Barbón advierte del «colapso» si Asturias aumenta el gasto en personal en más de 100 millones de euros anuales

La reforma de la administración autonómica marca el debate en el turno de preguntas al presidente en el pleno


El Principado no puede incrementar cada año sus gastos de personal en 103 millones de euros como ha hecho este ejercicio dado que generaría «el colapso de las cuentas públicas», ha advertido el presidente del Principado, Adrián Barbón, para defender su reforma de la administración y hacerla «menos burocrática, más ágil y más resolutiva».

En sus respuestas en el pleno de la Junta General del Principado durante el turno de preguntas al presidente, Barbón ha considerado que esa medida es «un clamor de la ciudadanía» y ha garantizado que la reforma que plantea no pasa por recortar los derechos de los trabajadores ni sus salarios ni por debilitar los servicios públicos básicos.

Ese proceso, en el que ha asegurado que apostará por el diálogo con oposición y sindicatos, lo liderará el vicepresidente Juan Cofiño en lo relativo a la administración y función pública y la consejera de Hacienda, Ana Cárcaba, en el caso del sector público (empresas, consorcios o fundaciones) y busca garantizar además la sostenibilidad de la administración autonómica.

«Si dejara de serlo eso sí sería una amenaza real para los derechos de los trabajadores», ha apuntado tras alertar del riesgo de que, si no se afrontan estas reformas tras una crisis «que lo ha cambiado todo» como la del coronavirus, «luego venga la derecha y aplique recortes de derechos y bajadas de salarios» en una comunidad autónoma que destina el 39 por ciento de su presupuesto a gastos de personal, la segunda que más gasta en ese apartado.

Tras admitir que aún no tiene definido cómo será esa reforma y garantizar que no es un gesto «de cara a la galería» sino que está dispuesto a quemar sus «naves» y su «capital político», Barbón ha recordado que no dispone de mayoría absoluta en la Cámara y que, por lo tanto, la propuesta que se aplique será finalmente la que aprueben los grupos parlamentarios en la Junta.

«Hay que hacer un análisis exhaustivo de organismos y fundaciones para ver donde podemos reducir costes», ha apuntado tras poner como ejemplo de los cambios generados por la crisis de la COVID-19 que Salud Pública contaba antes de la pandemia con cinco empleados y que ahora tiene cincuenta y que para la sanidad en su conjunto se ha contratado a 842 trabajadores.

Además, ha pedido a la oposición «propuestas concretas» de duplicidades a evitar, pero ha garantizado que su reforma no pasa por planteamientos neoliberales que contemplen implantar un sistema sanitario privado como el norteamericano o actuar como Margareth Thatcher «y quitar el vaso de leche que tomaba cada niño en la escuela».

Barbón ha lamentado que haya gente «que cree que toda carencia se soluciona con más personal, otra que cree que todo se soluciona privatizando y otros que piensan que todo pasa por reducir cargos políticos o altos cargos y que convierten 25 asesores en mil empleados públicos» por lo que ha defendido un modelo socialdemócrata que garantice los servicios públicos.

Por su parte, la portavoz de IU, Ángela Vallina, se ha mostrado «sorprendida» por el anuncio de una reforma que, a su juicio, «hubiera requerido otro marco para su anuncio» y de la que sólo se conocen «algunos lugares comunes» a la vez que ha subrayado que Asturias necesita a todos sus empleados públicos y que, en el hecho de ser la primera comunidad libre de coronavirus, «algo tendrá que ver» el sistema público de salud del que dispone.

Para el forista Adrián Pumares, el Gobierno puede contar con su partido si su voluntad de reforma «es sincera» y no un gesto «de cara a la galería» y destinada a impulsar una administración «centrada en las obligaciones que le corresponden y sometida a un estricto control» y que no actúe en aquellos campos donde suplanta a la actividad privada.

Desde Vox, su portavoz, Ignacio Blanco, ha felicitado a Barbón por abrir «una caja» que ningún presidente se había atrevido a abrir en cuarenta años de autonomía -«a lo mejor acabamos descubriendo que es usted un neoliberal», ha ironizado- lo que supone reconocer que hay «chiringuitos» que gastan dinero que luego no puede dedicarse a la sanidad a o la educación.

Para Blanco, la administración autonómica es «un monstruo» cuyo gasto se ha multiplicado desde 1984 por 38 -por 19 si se excluyen las competencias sanitarias y educativas- mientras que el PIB asturiano solo ha crecido un 5,7 por ciento desde entonces y reformarla «sin reducir salarios ni derechos» como plantea Barbón constituye, a su juicio, «un milagro»; informó EFE.

Asturias se prepara para la gran reordenación de recursos y personal postpandemia

L. Ordóñez

El Principado comienza a recomponer los gastos de las consejerías mientras plantea una modificación de los funcionarios de la administración regional

La pandemia no ha sido vencida y, a pesar de la apertura de la economía y la vida social, el balance en Asturias es terrible: más de 300 muertos víctimas de la enfermedad y un agujero en las cuentas públicas que supera los 200 millones de euros, al menos, por la suma del aumento del gasto sanitario y la caída de ingresos. Ante este panorama, el Ejecutivo autonómico se dispone a emprender una amplia reforma de recursos y personal, en ambos sentidos aunque a ritmo diferente y que no será sencilla sino que en varios aspectos será como tratar de encajar un pieza cuadrada en un agujero redondo. Ya está habilitada desde hace semanas la Consejería de Hacienda para reclamar al resto de departamentos una reordenación de sus fondos que permita afrontar mejor los gastos provocados por el coronavirus y este lunes el Principado lanzó el primer globo sonda sobre una reforma de la administración pública que busca convertirse en más ágil y también reforzar el personal sanitario.

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