¿Y si el confinamiento se hubiera decretado el 7 de marzo?

Un estudio de la Universidad de Oviedo cuantifica el efecto de una cuarentena anticipada

Del estudio, How effective has been the Spanish lockdown to battle COVID-19?  A spatial analysis of the coronavirus propagation across provinces, de Luis Orea e Inmaculada C. Álvarez
Del estudio, How effective has been the Spanish lockdown to battle COVID-19? A spatial analysis of the coronavirus propagation across provinces, de Luis Orea e Inmaculada C. Álvarez

Los efectos del confinamiento, con el aislamiento, el distanciamento social y el cierre de fronteras han tenido un efecto muy profundo en la ralentización del contagio del coronavirus en España. Es una de las conclusiones del estudio «How effective has been the Spanish lockdown to battle COVID-19? A spatial analysis of the coronavirus propagation across provinces (¿Cómo de efectivo ha sido el confinamiento español en la batalla contra el COVID-19?), de Luis Orea e Inmaculada C. Álvarez del Departamento de Economía de la Universidad de Oviedo publicado el 13 de abril. Entre sus conclusiones está que el origen de la epidemia en España está en las zonas con mayor densidad de población y con mejores comunicaciones con el exterior. Áreas con muchos habitantes, con relaciones constantes con viajeros al extranjero y principalmente con Italia como foco europeo de la epidemia el mes de febrero. También los núcleos urbanos que acogen a buena parte de universitarios que estudian fuera de sus provincias natales y que regresaron en la víspera del decreto a sus hogares familiares en la periferia, un factor que los autores señalan como relevante en la extensión del contagio por territorios.

A la pregunta del estudio, si ha sido efectivo el confinamiento, los autores responden con un sí rotundo. El bloqueo implementado el 14 de marzo ha reducido el número de casos potenciales de COVID-19 en un 79.5% y, más aún, todas estas medidas, han hecho que hasta 25.757 personas no hayan tenido que ser tratadas en unidades de cuidados intensivos. Pero también advierten que la eficacia no ha sido igual, o no ha tenido el mismo grado, en todos los territorios. Ha sido especialmente buena para las provincias más cercanas a los grandes núcleos metropolitanos, dice que ha tenido efectos notables en Ávila, Segovia o Cuenca por su cercanía a Madrid, también en León; ha sido relevante en Teruel por su cercanía a Barcelona y en Palencia por estar cerca de La Rioja, pero no tanto en Asturias o en otras provincias andaluzas como Álmería, Cádiz o Málaga.

Pero los autores se hacen otra pregunta además de la eficacia del confinamiento, la de cuál habría sido el impacto de una cuarentena semejante pero tomada con anterioridad, con una semana de anticipación, el 7 de marzo. Y es un fecha con un importante calado político (el día 8 de celebraron las manifestaciones del Día de la Mujer) y por eso el estudio a pocas horas de su publicación está siendo usado como ariete del debate en redes sociales.

Lo cierto es que los autores hacen dos proyecciones, qué hubiera pasado si no se hubiera adoptado ningún tipo de medida de confinamiento, lo que hubiera tenido unos efectos aún más devastadores tanto en número de contagios como en muertes; y también qué hubiera pasado si el confinamiento se decretara el 7 de marzo. Y su impacto hubiera sido también muy relevante.

Entre sus conclusiones, que con una cuarentena desde el 7 de marzo «el número de casos de coronavirus se habría reducido en un 62,3% en la península española» (sin contar los archipiélagos); y que «probablemente se habría evitado el colapso de muchos hospitales en España porque el número de casos se habría reducido a 47,766 para el 4 de abril, (fecha que los autores toman como final para su estudio) que es 2.5 veces menor que 126,859».

El debate político se centra fundamentalmente en las manifestaciones, pero lo cierto es que el estudio de la Universidad señala que un confinamiento anticipado al 7 de marzo no tendría impacto sólo por impedir las grandes aglomeraciones públicas, lo tendría por todo lo que conlleva la cuarentena vigente: el aislamiento en las casas, las restricciones en los viajes, cierres de fronteras y también los controles en estaciones y aeropuertos.

No hubiera tenido un efecto homogéneo en el territorio en todo caso, un confinamiento anticipado el 7 de marzo habría sido muy impactante para las provincias más cercanas a Madrid, Barcelona o el área de contagio de La Rioja y el País Vasco. Allí su efecto hubiera sido considerables. En el caso de Asturias hubiera sido mucho menor, pero aún así importante y además se cuantifica. Los autores señalan que sin confinamiento el impacto de la epidemia en Asturias se habría incrementado un 44% y que con un confinamiento anterior, una semana antes, habría menguado su extensión en un 35%.

Así en sus conclusiones los autores destacan que del estudio se puede extraer que el confinamiento vigente «ha sido una herramienta efectiva para contener el brote de COVID-19 en España. Sin embargo, creemos que hubo una falta de previsión por parte del Gobierno español, ya que no pudo anticipar el desarrollo real de la epidemia de coronavirus en España».

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