El combustible más caro del mundo es el carbón

El abaratamiento del petróleo convierte al mineral en la materia prima más prohibitiva del mercado; España, de todas formas, ya había cavado su tumba

La central de Meirama cerrará este próximo verano
La central de Meirama cerrará este próximo verano

redacción / la voz

Ya era el combustible fósil más contaminante. Y ahora, por si eso fuera poco, es el más caro. El hundimiento de los precios de las materias primas, en especial, del petróleo, han convertido el tradicionalmente barato carbón en el más prohibitivo de todos sus compañeros de fatigas en el sector energético. Así lo refleja un análisis elaborado por la agencia especializada en información financiera Bloomberg. Para llegar a esa llamativa conclusión, la empresa comparó el precio de los futuros europeos del carbón de Newcastle (Australia), de 66,85 dólares la tonelada, equivalente a 27,36 por barril; con los del petróleo brent, a 26,98 dólares.

Bloomberg destaca que ese ascenso del carbón al trono de los combustibles fósiles es consecuencia directa del abaratamiento del crudo, más que por una recuperación de precios del mineral. De hecho, se trata de una fuente de generación de energía que tiene un pie en la tumba en Europa, sobre todo por la lucha en la que se han embarcado los socios comunitarios contra las emisiones contaminantes —y el carbón emite aproximadamente el doble de dióxido de carbono que el gas natural y un 30 % más que la gasolina cuando se quema—. Pero la caída en desgracia del mineral también se ha visto propiciada por el abaratamiento de otras fuentes, como el gas natural —en buena medida por un exceso de oferta mundial—.

Al carbón también le ha ocurrido en Europa que el incremento de los derechos de emisión ha disparado los costes de las centrales de generación eléctrica que hasta ahora utilizaban ese combustible fósil. Aunque las toneladas de CO2 son otros de los productos que, como el petróleo, se están abaratando por la crisis del coronavirus. Pero ni así evitará su desaparición progresiva de Europa.

En España, está previsto que el próximo mes de julio cierren nueve centrales de carbón, entre ellas, la de Naturgy en Meirama (Cerceda). Estas no lo harán exactamente porque la generación con ese mineral se haya encarecido en el último año, sino que se trata de una decisión anterior. Lo hacen porque entra en vigor una directiva más estricta con las emisiones contaminantes y las propietarias de las centrales eléctricas decidieron no modernizar las instalaciones para continuar unos años más.

Endesa sí optó por dedicar 200 millones a la térmica de As Pontes, pero el mercado ha convencido a la compañía de acelerar el cierre. No será este verano, pero sí a lo largo del 2021.

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f. f.

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Endesa se replanteó en septiembre el futuro de la central de As Pontes tras comprobar, durante la primera mitad del 2019, que la crisis del carbón había llegado para quedarse. El incremento de los derechos de emisión de dióxido de carbono (de un 50 %, al pasar la tonelada de 16 a 24 euros) elevó de tal forma los costes de producción que estas plantas quedaron casi totalmente fuera de mercado. Así lo corrobora también el balance de producción eléctrica por comunidades autónomas y tecnologías durante el 2019 que maneja el operador del sistema, Red Eléctrica de España. En él, las dos centrales de carbón generaron un 76 % menos que el año anterior: 2,5 millones de megavatios hora, frente a los diez millones largos del 2018.

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