El asturiano que asesora al Gobierno: «España ha sido más afectada porque una sola persona infectada que se te escape puede crear esta situación»

Violeta Molina Gallardo MADRID

ASTURIAS

El astrofísico Bruno Sánchez-Andrade Nuño, experto asturiano que asesora al Gobierno en el coronavirus.
El astrofísico Bruno Sánchez-Andrade Nuño, experto asturiano que asesora al Gobierno en el coronavirus.

El ovetense Bruno Sánchez-Andrade Nuño advierte que el objetivo en el desconfinamiento es «arrinconar al virus que sigue con nosotros. Un solo error puede desatar un repunte»

05 may 2020 . Actualizado a las 13:27 h.

Empezar a movernos y retomar la actividad sin que el coronavirus se escape porque «sigue aquí con nosotros» es la clave del desconfinamiento, según el astrofísico Bruno Sánchez-Andrade Nuño, que explica que el objetivo, más que volver a la normalidad, es «arrinconar al virus» al tratar de recuperarla. «Un solo error, una sola persona» puede desatar un repunte, advierte en una entrevista con Efe Sánchez-Andrade, uno de los expertos que ha asesorado al Gobierno en el plan de desescalada, con el que se busca un equilibrio entre proteger la salud de la ciudadanía y evitar «destruir la vida de la gente». Sánchez-Andrade Nuño (Oviedo, 1981) es doctor en Astrofísica y experto en ciencia de datos y tecnología, ha trabajado en la NASA, fue asesor del Banco Mundial y colaborador en varios proyectos y ONG vinculadas al cambio climático, y así repasa el proceso de diseño de la desescalada que -dice- ha estado plagado de dilemas éticos.

- ¿Cuál fue el encargo del Gobierno en el plan hacia una «nueva normalidad»?

- El objetivo es cómo afrontamos el proceso, qué podemos aprender de la ciencia, de otros países, de experiencias pasadas... Es poner encima de la mesa un abanico de capacidades y experiencias muy amplios: en términos epideomiológico, sanitario, diplomático, económico, político e incluso filosófico.No es solo el virus y la sanidad, es la economía, la diplomacia, son todas las facetas de la realidad.

- Los científicos se han visto obligados a trabajar a contrarreloj en un contexto minado por la incertidumbre.

- La academia funciona con hipótesis falsables, experimentos, exposición a pares científicos, conferencias, con una cadencia que intenta maximizar la excelencia y no cometer errores, a costa de hacerlo más lento. La academia debe seguir su proceder para encontrar la vacuna y entender el virus, pero en paralelo emerge un científico, que yo llamo científico de impacto, que no solamente habla de lo que dicen los artículos sino de cómo integrar esto en la realidad: cómo paramos, durante cuánto tiempo, cómo lo enfrentamos. Un argumento puramente académico te puede decir que hay que actuar para evitar muertes a toda costa, pero un economista te dirá que así puede que el virus no se propague pero vas a mandar al paro a todo el mundo, a una depresión brutal a todo el mundo y provocar problemas muy largos que pueden incluso costar más vidas que estar en casa encerrados.