Trabajadores asturianos del comercio minorista: «Volvemos con ganas, pero con muchos nervios»
OVIEDO
Los establecimientos y locales minoristas vuelven a levantar el cerrojo tras más de 50 días cerrados con mucha incertidumbre
04 may 2020 . Actualizado a las 11:52 h.Hoy comienza la fase 0 con la reapertura de los establecimientos y locales comerciales minoristas y actividades de servicios profesionales a excepción de aquellos que tengan una superficie de más de 400 metros cuadrados o que se encuentren en un centro comercial. Eso sí, mascarillas, pantallas, desinfectante, guantes e, incluso, pegatinas marcando la distancia de seguridad son ahora complementos de casi todos estos locales. Así, decenas de tiendas ovetenses vuelven a levantar la persiana con ganas, pero con mucha incertidumbre. «Volvemos con ganas, pero nerviosos. No sabemos muy bien cómo reaccionarán los clientes», explica Beatriz Pérez Solís, quien regenta RetroBici, un local de venta y arreglos de artículos de ciclismo, que hoy, reabren.
La imagen de domingo permanente en la capital asturiana se empieza a quedar en el recuerdo, con la apertura de los establecimientos. Eso sí, la cita previa es un requisito indispensable para esta primera fase, denominada fase 0. Concretamente, Beatriz Pérez echó el cierre en su establecimiento, pero no cesó su actividad durante estos días de confinamiento total. Ahora, la vuelta no se hace tan sencilla. «Estamos un poco agobiados, porque te encuentras que llevas mucho tiempo sin trabajar y estás un poco haciéndote a la vuelta a la normalidad», cuenta. Ella, junto a otro empleado, son el total de la plantilla. Por ello, podrán atender a dos clientes a la vez por turno.
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En su caso concreto, asegura que esos días sin apenas trabajo son como el tiempo: «No se puede recuperar lo perdido». Además, los meses de mayor facturación para la empresa de bicicletas y accesorios es, precisamente, entre el mes de marzo y el de octubre. «Este año ya va a ser complicado», explica. Los dos primeros meses de mayor ingreso ya están perdidos, pero confían en que con la medida de salir a realizar deporte, y tras observar las imágenes de estos dos primeros días con las calles llenas de ciclistas, puedan hacer un buen balance los próximos meses.
Pérez es consciente de que la cita previa en un negocio como el suyo es difícil, pero ya han recibido varias llamadas de clientes que quieren llevar sus bicicletas, y empiezan a dar las primeras citas para la tarde. La sensación en la tienda es de esperanza y de muchas ganas por volver a abrir, aunque la sensación de incertidumbre tardará días, e incluso semanas, en irse de sus cuerpos. «A ver si no tenemos que cerrar pronto», desea la asturiana.
Aunque también tienen la vista puesta en el inicio de esa próxima fase, la fase 1, en la que se comenzará a ver movimientos de personas con la apertura de los bares. Porque aunque parezca sorprendente, aseguran que son los bares los que provocan el mayor movimiento de personas y eso les repercute también a ellos. «La gente sale de casa, gasta en el bar, pasa por delante de la tienda… Se anima más a comprar», explican.
Vuelve la peluquería
Por otra parte, Susana Fernández regenta la peluquería S&M en Oviedo, en Ciudad Naranco, desde hace 14 años y volverá a abrir mañana. Ahora tienen que reabrir con las condiciones estipuladas por el Gobierno, y esto implica dedicar el día de hoy a adaptarse a las nuevas medidas. Hoy ya tienen la persiana levantada, pero no recibirán clientas hasta mañana. La cantidad de llamadas al teléfono del local son incalculables, pues si quisieran tener cita en esta peluquería en concreto deberían esperar hasta la próxima semana para pasar por las manos de alguna de las empleadas.
Son cinco en total, por lo que podrán atender de cinco en cinco a la clientela que espera ansiosa la apertura. «Mucha gente está llamando, pero también hay mucha que nos ve dentro y pica a la puerta para ver cuándo podrán venir», cuenta Fernández. «Estamos muy nerviosas», cuentan las empleadas, con la reapertura del local. Además, las pérdidas de este mes y medio cerradas es incalculable para Susana Fernández. Pero confían y están felices de poder volver a trabajar en esta nueva «normalidad», con ganas de «volver a ver a la clientela de siempre».
Además, durante el día de hoy están desinfectando el local completamente: colocando todas las toallas y los productos desechables, probando las mascarillas, las pantallas, las distancias, etc. Eso sí, el teléfono se mantiene descolgado a la espera de la siguiente llamada. «Apenas colgamos ya nos están volviendo a llamar», cuenta. Estas citas previas están siendo dadas con mucho tiempo entre clientas para poder desinfectar completamente las zonas. Mantienen el horario ininterrumpido de siempre, y la mayoría de las llamadas son de sus clientas habituales, que están deseando volver a pasar por la peluquería.