«Muchos de nosotros no vamos a resistir»

Noelia Frei tiene un centro de estética en Gijón que tuvo que cerrar sus puertas por el COVID-19, justo al inicio de su periodo clave del año

Noelia Frei
Noelia Frei

Asturias

Noelia Frei es la dueña del centro de estética y bienestar que lleva su nombre. Hace unas semanas decidió cogerse uno de esos raros periodos en los que los autónomos pueden descansar. Todo ello para prepararse y cargar baterías de cara a su periodo de actividad más intenso, que se desarrolla anualmente de marzo a abril. Al poco de llegar se encontró con que un microscópico y a la vez gigantesco obstáculo, el COVID-19, había trastocado por completo sus planes y puesto toda su vida del revés.  

«Llevo muchos años en el mundo de la estética. Antes trabajaba en una clínica médico-estética que cerró. Hace cinco años me puse por mi cuenta en Rufo García Rendueles, local junto a la playa, reformado y haciendo una inversión que acabé de pagar el pasado año», comenta.

Destaca que la actividad en su sector «es muy temporal y con mucha competencia». En su caso sale adelante «intentando dar un servicio personalizado y actualizándome». Explica que el grueso de su facturación se produce «de marzo a agosto. El resto del año hay meses en los que cubres gastos y otros en los que no». «por ejemplo, cuando pasó esto venía de dos meses de pérdidas», añade.

Precisamente, de cara al inicio de sus meses de máxima actividad acondicionó su local e hizo una fuerte inversión en febrero. Al volver de sus días libres «con las pilas cargadas y la agenda ya prácticamente llena» se encontró, de la noche a la mañana, «con el año perdido. Casi me da igual abrir en mayo. Soy consciente de que seré una de las últimas en incorporarme al trabajo».

Prevé que «el año va a ser durísimo. Los autónomos arrastramos una injusticia tras otra». Considera que «la cuota es elevada e injustificada» y lamenta que «para tener derecho a paro ridículo tienes que tener unas pérdidas insostenibles». «La única opción que me dan es volver a hipotecarme», apunta. Cree que hay «mucha burocracia y papeleo» para acceder a algunas de las medidas de apoyo que ha establecido el gobierno. «Yo ahora no tengo ingresos y tengo que hacer frente a los pagos», comenta. «En mi casa estamos mi hijo y yo y tengo un montón de pagos. Tengo suerte de tener una familia que siempre me apoya», añade

«Muchos de nosotros no vamos a resistir. De momento sobrevivimos con la ilusión», adelanta. En su caso trata de «mantener activo por redes el contacto con los clientes fieles y que no te olviden». Agradece la circunstancia de que vive de alquiler y el dueño de su vivienda le ha perdonado «el mes de abril. El propietario del local también me ha dicho que retrase los pagos». Cree que los autónomos, de cara a la administración, aparte de para pagar religiosamente cada mes no cuentan «para nada y la fuente se agota. Llegará un momento en que no podamos pagar la cuota».

Explica que su centro es su «segundo hijo» y donde tiene depositada toda su vida. No obstante, confía en que cuando pase la pesadilla del confinamiento los vecinos y clientes habituales apuesten por el comercio y negocios locales. «Confío en que va a ser así. Como sociedad estamos muy por encima de nuestros políticos. El problema será que la gente no va a tener el bolsillo lleno», concluye.

Comentarios

«Muchos de nosotros no vamos a resistir»