La Asturias limpia de coronavirus mejora las expectativas del turismo

Las reservas, a pesar de irregulares, prosperan en los establecimientos rurales y la buena gestión de la crisis sanitaria anima a los españoles a seleccionar el Principado como destino vacacional

La Foz ( Caso)
La Foz ( Caso) Turismo de Asturias

Redacción

Contra todo pronóstico, el verano sí que tiene esperanza en el Principado. Tras varios meses de cierre prácticamente total debido a la epidemia del coronavirus, y con un confinamiento total en todo el país, pocas eran las esperanzas de que este verano trasladarnos por España fuera a ser posible. Ahora, ya instaurada la «nueva normalidad», parece que cada vez más gente se está animando a viajar, y el Principado es uno de los destinos favoritos para el turista español. La buena situación de la comunidad con respecto a la pandemia ha sido decisiva para que los alojamientos, principalmente los rurales, se conviertan en los preferidos de los turistas.

Fernando Corral, vicepresidente de la patronal Otea, explica que esto no es una novedad. Ya hace varios años que el alquiler de turismo rural y costero se han convertido en la tendencia en el Principado, y son siempre los primeros tipos de alojamiento en llenarse durante el verano. A esto se suma a la seguridad que Asturias siempre ha ofrecido al turista. «La seguridad para el turista en el Principado siempre ha estado muy bien trabajada desde el punto de vista tanto sanitario como legal», argumenta Corral. Los datos de la provincia han animado a la gente a que se reserve aquí. De hecho, a nivel nacional, Asturias se ha convertido en la segunda comunidad con más reservas, tan solo por detrás del País Vasco, aunque los profesionales del sector temen a un posible rebrote que trunque la temporada.

A pesar de todo ello, el estado de las reservas para esta temporada está siendo irregular. Las reservas son una constante, pero las cancelaciones también se suceden diariamente, provocando una incertidumbre entre los propietarios y empresas de alquiler vacacional. «Hemos tenido muchas cancelaciones, y es una inseguridad general, aunque ahora mismo parece que se está estabilizando un poco. La primera quincena de julio siempre fue más floja, pero estas dos últimas semanas la gente ya se ha movido mucho, y es algo poco común y que me sorprendió», explica Adriano Berdasco, presidente de la Federación Asturiana de Turismo Rural (Fastur).

Por el momento, todo apunta a que la tónica para este año serán las reservas de última hora, y también con estancias más prolongadas. «Lo que estamos recibiendo son muchas consultas, no a niveles del año pasado, pero se está moviendo bien. La gente reserva más a última hora que antes, y cogen estancias un poco más largas. Si lo comparamos con lo que nosotros nos esperábamos hace dos meses, está yendo bastante bien», explica Saúl Pascual presidente de Incatur, la asociación turística de la zona de Cangas de Onís y Picos de Europa.

«Ya sean parejas, o familias pequeñas, que suelen optar por habitaciones dentro de un establecimiento rural, o familias más grandes, que optan por un alquiler íntegro, las reservas han aumentado su duración. Si antes solían ser unos tres o cuatro días, ahora son superiores a una semana», explica Ana Soberón, presidenta del Cluster de Turismo Rural. Berdasco vive una situación similar a la de Soberón, y espera que esta temporada se alargue un poco más de lo normal. «Lo que deseamos todos es que esto nos alargue un poco más el verano, por ejemplo, hasta finales de septiembre, que sería maravilloso. Quizás hay gente que suele viajar en julio o agosto, pero este año se decida por estirar un poco más allá sus vacaciones», explica.

Como explica Fernando Corral, el gusto de los turistas por lo costero y rural no es algo nuevo en el Principado, pero es cierto que, debido a las circunstancias sanitarias, la naturaleza y el aire libre triunfan entre las peticiones de los clientes. «Creo que todos tenemos muy interiorizado que al aire libre hay menos probabilidad de contagio. Por ponerte un ejemplo, tengo una casa que se alquila por habitaciones, y la gente pregunta cosas como que, si hay sitio donde desayunar al aire libre», cuenta Soberón. Además, a este perfil también se unen los turistas que llevan años confiando en el Principado como destino vacacional. Los clientes de Berdasco son un claro ejemplo. «La mayoría son gente de siempre. En general suelen ser parejas con hijos, o incluso gente que venía cuando eran novios, y ahora siguen viniendo con sus hijos de 18/20 años», cuenta felizmente.

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