatea no vería problema si se prolonga presencialmente pero no online. Ambos coinciden que, los niños están en sus casas pero se está trabajando con ellos online.

Para el secretario general de Enseñanza de Asturias de CCOO, Borja Llorente, el curso debe acabar cuando estaba previsto el 23 de junio.  «El proceso formativo se está manteniendo aunque no haya clases presenciales», recuerda. «El profesorado estamos dando clases con videollamadas o resolviendo dudas y tareas por correo electrónico», algo que según advierte está recayendo sobre los propios profesores y en su jornada laboral «dando clases hasta diez horas». Además, apunta que el calendario escolar es para todo el Estado y en el sur de España no se pueden prolongar las clases a julio porque las temperaturas que tendrían que sufrir los niños en el colegio no lo permiten.

En términos muy similares coincide ANPE que, en un comunicado, recuerda que «el curso no se ha suspendido en ningún momento» a pesar de la interrupción de la actividad lectiva presencial. «El profesorado sigue trabajando, adaptando y desarrollando las programaciones a las nuevas circunstancias y el alumnado desde su domicilio sigue realizando su actividad lectiva diariamente», remarcan. Por ello, defiende que el curso escolar debe terminar el 30 de junio incluidos los exámenes como sucede todos los años, porque prolongarlo a julio supone exponer a docentes y alumnos a «las altas temperaturas que se registran en muchas comunidades autónomas» en centros educativos que, en algunos casos, no cuentan ni con aire acondicionado.

Además el mes de julio «es el mes donde se realizan los procesos selectivos y gran parte del profesorado estaría participando en las oposiciones: muchos docentes funcionarios forman parte de tribunales y los docentes interinos se presentan a las pruebas», argumentan también desde ANPE. Prolongar el curso durante el verano «sería inviable» porque las pruebas se realizan en los propios centros educativos cuando los escolares ya están de vacaciones. A su juicio, prolongar el curso escolar supone «una falta de respeto a su labor, que con tanto esfuerzo, vocación y dedicación realizan todos los días».

No se puede avanzar materia

En cuanto a si están avanzando a dos velocidades la educación pública y la privada o concertada en estas semanas en función de los medios informáticos que cuentan unos u otros, Borja Llorente advierte que la instrucción de la Consejería de Educación es clara: «No se puede avanzar en materia, tan sólo se puede hacer repaso». En este sentido, explica que la red pública está siguiendo el proceso formativo a través de Microsoft Teams y aulas virtuales de Educastur, así como con videollamadas de los profesores y los centros funcionan enviando tareas por correo electrónico y resolviendo las dudas. Por su parte, en la privada los centros tienen su propia plataforma por la que siguen las clases. Dado que esta situación actual puede provocar desigualdades entre los alumnos que no cuenten con medios informáticos en su casa para poder seguir las clases, CCOO plantea que «se les entreguen dispositivos portátiles que hay en los centros y que ahora no se están utilizando».

Por su parte, Maximina Fernández, secretaria general de FETE-UGT, evita entrar a valorar si hay que ampliar el curso o no porque, dice, «es evidente que la situación que vivimos es excepcional y en la enseñanza doblemente excepcional al no poder ser las clases presenciales pero nadie tiene la certeza de cómo evolucionará». La representante sindical llama a la tranquilidad porque «aún hay tiempo para encauzar la situación de la mejor manera posible bien sea presencialmente o mejorando el trabajo on line». Maximina Fernández destaca el gran esfuerzo que está realizando el profesorado para continuar la labor docente y, según ha manifestado, «está dando buenos resultados». De hecho, asegura que es el profesorado quien está consiguiendo minimizar este parón. 

Para SUATEA la iniciativa sobre qué hacer con lo que resta del curso es competencia de la Administración y necesita un aval de un informe médico sobre qué ocurre en lugares de concentración masiva de gente después del coronavirus. No obstante, para el representante de esta organización, Tino Brugos, siempre que las condiciones lo permitan «no hay problema en prolongar el curso pero presencialmente» y para ello que se haga una adaptación del currículo con instrucciones muy concretas por parte de la Inspección educativa. «Lo preocupante sería la posibilidad de que se valore alargar el curso de forma no presencial», afirma el representante de Suatea. El motivo: el sobreesfuerzo que se está pidiendo al profesorado, que no todo el alumnado tiene acceso a ordenadores y que el teletrabajo no permite un trabajo individualizado con el alumno, sobre todo, para aquellas personas que necesitan un apoyo y que «pueden quedar descolgados, algo que hay que evitar», señala.

En el hipotético caso de que sea imposible continuar con la educación presencial, a juicio del representante de Suatea habría que dar por finalizado el curso y que promocionar a los alumnos automáticamente. «Dar por finalizado y fallido este curso y empezar desde cero, los contenidos que faltan no sería un condicionante con la condición de que a principios de septiembre hubiese un refuerzo de plantilla y grupos reducidos para trabajar los aspectos que hubiesen quedado pendientes», indica. Considera que esta alternativa puede ser factible en todos los niveles, con la salvedad de 2º de Bachillerato, pendientes de cómo se resuelve la EBAU. La fórmula que Suatea propone es «hacer la prueba con el temario impartido hasta ahora y atrasarla hasta junio-julio y si el curso universitario tiene que empezar en octubre como se hacía antes pues no pasa nada», dice Brugos recordando que esta situación era la que se daba antes de Bolonia. A lo que sí se niega Suatea es a que se haga una nota media del alumnado sin hacer la EBAU «porque eso puede traer efectos no deseados y que las notas no se ajusten a la realidad».

Comentarios

¿Y ahora qué hacemos con el curso escolar?