«Sólo atendemos una clienta por turno, pero es mejor que tener la peluquería cerrada»
ASTURIAS
La Peluquería Torqués, en Laviana, retomaba la actividad este lunes con citas previas asignadas y tiempos de margen para la desinfección entre servicio y servicio. Cada una de las dos socias trabajara media jornada para no coincidir
04 may 2020 . Actualizado a las 19:58 h.La Peluquería Torqués, en Pola de Laviana, lleva días preparándose para la reapertura y hoy, por fin, volvía a recibir clientas. Cuando las informaciones del Gobierno central empezaron a apuntar a la desescalada del confinamiento por el COVID-19 y a la posibilidad de que determinados negocios abrieran de nuevo sus puertas aunque con condiciones y medidas de protección, Noelia Fernández y Gemma Hevia empezaron a informarse y a hacerse con todo el material necesario para no perder ni un día más de trabajo. Así, hace unos días anunciaban a sus clientas que reabrían la agenda para que las que quisieran acudir ya pudieran solicitar la cita previa. Sólo así atienden en su salón de belleza. Por parte de ellas, vuelven al trabajo «con respeto pero no con miedo» porque «tomamos todas las medidas y precauciones indicadas», garantiza la primera.
Noelia Fernández explica que al ser dos socias se han organizado para hacer media jornada laboral cada una de forma que ellas mismas no coincidirán mientras no se retome la normalidad. De igual modo, sólo se atiende a una clienta por turno, lo que reconoce «limita bastante». Sin embargo, esta profesional de la peluquería matiza que «mejor poco que nada» y aunque tengan que «gastar mucho dinero en tomar todas las medidas» que se exigen para la apertura, pero «no compensa tenerlo cerrado», afirma. «En circunstancias normales se pueden compaginar dos clientas en una misma hora y ahora no puedes hacerlo, con lo que en un día podremos hacer como máximo ocho personas», señala Noelia, que añade que para ello tendrán que «flexibilizar» mucho su horario porque el tiempo de cada servicio puede variar «en función de si es un tinte, unas mechas, un corte o un peinado».
Por el momento, intenta tener los tiempos medidos para disponer del margen suficiente para desinfectar la peluquería y los instrumentos entre servicio y servicio, pero precisa que esos tiempos pueden verse alterados «dependiendo de lo que cada clienta se haga». En caso de que prevean que el servicio se va a retrasar «llamamos a la clienta con antelación para que venga un poco más tarde», de forma que no tenga que esperar fuera y ellas puedan disponer del margen «para higienizar todo».
Uso de productos desechables
Noelia Fernández comenta que su socia y ella pudieron agilizar la apertura porque «por suerte muchas cosas de las que necesitábamos ya las teníamos porque ya usábamos mucho material desechable. Y en este tiempo nos hemos ido informando, leyendo mucho, atendiendo a lo que nos iban indicando las marcas con las que trabajamos y adquiriendo lo que nos podía faltar».
Y para que tanto ellas como las clientas cumplan con los protocolos, Noelia y Gemma ya dan las indicaciones de cómo procederán cuando llaman para coger cita. «Les explicamos como procederemos para que lo traigan interiorizado. Les pedimos que traigan cuantas menos cosas mejor y les decimos ya donde lo tendrán que dejar sus pertenencias cuando lleguen», pone como ejemplo Noelia Fernández, que añade que siempre se trabaja a puerta cerrada para evitar que pueda entrar gente con intención de pedir cita. A través de las redes sociales también informan a las clientas de las normas que deben cumplir para ser atendidas en el salón.
Una vez que cada una de las socias termina el turno se encarga de desinfectar perfectamente todos los instrumentos y el salón. Segura de que cumplen con todo lo que ha establecido el Gobierno para la reapertura de las peluquerías, Noelia Fernández dice que han vuelto a abrir «con respeto pero no con miedo» porque está segura de que «tomamos todas las medidas y precauciones indicadas».