Esta playa asturiana es la tormenta perfecta para el rebrote

Los aparcamientos privados en Borizu multiplican la superficie del arenal llanisco

La playa de Borizu (Llanes), a media mañana del pasado domingo, cuando aún no es máxima la afluencia
La playa de Borizu (Llanes), a media mañana del pasado domingo, cuando aún no es máxima la afluencia

A media mañana y con los numerosos párkings aún medio vacíos, la playa del Borizu, en Celorio, ya estaba llena. El fin de semana supone para esta pequeña localidad llanisca un trasiego de miles de visitantes en coche, alentados por la facilidad para aparcar en los muchos terrenos privados a los que el ayuntamiento ha concedido, supuestamente, permiso de explotación. Un terreno abonado para el rebrote de la covid-19.

Vista aérea de la playa de Borizu, Llanes (en azul) y de los parkings privados más cercanos (en rojo), con una superficie cinco veces mayor que el arenal en marea alta
Vista aérea de la playa de Borizu, Llanes (en azul) y de los parkings privados más cercanos (en rojo), con una superficie cinco veces mayor que el arenal en marea alta

En concreto, junto a la playa de Borizu existen varios de estos párkings privados que suman una superficie de unos cerca de 50.000 metros cuadrados a los que hay que sumar el espacio de aparcamiento público en los márgenes de las carretera y caminos adyacentes, en total otros 2.000 metros al menos. Y todo para una playa que tiene una superficie en marea alta de poco más de 11.000 metros cuadrados, es decir, una quinta parte de la que ocupan los aparcamientos.

El ayuntamiento ha asegurdo a La Voz que la responsabilidad tanto de los aforos como de las servidumbres del arenal corresponde al Principado a través de la CUOTA. 

Uno de los muchos parkings privados a pie de playa, en los prados cercanos al arenal del Borizu, Llanes, el pasado domingo
Uno de los muchos parkings privados a pie de playa, en los prados cercanos al arenal del Borizu, Llanes, el pasado domingo

Para algunos vecinos y usuarios de la zona, «es vergonzoso que se permita semejante aglomeración», ya que en esos 55.000 metros cuadrados caben 2.200 coches (contando muy generosamente con 25 m2 por coche incluidos viales), lo que supone una afluencia aproximada de 6.600 personas a la vez. A lo que habría que sumar con los inquilinos de los alojamientos del pueblo, los llegados en autobús y los propios vecinos. El el día de más llegada de visitantes, por tanto, podrían llegar hasta 7.000, lo que supone poco más de metro y medio cuadrado por persona. Como una manifestación.

«En un domingo de sol, esto es un hervidero», señala una usuaria del cámping cercano. «No se trata de prohibir a nadie la entrada a la playa, bastaba con que el ayuntamiento tuviera un poco de sentido común y limitara el aforo de los aparcamientos», señala.

Esta limitación ya se aplicó con buen resultado en otros lugares sobreexplotados como la playa de Rodiles, en Villaviciosa, con buenos resultados. «Hay muchas playas más grandes e igual de guapas en Asturias», dice otro usuario, «pero aquí (por Borizu) hay un aparcamiento exagerado a pie de playa. Vienen de todas partes. No se puede dejar a la buena voluntad de la gente un problema de salud pública».

Tanto el sábado como el domingo a las horas de máxima afluencia, el arenal era un hormiguero. Muy poca gente guardaba las medidas de seguridad mínimas como la distancia social o el uso de mascarillas.

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