¿Influyó la campaña de la gripe en el exceso de mortalidad por el COVID-19?

Un estudio sugiere que el mayor exceso de muertes por la epidemia se ha dado en comunidades con una mayor tasa de cobertura a la población vulnerable

Comienza la campaña de vacunación contra la gripe
Comienza la campaña de vacunación contra la gripe

En la comunidad científica es un debate todavía abierto la fecha en la que el virus del coronavirus comenzó a circular por países europeos, señalando que hay posibles casos atribuibles al Covid-19 que pudieron confundirse con gripe aunque esta es una cuestión sobre la que no hay certezas todavía. Otra cuestión distinta es si hay algún tipo de relación entre la campaña de vacunación contra la gripe del pasado invierno y el exceso de mortalidad provocado por la pandemia, un estudio sugiere que sí aunque con grandes variaciones entre comunidades.

El informe ha sido elaborado por la profesora de Economía de la Salud y Microeconometría Aplicada de la Universidad Carlos III de Madrid, Matilde P. Machado, y recogido en el blog de economía Nada es Gratis. Machado apunta que hay una gran divergencia regional en la cobertura de la campaña de la gripe (especialmente dirigida a la población de riesgo, entre la que se encuentran los mayores de 65 años). Por ejemplo llega a un grupo muy amplio en comunidades como La Rioja (hasta el 64%), también Navarra o Extremadura (ambas con un 59%) o Asturias (con un 58% de cobertura entre mayores de 65 años), mientras que es muy baja en en Ceuta (con apenas un 29%) o Baleares (41%). 

A continuación toma los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), para analizar las diferencias entre las muertes esperadas en un determinado periodo y las que se registran realmente. Comparando los datos, la autora estima que «se ve claramente que la relación es positiva, es decir, cuanto mayor es el porcentaje de mayores de 65 años vacunados, mayor es el exceso de defunciones atribuidas directa o indirectamente a la COVID-19».

Relación entre la última campaña de la vacunación de la gripe y el exceso de mortalidad entre febrero y mayo por CCAA
Relación entre la última campaña de la vacunación de la gripe y el exceso de mortalidad entre febrero y mayo por CCAA Nada es gratis

Machado se plantea en el artículo si una tasa alta de vacunación da cuenta de un sistema sanitario robusto que podría hacer frente mejor a la epidemia y también sobre la posibilidad (debatida) de que «si la vacuna contra la gripe podría generar cierta protección contra la COVID-19, una hipótesis similar a la avanzada para la vacuna BCG contra la tuberculosis». En todo caso, la correlación que se extrae de su comparativa es que, a grandes rasgos, el exceso de mortalidad ha sido más elevado precisamente en aquellas comunidades en las que la cobertura de la vacuna contra la gripe es más amplia.

Con matices. Aunque la autora publica en su artículo un grafico en el que no se toma en consideración a la comunidad de Madrid, dada la enorme desproporción en fallecimientos respecto a cualquier otro territorio, lo cierto es que en el caso de Asturias, que está en el grupo de comunidades en las que un mayor porcentaje de la población de riesgo participa de la campaña de vacunación, las diferencias entre la mortalidad esperada y la realmente registrada en el MoMo no son muy elevadas si se compara con otras comunidades.

Estos datos, recogidos en esta aplicación, ponen de manifiesto que en Asturias los datos de fallecimientos se mantuvieron dentro de los ratios esperados en diciembre, enero y febrero, y comenzaron a subir a partir de marzo. Se llegó a un pico muy elevado respecto a las cifras esperadas el 9 de abril y otro el día 22 del mismo mes. En el gráfico de Asturias se aprecia que hay un incremento de muertes frente a las expectativas entre el 14 de abril y 1 de mayo. Con todo no llega a haber las variaciones mucho más drásticas que se dan en comunidades como Madrid, ambas Castillas, Aragón, Navarra o País Vasco, con pico elevadísimos en el mismo periodo.

En su conclusión la autora señala que, en buena medida esta relación pudiera explicarse porque una campaña de vacunación extensa protege durante el periodo de mayor incidencia de la gripe precisamente al grupo más vulnerable frente a la epidemia de coronavirus por tener mayor edad. En este sentido, Machado señala que el «análisis sugiere que una mayor mortalidad por la COVID-19 no debería atribuirse por completo a una mala gestión sanitaria, sino que, paradójicamente, en parte puede reflejar una efectiva campaña de prevención de otras enfermedades que aumentan la tasa de supervivencia de un colectivo más vulnerable al COVID-19».

A fecha del 11 de mayo, el día en el que la comunidad entró en la Fase 1 de la desescalda, Asturias registraba 304 muertos debido al coronavirus, cinco registrados en las últimas 24 horas. El estudio epidemiológico publicado por la Consejería de Salud del Principado el pasado mes de abril recogía entre sus conclusiones que la edad promedio de los fallecimientos en Asturias es de 81,1 años. En el momento en que se realizó ese informe se señalaba que apenas el 0,5% de los contagiados en Asturias eran niños, que se contagiaban más las mujeres pero que la enfermedad resultaba mucho más mortal para los hombres en muchos casos por la incidencia de patologías previas y por un mayor consumo de tabaco.

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