Furgonetas camufladas de la Guardia Civil vigilan las carreteras asturianas

Los agentes de Tráfico se centran en las distracciones de los conductores con los móviles o los navegadores

DE COLOR AZUL. Esta furgoneta fue vista este martes por la mañana en los accesos a A Coruña cuando activó las luces para una intervención. No lleva ningún distintivo oficial y usa una matrícula ordinaria. Los agentes sí que van uniformados
DE COLOR AZUL. Esta furgoneta fue vista este martes por la mañana en los accesos a A Coruña cuando activó las luces para una intervención. No lleva ningún distintivo oficial y usa una matrícula ordinaria. Los agentes sí que van uniformados

Furgonetas camufladas de distintos colores y sin ningún distintivo. Esa es la última arma de la Guardia Civil de Tráfico para luchar contras las distracciones al volante que generan, sobre todo, los móviles y los navegadores. Las primeras pruebas se hicieron en Galicia pero la medida ya se ha extendido por todo el mapa nacional y ha recalado en Asturias. Fuentes de la Benemérita han confirmado a La Voz de Asturias que varios de estos vehículos ya están circulando por las carreteras asturianas, con agentes uniformados a bordo, que dan el alto a conductores que comenten una infracción.

La imagen que acompaña esta información muestra cómo opera una de ellas. Se trata de una furgoneta de la compañía Ford, de color azul, sin ninguna matrícula que ofrezca una pista de que se trata de un vehículo oficial. Los agentes en el interior están uniformados y protegidos con mascarilla. El luminoso del salpicadero se ha encendido porque está parando a un conductor. Esta escena, en concreto, ha tenido lugar en los accesos de A Coruña pero puede repetirse en cualquier localidad del Principado.

Las furgonetas circulan por el territorio asignado hasta que detectando una infracción. En ese momento, los agentes de Tráfico activan unas luces rojas y azules de advertencia y un aviso luminoso con el nombre de la Guardia Civil para identificarse. La furgoneta les eleva unos centímetros sobra la gran mayoría del parque móvil y les ofrece una mejor visibilidad del interior de los turismos, por lo que pueden apreciar mejor si los conductores están comprobando su móvil mientras están al volante o si comete alguna otra infracción. No son, sin embargo, radares. Es decir, no controlan los excesos de velocidad. 

La decisión de que las furgonetas no lleven distintivos permite a los guardias civiles descubrir comportamientos de riesgo al volante que no suelen encontrarse cuando patrullan en un coche oficial, con sus rótulos y sus rotativos, y los automovilistas se sienten vigilados. No obstante, para garantizar toda la seguridad, estos vehículos llevan las luces y los luminosos. Así un conductor siempre sabrá que acaba de ser sorprendido por la Guardia Civil de Tráfico. 

La noticia de que la estrategia de las furgonetas camufladas ya estaba en marcha la confirmó hace unos días el propio Pere Navarro, responsable de la Dirección General de Tráfico (DGT), en una comparecencia en la Comisión de Seguridad Vial en el Congreso de los Diputados. Esta política se suma a otras decisiones ya adoptadas de manera progresiva en los últimos años, como la de utilizar cámaras que observan el interior de los vehículos. En total, ya hay 216 en funcionamiento, según ha explicado el director. Navarro también anunció su intención de sustituir radares fijos por radares de tramo. 

No obstante, la gran novedad es esta flota de nuevas furgonetas que Navarro reconoció que llevaban meses probando. «La Guardia Civil ha adquirido una serie de furgonetas que permiten controlar a mayor altura si un conductor está utilizando un dispositivo móvil», explicó en la comisión. Acabar con el móvil al volante parece la máxima prioridad del responsable de la DGT. Esta infracción ahora mismo implica la pérdida de tres puntos del carné de conducir y 200 euros. Pero su intención es elevar el castigo con la nueva Ley de Tráfico y duplicar la pérdida de puntos, para alcanzar los seis.

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