Asturias dispone de un arsenal en laboratorios para realizar los test más fiables del coronavirus

Científicos de todos los ámbitos utilizan máquinas que permiten detectar la presencia del COVID-19 en muestras respiratorias

Un sanitario sostiene una bolsa con una muestra para realizar un análisis PCR
Un sanitario sostiene una bolsa con una muestra para realizar un análisis PCR

Asturias dispone de la tecnología suficiente para realizar muestreos masivos de coronavirus en la población. Al margen del Laboratorio de Virología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), que ya lleva realizados casi 30.000 análisis, con un equipo de profesionales que trabaja a tres turnos, diversos laboratorios del Principado cuentan con las máquinas de PCR capaces de detectar la molécula de ARN, que es el material genético del SARS-CoV-2, que es el causante de la enfermedad del COVID-19. Al menos, se han contabilizado 59 repartidas entre instituciones públicas y privadas vinculadas a la ciencia. Solo la Universidad de Oviedo dispone de 33, repartidos en 15 grupos diferentes. Esta es la mayor concentración pero también están localizados otros cinco en el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA), 18 en dispositivos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), uno en el Instituto de Medicina Oncológica y Molecular (Imoma), uno en la Fundación Vega y otro más en el centro de I+D+i de ArcelorMittal en Asturias. Este último ya cuenta con la validación para funcionar del Instituto Carlos III, que ha comprobado que cumple sus exigentes requisitos de bioseguridad. Además, también el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) cuentan con el material. Científicos de todos los ámbitos -Biología, Química, Veterinaria...- utilizan máquinas que permiten detectar la presencia del COVID-19 en muestras respiratorias.

Dónde están esos equipos

La Universidad de Oviedo ha confirmado que cuenta con 15 grupos de investigación que trabajan con un total de 33 máquinas PCR, manejadas por más de 30 técnicos especializados. La institución ha puesto esta tecnología a disposición de las administraciones desde el principio. Al inicio de la epidemia, la Conferencia de Rectores (Crue) contactó con todas las universidades para que hicieran listados del material. Posteriormente, ya fue directamente el Instituto Carlos III, un organismo que depende del Ministerio de Sanidad, el que volvió a dirigirse a ellas para comentarles los requisitos que debían cumplir. Hubo incluso una tercera comunicación con unos requisitos de bioseguridad más exigentes. La Universidad se encuentra a la espera de que se haga una validación y de que se les encomiende una tarea. De hecho, ya ha pensado cómo organizar el trabajo. Para cumplir con todas las exigencias de seguridad, ha decidido centralizar la actividad en el Servicio Científico-Técnico, en el edificio del campus de El Cristo.

ArcelorMittal, por su parte, cuenta con la validación del Instituto Carlos III, por lo que su PCR, podría ponerse en funcionamiento en el momento en el que se recabe su colaboración. El CSIC tiene los suyos repartidos en tres centros diferentes, en el Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA), en Villaviciosa; en el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN), en El Entrego; y en la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad (UMIB), en Mieres. Son 18 pero la mayoría se concentran en el IPLA, que cuenta además con cabinas de seguridad P2, necesarias para tratar con el virus y con las autorizaciones correspondientes, explican desde el CSIC. El IPLA dispone, además, de personal con la formación necesaria para manejarlos. El resto de máquinas se reparten por el Imoma y la Fundación Fernández-Vega. También en el Serida.

Algunos de estas PCR son de una elevada calidad. Son los denominados QPCR, que realizan la PCR cuantitativa, que es una variante  utilizada para amplificar y, al mismo tiempo, cuantificar de forma absoluta el producto de esa amplificación de ácido desoxirribonucleico.

PCR y test rápidos

Hasta hace unos días, el Principado únicamente realizaba las pruebas PCR pero ahora ya ha introducido también los test rápidos. Ambos miden cosas diferentes y en plazos diferentes. Lo explica con claridad Inmaculada Casas, investigadora del Área de Virología del Centro Nacional de Microbiología del Carlos III.

Casas ha reconocido que la PCR es, en realidad, una técnica de diagnóstico ampliamente implementada por los laboratorios de microbiología españoles. Mediante esta técnica, los investigadores son capaces de detectar los ácidos nucleicos de los diferentes microorganismos presentes en una muestra clínica. Con este dispositivo son capaces de detectar la molécula del ácido ribonucleico (ARN), que es el material genético del coronavirus. Esta operación, calcula Casas, tarda entre dos y tres horas en obtener los resultados. Por su parte, los test de detección rápida detectan los anticuerpos generados por los organismos frente al coronavirus. Algunos también son capaces  de detectar las proteínas del virus. Este formato, como su propio nombre indica, es más rápido y, a diferencia del PCR que necesita de una muestra respiratoria, puede realizarse con una muestra de sangre. El positivo puede aflorar en apenas 10 ó 15 minutos, resalta la científica del Carlos III.

La importancia del PCR, basada en un hallazgo que mereció el premio Nobel de Medicina en 1993, data de mucho antes de la irrupción del coronavirus, por lo que es de uso común en los laboratorios de microbiología de hospitales, centros de Investigación y universidades. De ahí que diversos centros asturianos dispongan de la tecnología desde hace tiempo. No obstante, es bastante compleja, por lo que necesita personal cualificado. Entre sus características básicas, se encuentra su elevada especificidad, que le permite diferencias dos microorganismos muy cercanos evolutivamente; su alta sensibilidad, que permite detectar cantidades ínfimas de material genético viral, y también que es precoz, «porque detecta virus en las primeras fases de la infección respiratoria», explica el instituto. 

Por su parte, los test rápido, además de la rapidez, presentan otras ventajas. La primera es que pueden realizarse en el domicilio de un sospechoso. Gracias a estas pruebas, que funcionan de una manera muy similar a las de embarazo, se pueden hacer cribados más extensos de población, dejando para los PCR los casos con sintomatología den resultados negativos. 

 Kits para los PCR

No solo se necesita la maquinaria sino el material necesario para realizar la prueba, explica el Servicio de Información y Noticias Científicas (Sinc). Es necesario, primero, un kit de extracción para recoger la muestra de la nariz y la faringe del paciente y que se conserve en las condiciones adecuadas. A continuación se necesita otro kit que extraiga ARN del virus para introducirlo en la máquina. El último producto es el que active la reacción. Todo este material ha escaseado. 

El equipo de virología del HUCA, que cuentan con un equipo reforzado y que trabaja a tres turnos (mañana, tarde y noche) para que médicos, enfermeras y auxiliares conozcan si ese paciente es positivo, ha tenido que ingeniárselas. Casi una treintena de profesionales, entre facultativos, investigadores, técnicos y secretarias trabajan sin descanso. Santiago Melón, responsable del laboratorio de virología del HUCA, comentó hace unas semanas a La Voz que estaban dando «una respuesta que no se da en ningún otro sitio de España». Destacaba, entonces, que «no hay test que queden de un día para otro». Tardan entre horas y media y dos horas.

En su caso, para analizar centenares de muestras al día, el laboratorio de virología del HUCA está usando reactivos genéricos que tienen un coste muy inferior a los kits comerciales de diagnóstico viral, que pueden oscilar entre los siete y los diez euros. «A nosotros nos puede salir por un coste de entre uno y dos euros», precisaba el jefe del laboratorio de virología del HUCA

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