«Los países que tienen una mujer a la cabeza están respondiendo mucho mejor contra la pandemia»

El epidemiólogo asturiano Luis Villa explica desde Nueva Zelanda cuál es la clave del éxito de este pequeño país de Oceanía

El médico asturiano Luis Villa
El médico asturiano Luis Villa

Redacción

Durante esta crisis sanitaria del COVID-19 se está demostrando cómo la eficiencia de algunos países a la hora de enfrentarse a esta epidemia se ha transformado en la principal clave para reducir el número de muertes y contagios. Uno de ellos es Nueva Zelanda, donde apenas se han registrado mil afectados por este virus, y ha causado la muerte de una veintena de personas. Allí lo está viviendo todo en primera persona el epidemiológico asturiano Luis Villa, que trabaja como investigador de salud pública en el hospital Middlemore, en Auckland.

En una entrevista concedida al programa Hoy por Hoy, de Cadena SER, el asturiano ha desgranado las claves del éxito del país en el que reside desde hace doce años tras casarse con una enfermera neozelandesa durante su etapa como trabajador de Médicos Sin Fronteras en Barcelona. Villa explica que ha sido fundamental para el país que su primera ministra se basase en cada una de las recomendaciones técnicas de los expertos en salud y en los diferentes escenarios de la epidemia. «La actuación ha sido rápida y fuerte, basándose en lo que aconsejaba la salud pública en cada momento, a sabiendas de lo duro que sería para la economía. Creo que tenemos una primera ministra muy competente y que los países que tienen una mujer a la cabeza están respondiendo mucho mejor», explica el asturiano.

Algo que no llego a suceder en Nueva Zelanda y sí en otros muchos países, como España, si, fue la falta de material sanitario o test para personal médico y el resto de la población. El bajo número de casos positivos ha ayudado a que no se alcance ese punto extremo. «En los hospitales nos preparamos para lo peor, pero nunca llegó a serlo. En mi hospital contamos con 2.000 camas, y apenas tuvimos 12 ingresados en planta y 4 en UCI», explica Villa. Allí, explica el epidemiólogo, no hubo una preparación específica para tratar el coronavirus, sino que actuaron con directrices que, en otras pandemias como el SARS o el H1N5, habían llevado a cabo. «Lo que marca la diferencia es que vimos la situación de Italia o España, y le vimos las orejas al lobo, por lo que se optó por actuar rápido», argumenta.

Otro factor de gran importancia en el éxito neozelandés es la geografía. El país, compuesto por dos islas, cuenta con dos aeropuertos internacionales fácilmente controlables, y su población es bastante dispersa. Ahora, se centran en la desescalada tras once semanas de confinamiento, y el epidemiólogo pone especial énfasis en lo que debe ser vital ahora, no solo en Nueva Zelanda, sino en todos los países del mundo. «Cuanto mas abramos la sociedad más riesgo hay, pero es importante tener la capacidad de poder hacer test, no solo en cantidad, sino también especificar en que grupos de población es más necesario y luego la capacidad de una vez que se descubran nuevas infecciones, detectar bien estos positivos y aislarlos, detectar sus contactos y aplicar las medidas necesarias. Se dice en epidemiologia que no es tan efectivo como una vacuna, pero casi igual de efectivo».

El confinamiento neozelandés ha sido similar al español, aunque su modo de vida, más similar al inglés, hace que haya sido más relajado para ellos. «Aquí lo normal es que tengas un jardín o una parcela para salir a tomar el aire. Además, se organizaron «burbujas», que hacen referencia a la unidad de las personas que conviven. Estas burbujas podían salir juntas a pasear a un parque cercano, o dar una vuelta por su manzana. Ahora en la fase uno ya se podían juntar dos burbujas, con alguien de tu familia, o algún amigo, pero que supieras que tampoco tenía problemas de salud, y siempre con 2 metros de distancia. Ahora pasaremos a fase 2, que es como vuestra 1, y siempre se lleva a rajatabla la distancia», explica el asturiano.

Siguiendo esta teoría de las burbujas, esperan utilizarla también para reactivar su turismo, una de las mayores fuentes de ingreso del país. A pesar de que se está promocionando el turismo interno, intentarán que Australia, país vecino del que procede el 40% de sus turistas, y Nueva Zelanda, funcionen como dos burbujas entre las que se pueda viajar de cara al verano.

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