El presidente asturiano advierte de que permitir la movilidad entre áreas con distinta evolución epidemiológica, «sería peligroso para nuestra comunidad»
28 abr 2020 . Actualizado a las 22:11 h.La primera valoración desde Asturias del plan del Gobierno central para el desconfinamiento por fases llegó de la mano del propio presidente del Principado, Adrián Barbón quien elogió la iniciativa en términos generales destacando especialmente una de las principales demandas del ejecutivo autonómico desde que se empezara a hablar de planes de desescalada: la de que no se permita la circulación entre territorios para no favorecer la expansión de la epidemia.
«El Gobierno de Asturias está analizando con rigor y seriedad el plan de desescalada anunciado por el Gobierno de España. Muy sensato se impida movilidad entre áreas con distinta evolución epidemiológica, lo contrario sería peligroso para nuestra comunidad», publicó el presidente a través de un mensaje de su cuenta personal en twitter.
Uno de los mayores temores de Asturias, que ha mantenido buenas cifras relativas en el control de la epidemia, es que haya un rebrote que afecte a una de las poblaciones más envejecidas del país.
La semana pasada, el Principado constituyó el grupo de trabajo que se encargará de los pormenores de la desescalada en Asturias y que estará coordinado por el vicepresidente Juan Cofiño. Está formado por once expertos de los ámbitos de la economía, sociología, psicología, epidemiología, salud, enfermería, y tercer sector.
En su comparecencia de esta tarde, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, ha indicado que el plan se estructura en cuatro fases tras las que, si todo va bien, el país podría entrar en una etapa de «nueva normalidad» a finales de junio, según recogió EFE.
El llamado «Plan para la transición hacia una nueva normalidad» se aplicará de forma gradual, asimétrica y coordinada, y tendrá como referencia territorial la provincia o la isla, con limitaciones a la movilidad entre ellas hasta que se llegue al final del proceso.
Las cuatro fases para la transición hacia la nueva normalidad previstas en el plan aprobado este martes por el Consejo de Ministros tendrán una duración mínima de dos semanas, que es el periodo de incubación del virus, por lo que, en el mejor de los casos, el plan tendrá una duración mínima de seis semanas.